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Películas que inspiran...
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ReflexoriumPensamientos pasados de tono para los que se aburrieron de lo convencional 8月11日 MiedoNaciste conmigo
Me enseñaste a sobrevivir
Más ahora no sé cómo sobrevivir sin tí
Escudriñé en mis adentros
Busqué en mis amistades
Miré hacia mis pensamientos
Investigué en mis amores
Visualicé mi futuro
Te presencia escalofriante en todos estaba
Tengo miedo de vivir sin miedo
De despertar un día y saber que el peor de los miedos
Es morir sin disfrutar lo salvaje de la vida
Amo al miedo
Sin él sería yo mismo
Mi propia escencia divina
tendría que encarar a diario
Allí en el corazón palpitante de susto
En lo más profundo de este siniestro temblor
Descubrí que el miedo se combate con miedo.
El miedo aplastante de morir sin brillar
Una lumbrera ha nacido
8月3日 Tú eres el oasisEn medio de la tragedia más escalofriante
Cuando te abrace la soledad de la mala
Cuando el dolor en tu corazón
sobrepasa cualquier tortura física
Caminas por los punzantes senderos
de tu propia traición. La peor traición
Cuando quieres vengarte de tí mismo
Las cadenas del arrepentimiento te sofocan
Cuando el tiempo es tu peor enemigo
y el reloj de arena se te hace infinito
Cuando la vida sabe amargo
Piensas que se acabaron las salidas
Has tocado fondo
Las olas de la vida se estrellan contra tu alma
Es hora de nacer nuevo
Cuando no hay oasis al que acudir
Sólo quedan tú y Dios
Tu talento
Tu mariposa
Tú eres el oasis
7月18日 Cuando olvidas llorarCuando olvidas llorar una parte de tu felicidad ha hecho sus maletas en tu vida
Olvidas llorar porque has invertido el significado real de lo que representa ser fuerte
No lloras porque no quieres sufrir, pero no llorar es sufrir más.
No lloras porque olvidaste que las mejores lágrimas son las que se derraman por alegría.
Llorar es la manifestación sublime de que dolor y placer profundos provocan la misma sensación en nuestro cuerpo
Olvidas llorar, pero tu cuerpo y tu alma jamás lo harán y pasarán su factura por tu amnesia arrogante.
Las lágrimas que no derramas se sienten como nudos en tu garganta, su fuerza aprieta fuertemente, es tu alma diciendo que seas auténtico.
Llorar mucho o llorar poco esa no es la cuestión. Llorar cuando hay que llorar es sólo de sabios.
Cuando olvidas llorar has olvidado un capítulo escencial en el manual de la existencia.
No llorar imprime un sello imborrable en tu espíritu. Un sello que dice: Le tengo miedo a vivir.
Llorar es alivio, llora, llora intensamente y por cada lágrima que derrames descubre la exquisitez de la vida. Esa emoción tan pura que tu cuerpo no sabe que hacer con ella.
Cuando estás en nota con el trance del llanto, verás que entre risa y llanto, realmente no hay diferencia. 6月6日 Poema a la nadaO gran fuerza vital inmanente Aquello que me tiene conectado a todo Tu orgásmica sensación me separa y me une Tú nos das esperanza, tú eres esperanza. Hay gozo en tí Y es un gozo más allá del que se contrapone al pesar Es pues, el gozo de saber que el gozo no existe
En este paisaje de nada en el que fluyes Aquí construiré un significado en tu nombre Con la pintura de tu alma pintaré en la pared de la vida cual niño que juguetea en su cuarto.
Esto es la vida Un playground de obras de arte Donde nosotros somos el pincel y tú la pintura de creatividad infinita 5月20日 Semillero de feligresesLa ínformación contenida en este post es un relato ficticio. No representa la opinión personal del creador del blog ni de los grupos públicos y privados donde se desenvuelve. Tampoco pretende ofender a nadie, más bien despertar el debate intelectual sobre asuntos de actualidad.
Yo no sé que es más estúpido. Prohibir los métodos anticonceptivos artificiales por razones religiosas o pensar que aquellos van a lerdear la propagación de enfermedades venéreas y embarazos no deseados.
Mientras que la discusión del aborto es moralmente más compleja, darle un matiz de blanco y negro al tema de los anticonceptivos es de simplones.
Primero que todo entendamos algo: Los altos jerrcas de la iglesia católica son personas altamente educadas, con un nivel académico envidiable y muchos años a sus espaldas. Cualquiera que piense que estos ilustres señores realmente creen que ponerse un pedazo de hule en la polla es pecado, tiene problemas demográficos de neuronas en su cerebro. Por el contrario, la Iglesia está siendo muy astuta -no creo que moral, pero igual dá, porque las instituciones religiosas no necesariamente se caracterizan por ser modelos de moralidad- al lanzar una prohibición tan polémica. El Vaticano sabe que la reducción en los índices de natalidad en un país puede calzar con un detrimento en los valores religiosos tradicionales. Esto es, mientras menos hijos quiero tener, más probable es que sea más egoísta, materialista, y poco religioso, en comparación con la generación anterior (nuestros padres católicos o pentecostales). Entre tanto que, una familia patriarcal será más propensa a cobijarse en la tradicionalidad con el fin de mantener su linaje autoritario y utilizar los axiomas incuestionables de la fé para quedarse con la ilusión del control.
El Yo-individualista, en contraposición con el Yo-tradicionalista ve en la iglesia una amenaza para perpetuar su sensación de separación con el resto. Su jornada de éxito personal lo hace una persona convenientemente relativista, menos dispuesta a tener hijos y mucho menos a ir un domingo a la iglesia cuando podría estar en la playa, o trabajando extras para ser mejor que otros, o bien haciendo yoga o meditación, formas más chic de espiritualidad. Este Yo- individualista, en medio de su escalada de autoestima, cree en el sexo libre de tabúes y en el condón, las pastillas y cualesquier otra forma artificial de anticoncepción como aliados altamente valiosos.
Al condenar el condón, la iglesia siemplemente se está asegurando su contigente de feligreses en el largo plazo, pues está fomentando la reproducción del tradicionalismo y el patriarcado. Será más difícil atraer a misa a 3 niños de padres católicos que un hijo único de yuppies que estudiará en Suiza y tendrá Ipod y laptop a los 11 años.
Desde luego que cualquier católico sofisticado de altos valores y profundas raíces filosóficas, verá mi aseveración como una ofensa personal. Y tendría razón. Estamos claros que tradicionalismo no necesariemente es sinónimo de catolicismo. Aunque por estadística podríamos decir que sí. El punto es que hay católicos no-tradicionales que se han alejado del purismo mediocre del feligrés normal y ejercen su religiosidad solemnemente. Sin embargo, me atrevería a decir que este grupo de católicos solmenes y dedicados, pocos acataron o acatan el "ordenamiento del condón". Una persona de este tipo ha alcanzado tal nivel de sofisticación que muchos beneficios de la modernidad ya están incrustados en su ADN.
A los feligreses católicos no mediocres y practicantes profundos de la doctrina que sí obedecen a los mandatos de reproducción de la Catholic church, no tengo nada que decirles más que siempre serán una minoría rara.
Voy a dejar de darle palo a los católicos y me voy a concrentrar en los cínicos con complejo de superioridad que están a favor de los métodos anticonceptivos. Pero eso será hasta el próximo post. 9月21日 Realidad Burlada: Edición Setiembre 08Cuando el diccionario se quedó obsoleto...
Reggaetown: Expresión contemporánea de los deseos sexuales reprimidos y que se manifiesta en forma de coito simulado sobre la pista de baile.
Nota: Los exponentes de este género tienden a provenir de barrios marginales debido a que tienen menos que perder en cuanto a imagen social si los comparamos con las clases más adineradas que deben de defender ciertos valores culturales para ser aceptados en los círculos sociales conservadores.
Ley de la atracción: Versión moderna de la otrora "oración" o "rezo" que surge como resultado de la decepción, evolución o trascendencia de las creencias religiosas tradicionales.
Crisis hipotecaria: Fenómeno socio-económico que evidencia lo infructuoso que resultan los mercados financieros excesivamente liberales sin controles del estado.
Hugo Cháves: Fenómeno socio-económico que evidencia cómo emergen sistemas autócratas patológicos como resultado de la inequidad social que producen los gobiernos neo-liberales del orbe.
Kill Bill: Producción cinematográfica que refleja las profundas ansias de esta sociedad por contar con más heroínas que acaben con los testosterónicos abusos de los machos chúcaros de la historia de la humanidad.
Blackberry: Dispositivo electrónico que nos sirve de escudo para evadir la incómoda interacción cara a a cara con el otro.
IPOD: Dispositivo electrónico que nos sirve de escudo para evadir la incómoda interacción cara a cara con el otro.
Banda Elíptica: Aparato electrónico para hacer ejercicio aeróbico y evitar el miedo de salir a correr a la calle. 8月31日 Una ventana al Kosmos2
Hoy tuve un momento de iluminación. De repente me siento tentado a explicarme sobre el término "iluminación. ¿Será un remanente de mi mentalidad racional o una simple forma de agradar a quienes me leen? Siglos y siglos han pasado y la mentalidad racional nos ha dado tantos regalos, es cierto. Esta mente científica es parte de los escaños de la evolución.
Evolucionamos porque cada pedazo de nuestra identidad es sólo una ventana de algo más grande que nosotros. Todos sabemos lo que es, todos tenemos contacto con esta fuerza omnisciente que coloniza nuestra existencia. Pero nos olvidamos de ella. ¿Porqué? Simplemente porque el olvido es necesario para que esta fuerza puede calar lo más profundo posible en nuestras venas. Estar inconscientes de algo es sólo parte del recorrido, luego ese olvido empieza a dejar cicatrices en medio de nuestras ansias por dejar lo estático. Seran meses, días, horas, siglos o eones, pero la naturaleza de esa fuerza inmanente que circula en nuestras venas metafísicas nos impide estar contentos en la estabilidad por cierto tiempo.
Simplemente porque el tiempo, que no es más que la medida del movimiento indetenible de la evolución, tiene que continuar su camino. La estabilidad, la inercia, el congelamiento son partes inseparables de la dinámica hiperactiva del universo, hay que deternerse para luego continuar, hay que continuar para luego cansarse y detenerse.
Así que si lo que consideramos nuestra existencia es una pequeña réplica de lo que ha grandes escalas sucede en el universo, nuestra infelicidad surge en esa necesidad de despertar a un sueño. Algo que es más grande que nuestra egoísta vida agita la cama donde dormitamos el sueño de la estabilidad sabrosa y nos dice: Hey! Es tiempo de evolucionar! Y esto no significa que estar "quieto" es no evolucionar. Esa obstinación majadera de no querer tomar el siguiente paso en el desarrolllo personal es sólo otra de las herramientas del impulso universal de crecimiento. La enfermedad terca de aferrarse a lo conocido traerá consecuencias que evidenciarán a otros espacios conscientes, la necesidad de continuar en movimiento.
En medio de esta individualidad todo lo que tenemos es este espacio consciente, esta ventana. En esta época, el dedo punzante de los nuevos niveles emergentes de consciencia tocan la sábana de nuestro lecho y nos dicen: Necesitas algo más que el ego para seguir adelante. Y entonces ciertos pioneros trascenderán el ego y aquellos que le pongamos freno a este impulso sufriremos y ese sufrimiento será utilizado por otros como una motivación para evitar el dolor estático que nos deja impontentes y optar más bien por infringirnos dolor nosotros mismos.
La mayor capacidad de desarrollo que un ser humano puede tener para ejercer su derecho de descubrir que su llamada "vida" es sólo una ventana al kosmos, es simplementente tomar la decisión, en medio de sus propias paredes de la individualidad, de infringirse dolor a sí mismo en lugar de que sean fuerzas ajenas a su volición las que hagan sangrar a su alma.
Evolución es dolor y placer, y en este capítulo de la historia del ser humano, la democratización de tener la posibilidad de hacerle jarakiri a nuestras creencias foslilizadas de antaño será el pilar de la revolución de la consciencia.
Namaste,
6月29日 Hoy es el día para ser grandiosoHoy es el día para ser grandioso
No es mañana. No es cuando te sientas mejor, no es cuando tengas dinero, no es cuando tus problemas se acaben, no es cuando te sientas libre. El día para ser grandioso es hoy. Porque este momento, junto con nuestra consciencia, es todo lo que realmente tenemos. El resto es pasajero, impermanente, se deteriora, muere, se disuelve en el futuro. De manera que no hay más que esperar. Hoy es el día.
¿Qué es ser grandioso? Grandioso es preguntarse para qué estoy siendo tan efectivo, grandioso es tener los cojones de alejarnos de lo que es común tradicional y aceptado, para aventurarnos en terreno desconocido sin dañar nuestra integridad y la de los demás. Ser grandioso es tener el coraje para alejarnos de lo que creemos que es ser nuestra propia personalidad y empezar a darle una nueva forma desmmembrando los hábitos que la constituyen y creando nuevas formas de adaptarnos a los retos que nos asedian.
Se grandioso es enfrentar nuestra propia sombra, a eso que le tienes miedo, !hazlo ya!, esa frase amorosa que piensas pero que no va contigo, !dila!, ese piropo elegante que rebota en tus pensamientos, !sácalo! Esa carcajada vulgar, !expúlsala! esa canción que tarareas en tu cabeza, !qué otros la oigan!, esas disculpas que nunca pediste, es hora de darlas.
Ser grandioso es romper esquemas, cambiar hábitos, pero en este preciso momento. Mañana es tarde, mañana te lamentarás de no haberlo hecho. Dormitar en la suave cama de hábitos aprendidos no es de grandiosos, es de normales. Ser grandioso no es normal, es solitario, es contradictorio, es sufrido, pero te dá propósito.
Tarda menos en la ducha e invierte ese tiempo en tus niños, gasta menos en tu almuerzo de hoy y el resto úsalo para una obra de caridad. A esa persona que siempre le dices que sí aunque no lo quieras, hoy es momento de decirle que no. Acuéstate más tarde, levántate más temprano, haz una promesa, quiebra otra, rompe tus leyes. Ser grandioso es para hoy, no es para mañana.
Lo más grandioso de los grandiosos, es que no dejan ser grandioso para otro día.
!Sé grandioso!
6月24日 Enférmate para sanarEnférmate para sanar
Es irónico lo evidentes que resultan las pistas que esta vida nos dá para descubrir la verdadera naturaleza de las cosas. Estas pistas son tan evidentes que burlan el descubrimiento que dió pie al hombre moderno: La mente. Si el poder de la mente es lo que nos distingue del resto de seres vivos, callarla será el siguiente peldaño en el incontenible proceso de evolución.
Nuestra consciencia, fruto sagrado de la trascendencia que abarca la naturaleza y el universo es quien nos permite notar algo fascinante en el devenir de nuestra existencia: Las vacunas.
A través de una vacuna, se nos inyecta el virus contra el que nos queremos proteger, para que el organismo automáticamente genere los anticuerpos necesarios para protegerse lo suficiente contra un eventual ataque posterior del virus.
En la vida las cosas funcionan igual. Tenemos que inyectar en nuestra psique el sufrimiento, los parásitos de la mente, los apegos, los traumas y las frustraciones para así robustecer las defensas contra sus ataques. ¿La clave? La vacuna tiene que ser voluntaria y tiene que ser suministrada antes de que el virus invada nuestra mente. ¿Cómo se hace eso? Abriéndonos al sufrimiento. Evitando resistirnos a él. Estar atentos a sus enseñanzas.
Aprender del sufrimiento es vacunarnos contra las patologías de la psique... 6月10日 Tú eres la fuenteTu eres la fuente de mi pasión
La llama que consumió mis pesares La hoja del trébol de cuatro hojas que perdí en mis ilusiones El último escalón en la ruta hacia el cielo El color del arcoiris que estaba faltando
Hagamos una fiesta Bebamos y bailemos Que el lago de onduladas alegrías que llena nuestro pasado Sea drenado por la lluvia de nuevas vivencias amorosas
El amor ha llegado. Nuestra presencia no es requerida Será inmortal pues la energía que lo creó Por siempre existirá
Te amo 5月3日 La nueva depresión de este milenioEste milenio trae consigo un nuevo tipo de espiritualidad. Una nueva forma de mirar a la vida surge entre el armatoste de escaños en la consciencia humana. La fabricación de un nuevo arquetipo ha surgido y ya lo siento correr por mis venas. Una nueva capa se suma a nuestro ego y con ella el vistazo al vacío inmanente que las nuevas generaciones han accedido gracias a la democratización de los estados de consciencia.
El arquetipo del gurú se incrusta en nuestra psique, las horas de meditación, las páginas de lectura, las buenas obras sin que haya el premio de una corona en el cielo. Todos estas cuestiones empiezan a tomar vida por sí mismas y nuestros hijos serán los nuevos propagadores de esta nueva consciencia.
El sufrimiento, la impermanencia, el apego, todos son partes de la existencia que no se pueden evadir. Los idealistas pensarán que este despertar de la consciencia acabará con la infelicidad en el mundo, más desconocen la misma naturaleza evolutiva de nuestro devenir: Nuevas perspectivas traerán consigo nuevas patologías, la transición será dolorosa, la selección natural se hizo compleja y ahora es selección espiritual, muchos quedarán por fuera, la indulgencia nos invadirá, el luto por el viejo ego muchas lágrimas derramará y guerras surgirán de mano de aquellos que no quieren despojarse de sus identificaciones filosóficas.
La nueva era de espiritualidad no acabará con el sufrimiento, sólo nos permitirá verlo con otros ojos; sobrepasar los obstáculos que antes teníamos y sustituirlos por unos nuevos. Sólo unos pocos se beneficiarán en el corto plazo de este despertar y pasarán décadas antes de que haya permeado a la humanidad. ¿serán acaso siglos?
Nuevas depresiones se mirarán en el horizonte. Un puñado de seres humanos con los ojos llorosos porque lo que creían su mundo es una ilusión. Almas errantes que no saben como elegir entre la nueva capa de la realidad, fría, sóla, insípida, o la cómoda y caliente prisión que los albergó por años. La nueva depresión existencial de la humanidad será porque hemos descubierto un nuevo horizonte y esta tierra inexplorada nos causará ansiedades, frustraciones y una fricción áspera con la imagen de nuestro Yo que se ha tatuado en nuestras neuronas.
El hambre por las ambiciones materiales transicionará por el hambre hacia la trascendencia, pero esta hambre tendrá sus figuras enfermizas y las nuevas reglas de exclusión y diferenciación estarán definidas por quiénes han podido tan siquiera poner un pie en el vacío. Al igual que las palabras de Cristo fueron malentendidas por miles de años, así la nueva revolución de la consciencia será tergiversada en términos simplones que serán la semilla de las nuevas patologías espirituales del milenio. Una nueva religión ha surgido para los que no tienen iglesia. Un nuevo ídolo será erigido. La espiritualidad será la nueva moda que define quién es superior y las hojas de vida de la gente indicarán horas de meditación además de títulos académicos.
La nueva depresión de este milenio será poblada por cientos de almas que divagarán entre los pasillos de su ego y las escaleras del nuevo despertar. Muchos se conformarán con tocar con un dedo la vaguedad del vacío y no sabrán que su pesar sobreviene porque su alma en otro idioma les pide más energía sublime, pero el ego se ha crecido mucho con sólo saber que es más que un individuo.
La inyección de experiencias astrales inflará nuestro ego, hará la vida más hermosa y le dará más fuerza a nuestro apego a esta existencia ilusoria. Ya no somos creados, sino que co-creamos. Nuestra voluntad es parte del todo. Somos semi-dioses conscientes. Somos el universo dándose cuenta de su propia evolución diría Huxley. Retaremos a la muerte para seguir intoxicándonos con el placer de saber que somos parte del todo y que el cordón umbilical con el universo nunca será cortado. Nos costará distinguir entre la unidad con el todo y la arrogancia perenne de nuestro Ego espiritual revitalizado por la nueva religión de este siglo. Esta confusión magnánima será pues la raíz de la nueva depresión del milenio.
Namaste 2月22日 El Narcótico del miedoEl Narcótico del miedo
Dermiógenes lloraba tímidamente. Su postura hablaba. Decía que no tenía esperanza.
- "El Dharma es no pensar" Dijo Hadushmurti
- "Es Actuar"
El llanto se convirtió en discurso desconsolado. Dermiógenes continuó:
- Esta seguridad marchita mi potencial. Este círculo social, reduce mi tensión existencial. Lo que piensas, de quien te rodeas, a quien atraes, todo habla de tí, de tu deseo, de tus aspiraciones. ¿Dónde está ese poder? Mis dedos no escriben, mi alma no habla. Ha sido enmudecida por los conforts de la cotidianeidad.
Esta misma seguridad que arrance de raíz mi luz, es la que siembra la semilla que germina mis deseos de irrumpir en el mundo de mis sueños. Todo lo que me rodea es una excusa. Cualquier estupidez es un obstáculo gigantesco. Venda en mis ojos es este engaño que he creado. El culpable está viéndome al espejo.
¿Dónde está el arte? Estas ansias de reconocimiento han despertado el fantasma del miedo en el túnel de mi espiritu. Niego mi deseo de ser querido, amado, aplaudido; pero también lo anhelo con creces.
Miro el reloj, los minutos pasan, ya lo que he dicho es mi arte, es una pequeña victoria. La catarsis de la creación es una amenaza para los mediocres. De repente un medium me habla. ¿Soy yo o es la energía divina, la sabiduría universal que habla tras de mí? Un canto religioso se oye en el fondo. Me fascina el arte, pero lo uso como obstáculo para crear el mío propio. El arte del otro es un túnel hacia el enamoramiento de lo que me falta, mi admiración por la creación de este artista ajeno habla de mi propia envidia al no poder aceptar mi propia naturaleza.
Hadushmurti aprovechó un breve sollozo para intervenir la triste disertación
- ¿De qué hablas? Si todos somos artistas
- ¿Cómo así?
- Como lo oyes, todos tenemos arte adentro, pero nos hemos apegado a la concepción social de arte como un ardid para escapar a nuestros propios dones
- ¿Porqué lo dices?
- Arte es amar, es dormir, es correr, es dibujar, es sentir dolor, es crear. Cada acto en la vida es un acto de creación, cada vez que vamos más allá de nuestro pasado y evitamos negarlo es una forma de crear. Cuando no queremos ser totalmente determinados por nuestro pasado pero tampoco negar que somos producto de él y entonces utilizar nuestras facultades para así darle a este mundo lo que vinimos a hacer
- ¿Vinimos a crear?
- Ese es nuestro único propósito. Crear. Crearnos, Co-crearnos.
- ¿Porqué le huyo a mis deseo de crear?
- Las razones sobran, la sóla pregunta es un medio para perder tiempo antes de ir a crear algo.
- "Has despertado en mí la sed de crear" dijo Dermiógenes enjugándose las lágrimas con su manga.
- Te equivocas, yo sólo hablo con ella, pero tú eres quien la despierta.
- ¿Qué puedo crear hoy?
- Eso lo dice tu corazón. Deja de hacer preguntas y empieza a crear algo.
- Tengo miedo
- Entonces crea algo cuyas bases sean el miedo que sientes
- Sí, el miedo es energía.
- Así es, úsala
- Voy a escribir una historia, le voy a poner el Narcótico del Miedo
- ¿Miedo a qué?
- Deja de hacer preguntas, tengo que ir a drogarme con mi creatividad y crear esta historia. Este es sólo el comienzo.
Mientras Dermiógenes caminaba apurado a su recámara, Hadushmurti sonrió y pensó:
- "Gracias por ser el vehículo para mi creación más divina de hoy."
Se refería a Dermiógenes. 10月15日 El Príncipe y la RosaNexos y Sexos
El Príncipe y la Rosa
Consúmete en las emociones intensas. Bebe de ellas y saborea cada bocado. Luego déjalas ir, porque si la felicidad de tu relación depende de ellas, siempre te toparás con la decepción de su partida. Cada experiencia, amarga o dulce, es parte de la telaraña del romance. Recíbelas todas con la apertura de un corazón que ama verdaderamente. Aprende de ellas y luego déjalas ir. No evadas el sufrimiento en tus amores. Porque en el laberinto del romance cada callejón te ofrecerá espinas y rosas. Encontrarás la salida cuando aprendas a lidiar con ambas. No confundas la belleza corporal con la perfección pura. En cada pétalo que acaricies de tu bella rosa, siempre encontrarás una espina que te haga despertar del idilio. En cada salida que tengas con tu príncipe azul siempre te expondrás a la indiferencia de sus ansias de libertad intrínseca. Las rosas, el príncipe azul, seguirán haciendo honor a la belleza por siempre, sólo si los aceptas en su totalidad. Date cuenta de que tu ser amado no puede ser el único alimento de tu orgullo. Déjalo ir como único plato de tu dieta, antes de que te atragantes y te empaches de su sabor. Recibe sus sonrisas, sin olvidar que detrás vendrán sus cóleras, enojos y regaños. Deja ir la imagen perfecta que te quiso transmitir para seducirte. Simplemente ama. Deja ir la culpa. Los sufrimientos que le achacas fueron tejidos con la aguja de tus interpretaciones y falsas expectativas. Tú pareja sólo puso el hilo para fabricarlas. Desempaña las botellas de tus resentimientos. El verdadero perdón surge cuando te das cuenta que nunca hubo nada que perdonar. Deja ir a la exclusividad. Tú tienes demasiados regalos como para verterlos todos en un solo canasto. Igual tu pareja. Tus deseos de darlo todo a tu media naranja descubrirán el miedo que tendrás de perderla. Recuerda que si llenas demasiado el guacal de amor, tus sentimientos se derramarán. Llamarás a la culpa y una nube negra cubrirá tu relación. El guacal del amor no se rebasa y tampoco se deja al abandono para que lo que queda de su contenido se evapore. Deja espacio para que otras personas también lo llenen. Sólo asegúrate que conoces la medida perfecta de lo que debes de dar. Deja ir la competencia en tus amores. Aprende de sus virtudes y confiésale que a veces te tienta la envidia. Reconoce que la mentira y sus satélites los has utilizado para extender la vida de tu relación. Luego déjalos ir sin repudiarlos cuando los descubras, ya sea en ti, o en tu pareja. Abraza la dependencia y no la confundas con grilletes. Sus raíces están en nuestra sociedad, en nuestra psique, en nuestra biología. Si eres independiente sólo sírvele de soporte y luego déjala ir. Tu reacción rebelde al apego y a las ataduras de la dependencia sólo las ayudarán a crecer. Usa la rebeldía a tu favor y convierte sus energías. Libérate de la culpa, sólo aprende a decir que No cuando es necesario, sin convertirlo en un cliché de tus afanes de libertad. No condenes los tiempos cuando idealizabas el amor. Más bien míralos como fuentes sublimes de tu amor interno. La proyección de tales ideales y su inminente decepción son los que te hacen olvidar que el ideal está en tu propio corazón.
Luis Alejandro Octubre de 2007 10月5日 Deja ir al amor
Nexos y Sexos Deja ir al amor Deja ir al amor, porque nunca tuviste que ir a él. Déjalo ir, porque las decepciones que te dio te ayudarán a encontrar su verdadera esencia. Réstale importancia a la empalagosa dicha de la pasión efímera, por más sabrosa que sea, no encierra lo más profundo del enamoramiento. Deja que las margaritas se deshojen solas, porque la verdadera semilla que germinó aquella flor, la produce tu corazón y es esparcida por el viento de tu voluntad. Deja ir a los celos, vívelos intensamente, pero déjalos ir, porque con ellos te alejas de tu propia capacidad de trascender la forma en que aprendiste a amar. Que la infidelidad se vaya por el túnel de lo pasajero, pues sus motivaciones se fundamentan en el espinoso patio de lo que te vendieron como amor. Deja ir al viejo amor, porque se quedó congelado en el tiempo, pensando que el encierro de la seguridad valía más que el descubrimiento de una razón más cada día para amar al ser querido. Deja ir al amor, porque una vez sólo fue un reflejo de ti, pero ahora puede ser una creación tuya. Ábrele la puerta y se marchará sólo, porque cuando tu alma cobra vida, el ego que lo alimentó pasará a un segundo plano. Revuélcate en cada sollozo que expira tu corazón partido. Pues es una señal de alivio, porque aquella carga que llamabas amor ahora te ha liberado para que tú proyectes tus propios destellos de afecto. Deja ir aquellos viejos poemas empolvados. Porque valen mil veces más las palabras cálidas del momento, que sentimientos fosilizados en nuestra alma insegura. Despega de los viejos recuerdos las ventosas de tu apego y lánzate al vacío del amor inesperado. Olvídate de pedir retribución a cambio de tu amor, pues con sólo darlo se pagan todas las deudas. Que las viejas sonrisas alcen vuelo, y sean sustituidas por las lágrimas del sufrimiento. Que si son bien recibidas, cicatrizantes serán para las heridas que el amor egoísta ha dejado. Ábrete a las ansias de ser amado. Pero déjalas ir, porque si las encierras en tu corazón, creerás que su muerte acabará con la fuente de tu alegría. Renuncia a las ganas de que te premien por tus dones. Deja que la indiferencia de otros alimente tus habilidades de quererte. Date cuenta que tu obsesión por la seguridad niega el principio universal de que el amor verdadero crea algo nuevo cada día. La incertidumbre es parte de amar. Deja ir la idea de que el amor es sólo satisfacción. Cualquier gran amor implica grandes riesgos y grandes sufrimientos. Despídete de la noción de que el enamoramiento es sólo fuente de placer, porque la vida nos dio la inteligencia para aprender las lecciones del displacer. Deja ir al amor de tu vida, porque aunque muera a tu lado, dejarlo ir a cada momento fortalecerá el valor que tú le das. Deja ir las expectativas que tienes de tu pareja, porque cada una se quebrará en pedazos con el pasar de los años. Y si no se quiebran, tu corazón vivirá afligido por el miedo a que algún día suceda. No anheles interminablemente la admiración de tu pareja. Pues construyes una pared entre tú y ella para impedir que se desnude tu natural vulnerabilidad. Deja la puerta de par en par para que la decepción se asome a tu vínculo afectivo. Pues cada desencanto será un recuerdo de que pretendiste el amor como una posesión y no como algo desinteresado. Abraza tu soledad aún cuando tu pareja esté cerca. Porque ese espacio de silencio da cuenta de que tenemos la oportunidad de venir a crear nuestro propio mundo de vivencias ininteligibles. Deja ir a la insaciable búsqueda de novedades viciosas en tu relación, pues en la rutina descubrirás las bellezas y verdades más placenteras e incómodas que te harán sentir más vivo que la embriaguez de cualquier diversión pasajera. Deja ir al amor, pero abrázalo intensamente, porque sólo en el eterno interjuego del amor y el desamor, descubrirás que ambos vienen de una sola fuente indivisible. 10月4日 Verdades de un Ignorante
Actualidad Costarricense
Verdades de un Ignorante Cientos de miles de ignorantes iremos a las urnas este domingo. ¿Qué mejor estrategia que desestimar a los medios y utilizar nuestra intuición?
Gente que montón de información corre en las calles, televisión, prensa, radio, amigos, todo sobre el bendito TLC. Por todo lado. ¿Saben qué? Casi todas las opiniones sobre el tema son parcializadas, y vaya que genera una confusión. El problema de esta vaina es que la información a la que la mayoría somos expuestos nos quiere convencer o de que votemos que sí o que votemos que no. Sólo ese hecho nos evoca la malicia indígena que yace en nuestras raíces, y levanta las sospechas de que algo anda mal. Por eso quise inventarme, en calidad de ignorante común y corriente que soy, una serie de "verdades" sobre el tema que no quieren convencer de nada, sino más bien generar más confusión. De por sí, si todo estuviera claro en este mundo la cosa sería aburridísima. Así que con tanto enredo mejor echar mano de la bendita intuición que el altísimo nos dio.
Ø La mayoría de nosotros no tiene el conocimiento necesario para entender qué es lo mejor para el país en términos de este tratado. Por eso somos sujetos de tanta manipulación por parte de ambos bandos. Por eso Arias prefirió el referéndum a la alternativa de Corrales, porque sabía que contaba con todos los instrumentos que usualmente se utilizan en una democracia para poder persuadir a las masas. Sin embargo, estos instrumentos también están a disposición de los del No, pero dejémonos de cosas, los del Sí tienen más plata que los del No. ¡El problema es que el memorándum salió gratis!
Ø No firmar el tratado nos va a traer un montón de problemas. Mentiras que vamos a estar mejor sin él. Lo que pasa es que los gobernantes de este país tienen que entender que el electorado es un poco más educado que el promedio de la región. Me pregunto si deben de pagar las consecuencias por haber hecho una negociación deficiente. Me parece que ese es el mensaje que muchos de los del No quieren enviar, saben que las consecuencias de no tener el tratado serán perjudiciales para todos, pero la raíz del problema está haber negociado un acuerdo con condiciones desventajosas para Costa Rica y tan camuflageadas en letra pequeña.
Ø Los beneficios económicos que obtiene Estados Unidos por firmar un tratado con Costa Rica son ínfimos, sólo eso nos da para sospechar. De hecho creo que son más los beneficios para Costa Rica que para USA. Lo que pasa es que los gringos no son tontos, el tratado tiene muchos apartados que van mucho más allá del libre comercio y se entrometen sigilosamente en la soberanía del país (Como cuando hicieron la constitución de Japón después de la segunda guerra). Ese es el “win” para ellos pero casi que les da igual tener o no un TLC con CR.
Ø El efecto memorándum es una verdad trillada. El problema es que muchas personas desconocen que estas tácticas políticas son comidilla de todos los días. Por eso impactó tanto sobre las encuestas. Sin embargo, el hecho de que el gobierno de la república quiera utilizar estrategias cuestionables para persuadir a un electorado que de por sí es fácilmente influenciable - La gente tiene los gobernantes que se merece reza el dicho- y más en un tema como este, NO significa que el TLC sea demoniaco. Como dije, en materia de comercio exterior el TLC suena muy bien. El problema es que nos están jamoneando. ¿Se van a dejar?
Ø Ah, otra cosa con respecto al efecto memorándum. Las tácticas que proponen los susodichos en tal documento también las usan ciertos sectores del NO, y hasta de formas más descaradas. Lo que pasa es que estos bandos del NO no tienen un memito como el de Casas, o al menos se cuidaron se susurrarlo en la oreja de sus cómplices en lugar de enviarlo por Hotmail al presidente de la república.
Ø Muchos de nosotros no estamos preparados para ponderar los intereses del país, sino que lo más sencillo es determinar qué es lo mejor para mi familia o para mi trabajo. Siendo así, un trabajador de Japdeva votará por el No, no porque el TLC sea una creación del pizuicas, sino porque simplemente aumentan las posibilidades de que pierda el trabajo con beneficios irremplazables en 8 millones de kilómetros a la redonda. Por su parte, un empleado de una empresa textilera, puede que vote que sí, porque no quiere que su salario vaya a parar a manos de un operador salvadoreño. Este es un buen criterio para votar, pero me pregunto si será más noble pensar en los hijos de nuestros hijos y en cuáles valores queremos promover al impedir que se nos impongan estatutos que nos pueden salir caros a posteriori.
Ø En un tratado de este tipo siempre habrá ganadores y perdedores dentro de las industrias del país. Quién gana y quién pierde en el tratado no son argumentos válidos para firmarlo o no firmarlo. La pregunta que tenemos que hacernos es si fue redactado pensando en un bienestar mutuo razonablemente balanceado. Pero por favor, dejémonos de cosas, no pueden ganar todas las industrias costarricenses, eso es cuento de hadas.
Ø ¿Queremos ponernos matones con el gigante? Hoy 4 de Octubre salió un memo del UNITED STATES TRADE REPRESENTATIVE, diciendo que USA nunca ha afrontado una situación donde se le rechace un acuerdo bilateral (¡claro güevon!). Yo me acuerdo que cuando estaba en la escuela me daba miedo el matón grandote de la clase, pero si le ayudaba a copiar en los exámenes, contra mis propios principios, entonces por lo menos no me arriesgaba a que me golpearan o que hicieran mofa de mi. Más bien, hasta a veces me dejaban andar en los recreos con el grupo de matones y yo feliz de la vida. Ahora las cosas han cambiado, el punto es que matonearle a USA diciendo que “NO” nos puede traer riesgos importantes, pero si decimos que “Sí”, también tendremos que reposar sobre nuestras espaldas la dominación pasiva de la que de por sí ya hemos sido presas continuas desde que tengo memoria.
¿Largo plazo o corto plazo? Tiren la moneda
9月6日 El Eco de la inmortalidad
El eco de la inmortalidad
La vida es corta como para no amar cada día.
La vida es corta como para amar una imagen del pasado y despojar de divinidad a la esencia de nuestro ser amado.
La muerte llegará pronto y nuestros alientos se acabarán. Poco sentido tiene repetirnos día tras día, por miedo a crear y renovarnos un poco más cada amanecer.
Hay muchas personas a quien amar, como para irse al féretro con unas cuantas decenas en nuestra colección.
Los años pasan pronto, como para desperdiciarlos agradando al otro, dejando que la corriente se lleve nuestra verdadera sustancia…
La vida es corta como para renunciar a la belleza de lo más simple, por buscar eternamente la cima de lo inexistente.
Nuestro cuerpo marchitará. Veredicto irrebatible de que nuestra propia existencia está fuera de nuestro control. Argumento aplastante para no gastar ni un minuto más en controlar lo incontrolable.
Pronto, los párpados cerrarán sus puertas con el candado del deceso. ¿Para qué gastar nuestros días buscando la llave en las fantasías de la inmortalidad de nuestro ego?
Porqué agobiarse por las arrugas, siendo estas recuerdos indelebles de que nuestras células perecerán. Cual inigualables reproches, cada surco en nuestra piel nos despertará con el llamado a vivir plenamente sirviendo al prójimo…
En unos años, nuestra memoria se mezclará con el infinito. ¿Qué pues le llevaremos al cosmos? ¿Acaso un compendio de malos recuerdos?
La vida es demasiado corta como para invertirla acumulando bienes sin prestarle atención a los tesoros divinos de nuestra alma
La vida es corta como para envejecer de angustia de no querer dejarla cuando su fin se nos sea anunciado con anticipación. Es demasiado caprichosa como para retarla con arrogantes planes obsesivos.
Besa una mejilla sin razón aparente, date una carcajada en público. Vuelve a ser niño, persigue burbujas de jabón, regala una caricia, una lágrima, un abrazo. Conoce a alguien nuevo, has una travesura, deja un vicio, enfrenta tus miedos. Baila tu propia danza, haz el ridículo, habla en público, arrodíllate ante alguien. Busca un amigo perdido.
Olvida quien eres y reinvéntate cada día. Ama, ama y ama. Porque algún día tu corazón dejará de latir, pero tu alma seguirá llevando esperanza al infinito y el eco de tu vida, será pues, inmortal.
Luis Alejandro Fernández Setiembre de 2007 8月30日 Diccionario de la Realidad Burlada: Tercera ParteLiderazgo: Forma evolucionada de dominación jerárquica. Método de escalación en las estructuras sociales que en la actualidad reemplaza cualidades probatorias de buena salud como la fortaleza física del macho dominante -en una horda de primates-, o signos externos, como el plumaje del pavo real. En las especies menos evolucionadas, tales cualidades representan la forma usual de asegurarse la transferencia instintiva de sus propios genes a la prole. En la actualidad, el traspaso de genes de un ser humano a otro ha permutado en un accesorio, esto para darle lugar a formas más sofisticadas de herencia socio-biológica, como la fama o el legado intelectual o espiritual.
Dios: Def. En su noción más tradicional de occidente. Proyección mental cristalizada en una figura divina hecha a imagen y semejanza del ser humano. Esta imagen fue creada para separar al individuo de su unión inmanente con el todo, y por lo tanto, con la verdadera naturaleza de Dios . Tal fragmentación encuentra su propósito en un afán del ser humano de sustraer del Yo, la escalofriante responsabilidad de tener algo de Dios dentro de sí mismo.
Deporte: Emulación moderna de la ley de la selva en donde el ser humano debe de invertir sus hormonas que otrora utilizaba para cazar y sobrevivir en la hostilidad del mundo natural.
· Transformación del instinto de supervivencia del más apto hacia una forma de competitividad sana. · En la actualidad, el deporte también puede ser usado como una forma de exhibición sexuada con fines de galanteo.
Crédito (Personal o de Vivienda): Forma de esclavitud actualizada. Excusa de los miembros promedio de las sociedades capitalistas para mantenerse en el statu quo que les brinda estabilidad financiera. Es común que los individuos que recurren a créditos de este tipo, pierdan sus posibilidades de desarrollar sus verdaderas potencialidades y talentos.
· Def Instrumento utilizado para saciar las ansias cortoplacistas de pertenecer a un status socioeconómico, sacrificando así la libertad individual y la satisfacción de largo plazo. · Alt Alternativa mediocre a la que recurre un individuo ante su incapacidad de acumular y producir capital. 8月26日 El Día del MendigoEl Día del Mendigo[1]
nas horas después Franco ya había salido de la cárcel. Al parecer, ninguna de las “víctimas” del incidente del gimnasio se tomó la molestia de poner la denuncia. De por sí, seguramente sería una contravención castigada con multa o con trabajo comunal. Además, el pobre no tuvo la culpa por aquel particular suceso en ese lugar.
Al día siguiente, caminó hacia a la esquina donde trabajaba vendiendo manzanas, no sin antes pasar a recoger la mercadería. Casi nunca tomaba buses, porque le gustaba caminar mucho observando atentamente las cotidianeidades de su alrededor. Cotidianeidades que a cualquier otro le pasarían desapercibidas debido a su enfrascamiento en el cajón de la rutina. Franco caminó por la calzada de la autopista hasta que llegó al cruce donde siempre se estacionaba a vender sus frutas. El cruce tenía vías hacia todos los lados y varios vendedores también comerciaban mercancías allí mismo. Lo que vendían era todo tipo de baratijas, como accesorios de celulares, calcomanías, sombras para el parabrisas del carro, también verduras y frutas.
La mañana era caliente, así que Franco se arrolló las mangas porque ya empezaba a sentir el sudor correr por sus axilas. También empezó a armarse de entusiasmo con sólo pensar la posibilidad de que se diese alguna situación peculiar que pudiera surgir en aquel recorrido; algo que le permitiera aprender algo, una nueva ironía de la vida, una eventualidad de la que el mismo Dios se reiría, una muestra más de la contradictoria naturaleza del ser humano.
Como él era vendedor de manzanas, ya estaba acostumbrado a aquel asunto de las ventas ambulantes. Los otros colegas que estaban vendiendo chucherías en el cruce eran viejos conocidos que se enfocaban en hacer su labor sin importunar mucho a sus “compañeros de trabajo”. A la hora del café, Franco decidió sentarse cerca de una esquina de donde podía apreciar todo el panorama. Los carros venían de todas direcciones. La vía tenía forma de cruz, en cada esquina habían varios semáforos y en el centro de la cruz había una enorme isla de canalización donde los vendedores se paraban a descansar mientras alguno de los semáforos estaba en verde. Allí enjugaban el sudor que salía de su rostro, ya tostado por el sol.
Ese mismo día, un mendigo interrumpió la rutina de los vendedores ambulantes, peatones y conductores, al darse la libertad de empezar a pedir limosna en aquel mismo sitio, que ya era declarado propiedad de los 5 vendedores ambulantes –incluyendo a Franco- y que lo defendían a capa y espada de cualquier invasor. Ya más de una vez habían echado a ciertos intrusos que querían venir a robarles su market share aunque fuera con productos diferentes. En el mundo de las ventas callejeras cualquier segundo, cualquier espacio, cualquier ventana de carro abierta representa una oportunidad de oro para poder ganarse los pesos del día. El tal mendigo, tenía un sobretodo gris muy viejo, igual que quien lo llevaba puesto. Con una barba grisácea y desgreñada, piel morena y resquebrajada, gruesas cejas y mucha suciedad. Su cara estaba tan desaseada que era difícil distinguir las expresiones de su rostro. Aún así, se podía notar que siempre tenía una sonrisa como medio grotesca dibujada en la cara. Dejaba enseñar sus torcidos y negros dientes de vez en cuando, era una sonrisa irónica que decía a todos los que le rodeaban que no le importaba el desprecio con que se le miraba.
La llegada de este mendigo causó conmoción entre el club de vendedores ambulantes, era claro que se trataba de una competencia adicional. Después de 5 minutos de actividad nerviosa, malas caras, empujones tímidos y miradas esquivas, Josué -el que vendía accesorios de celulares-, trató de golpear al invasor para lograr que se largara del cruce. Doña Matilda, una señora gorda y grandota que era muy enojada, y también respetada por el resto de vendedores, le impidió a Josué seguir con sus matonadas. “!No! Déjelo” le dijo con vos amenazante. Josué intentó hacer caso omiso del regaño de la mujer y se dispuso en posición para continuar con sus intenciones violentas. Matilda caminó rápidamente para interponerse entre ambos, puso cada una de sus palmas de la mano en el pecho de los dos contrincantes, y con una mirada intimidante que decía más que mil palabras, le dijo a Josué con mucha seguridad que no se lo iba a decir de nuevo, que el mendigo no estaba vendiendo nada y que había campo para él. Josué hizo cara como de niño regañado, agachó la cabeza y prosiguió agitadamente el recorrido por la línea divisora de la pista, mostrando de mal humor su mercadería a los conductores. Por su parte, Matilda suspiró aceleradamente, miró al mendigo un aire de complicidad pero también como advirtiéndole quien era la que mandaba allí. La compasión que ella le tuvo a este pobre limosnero hizo que resto de los vendedores siguieran su directriz sin chistar. Yehudy, el comerciante de chayotes volvió a ver a Franco sonriendo. Aquel incidente entre Josué y Matilda ya se había repetido en pasadas ocasiones, sólo que la causa del altercado era diferente, pero siempre terminaba en lo mismo. Josué replegándose cabizbajo.
Lo grandote y gordo de Matilda no era lo único que le generaba el respeto de los demás, sino que era hermana de un conocido traficante de drogas muy peligroso. De estos tipos que están dispuestos a echarse a cualquier bombeta que le hiciera el más mínimo desaire a su pariente. Por fortuna, Matilda nunca abusa de su poder, sino que más bien se había convertido en una figura paternal para la pequeña comunidad de comerciantes callejeros, y buscaba siempre la oportunidad de ayudar y proteger. Días después, Franco supo que el mendigo en su vida pasada, antes de caer en desgracia, era un reconocido profesor de sociología de la Universidad más prestigiosa de la capital. Lamentablemente, había sido presa de las drogas a tal punto, que terminó en la calle con el cerebro cocinado por los psicotrópicos. Felipe fue un profesor muy querido de una sobrina de Matilde, y también vivía en el mismo distrito que ella, por lo que se conocía bien su historia y como había degradado de profesor erudito a indigente drogadicto. Horrible historia. También se supo que empezó con las drogas luego de caer en una depresión causada por un despido masivo en su Universidad, donde él fue una de las personas cesadas. Para aquella entonces, sucedió que la carrera de sociología prácticamente se había cerrado, debido a que era un foco de activistas en contra de un tratado de libre comercio que la clase política dominante quería suscribir con su mayor socio comercial. Un par de años después de que el tratado se firmó, el gobierno encontró la excusa perfecta para reducir el presupuesto nacional de educación, en una tentativa para evitar que las universidades extranjeras que se estaban erradicando en el país, demandaran al estado por exceso de subsidios en el sistema educativo público. Ante la presión de los organismos de comercio internacional, ninguna marcha ni protesta fueron suficientes para evitar que el presupuesto universitario se recortara casi en un 50% y con ello la despedida de Felipe, junto con el cierre de la mayoría de las carreras de ciencias sociales (de hecho sólo quedaron psicología y psicología industrial).
¿Qué mejor llenador de vacíos que las mismas drogas? Nos hacen alucinar sobre las verdaderas causas de nuestra tristeza. Carcomen las neuronas que traen aquellos recuerdos fétidos a nuestra memoria y los reemplazan por efímeras sensaciones de súper héroe. Sensaciones que luego se vuelven indispensables para perpetuar nuestra felicidad. Nos dan un puñado de retazos de momentos, pegados entre sí por estupefacientes que matan nuestra humanidad. Así fue como Felipe acabó en este estado.
Volviendo al presente. Lo que le resulto más interesante a Franco fue el espectáculo que se armaba entre el mendigo y los conductores de autos. Después de obtener el “visto bueno” de Matilda, ya el ex sociólogo se había acondicionado a su puesto en aquel cruce, y no era para menos, pues la posición estratégica del lugar, que hacía que convergieran varias carreteras importantes, lo hacían un sitio muy rentable para mendigos y vendedores. De esta forma, a pesar de la mirada recelosa de ciertos miembros del “Clan del Cruce” como se hacían llamar así mismos en las borracheras del grupo, reinaba una aparente calma. Inclusive, hasta el ambiente era más divertido, pues muchos de los vendedores se mofaban de las gracejadas y desbarajustes de Felipe. Como una vez que se resbaló al borde de una de las aceras del cruce y cayó de cabeza en un agujero de alcantarilla, quedando sólo sus botines maltrechos por fuera. Ni se diga de una ocasión en que intentó entrar a un bus que estaba haciendo el alto en el cruce, pero no se dio cuenta de que la puerta estaba cerrada, pegó la cabeza en el vidrio y se fue para atrás. Recientemente, se había vomitado adentro de una de sus botas que antes se había quitado para descansar. Para ésta ocasión Matilda ya le había advertido que tenía que calmarse, porque sino iba a “espantar a los clientes” y si seguía comportándose de esa forma lo iba a desterrar del cruce. De vez en cuando también pegaba alaridos cuyo contenido eran discursos de protesta obsoletos. Argumentos contra aquel triste tratado, o críticas en prejuicio de ex presidentes que ya hasta andaban en silla de ruedas.
Un día, funcionarios del gobierno estaban haciendo una reparación en el alcantarillado que subyacía al cruce. El tránsito era lento. Franco, con sus dos bolsas de manzanas que colgaban una en cada mano, recorría la hilera de carros metidos en la presa. A pesar de que casi nunca decía una palabra a sus clientes, las ventas siempre eran buenas. Se detuvo frente a un BMW Sedan que conducía un tipo como de 34 años, joven y de buen aspecto. A su lado una dama de su misma edad, talvez un poco mayor. Venían platicando algo, así que ignoraron a Franco, que se había quedado de pie al lado de ese carro por unos segundos, pues ese era su método usual de vender. Cero palabras, esperar unos segundos, dependiendo de cómo gesticule su potencial cliente, regalaba una sonrisa. En esta ocasión, el vendedor de manzanas sonrió para sí mismo, -no para el joven- y cuando caminó unos pasos hacia el siguiente vehículo de la fila, escuchó la singular voz de Felipe detrás suyo "Regáleme una monedita" Como que la mudez de Franco no había sido su mejor arma para captar la atención de los jóvenes, pero Felipe, como era de costumbre, fue menos tímido y detuvo la plática que se traían aquellos dos. Sin expeler una palabra ni mirar tan siquiera a Felipe, el conductor del BM le dio algunas monedas rápidamente. El indigente agradeció con su sonrisa usual y una especie de reverencia. Ya se disponía a marcharse cuando algo sucedió.
“¿Porqué le das plata a ese vago?”
Ella habló duro, Franco se distrajo por aquel débil grito y decidió acercarse a la escena -ya sabemos lo curioso que es-. La sonrisa de Felipe era más grandota todavía. El conductor trató de contestar pero ella siguió gritando preguntas y regaños, “¡Qué putas es lo que te pasa!, no vez que estás propiciando que más lacras de la sociedad, como esta, sigan recreándose y multiplicándose. Lo que estás haciendo es fomentando la mediocridad. Este tipo lo que necesita es ir a buscarse un trabajo”.
Franco continuó acercándose determinadamente más y más, como no es de su costumbre. Se puso a la par de Felipe y dirigiéndose a los dos pasajeros del auto alemán, con solemnee seguridad lanzó una pregunta:
- “¿Qué le hace pensar que no está trabajando?“
La pregunta de Franco silenció los gritos de la dama.
Nadie contestó, hubo 5 segundos de silencio y la vieja esa lo único que hizo fue dictar una orden con punto y final.
- “!VAMONOS DE AQUÍ!”
Lo dijo tan duro que otras personas que estaban en los autos cercanos a la presa voltearon su cabeza o se fijaron en el retrovisor, presintiendo que algo fuera de lo común transcurría.
Con más ecuanimidad volvió a dictar la orden:
“Michael, vámonos de aquí, estos tipos me están poniendo nerviosa, voy tarde y nos pueden asaltar.”
El tal Michael estaba como indeciso, volvió a ver al par de anormales que los habían sacado de la rutina. Finalmente se decidió. En el carril de al lado no había tanto congestionamiento porque se dirigía a una ruta menos transitada. Había suficiente espacio entre su carro y el que estaba adelante para salir de esa fila. En un movimiento apurado giró el volante totalmente hacia la derecha y aceleró para irse como si estuviera arrancando en una carrera de fórmula uno. Claro, el movimiento fue tan rápido y como el pobre estaba intimidado por las órdenes de la mujer comandante que tenía a la par, no se fijó que venía una moto a toda velocidad por el carril de al lado. Como el carro de Michael ya se había salido un poco de su vía, el motorizado chocó contra la puerta lateral delantera del BMW, salió volando por encima del techo del carro europeo dándole dos vueltas encima, y cayó derribando al mendigo y a Franco contra la calle. La moto quedó tumbada del otro lado con la llanta delantera hecha añicos.
Sólo se escuchaban pitos, y gritos de la gente. Los hombres que atestiguaron la escena sólo decían improperios y las mujeres convocaban a Dios, a la virgen o algún tipo de divinidad.
La vieja que iba al lado de Michael lucía una cara como si hubiera visto al monstruo más horripilante. Salió del BMW en un abrir y cerrar de ojos, corrió hacia el motociclista accidentado, y al ver que la caída había sido amortiguada por Franco y el mendigo y que por lo tanto no habían heridos de gravedad, empezó a balbucear reclamos hacia el limosnero quien todavía yacía en el piso con el piloto de la moto encima de él.
“¡Hijueputa, imbécil todo eso es por su culpa si al menos tuvieran la decencia de trabajar en algo y no nos llegaran a joder la puta vida, esto no hubiera pasado, me cago en la puta que lo parió, porqué demonios no va a pedir limosna al infierno!”
Los gritos de la doña se escucharon en toda la avenida. Un círculo de transeúntes y conductores que habían salido en auxilio de los “heridos” se armó alrededor de la escena. Después del griterío de la mujer todo mundo se quedó cayado. El morbo llamó al silencio para que la obra de teatro callejera fuera escuchada atentamente. Michael ya había salido del carro, estaba totalmente acongojado haciendo ademanes para que su colérica compañera se callara. El mendigo dejó de sonreír. La costumbre para Franco era siempre verlo feliz con los dientes negros afuera, así que pensó que si él no estaba sonriendo era por algo serio. Felipe ya estaba acostumbrado a que lo mandaran a trabajar y a que lo trataran con desprecio. Su sonrisa permanente, cargada de podredumbre era un reflejo de eso. Pero la verdad es que nunca lo habían tratado tan mal, menos una mujer, menos en un embotellamiento con tanto mundo en frente, y después de salvar con su cuerpo a un motociclista de una aparatosa caída.
Los pies del conductor de la moto estaban encima del limosnero. Felipe se los quitó de encima lentamente, al tiempo que no dejaba de mirar fijamente a la vieja esa. El conductor de la moto se medio incorporó con la ayuda de Franco, aunque ambos quedaron sentados en el suelo, mientras que el mendigo logró ponerse de pié en su totalidad. Se sacudió contra el pantalón unas piedrillas que le habían quedado en la palma de la mano izquierda. Notó que todavía tenía agarrado con la otra mano el vaso de coca-cola desechable con las monedas del día. Sólo se habían caído unas pocas. Aún así, lo tiró al suelo. Todas las monedas se derramaron por la calle. Una de ellas rodó hasta los tacones de la malcriada esa. Temerosas voces se escuchaban alrededor, la gente cuchicheaba entre sí, uno que otro insulto se colaba entre la multitud. Algunos se le acercaron al accidentado para ver cómo estaba. Otros hablaban por teléfono, el calor empezó a intensificarse, la atmósfera se sentía pesada, y entonces el mendigo empezó su defensa:
“!Claro que trabajo vieja de mierda! ¡Todos los días vengo a este lugar de la puta madre a vender lástima y a buscar compradores de misericordia durante todo el santo día! Yo recojo los sobros del consumismo, mi trabajo es juntar una migaja de lo que le sobre a los que sobrevivieron al colador del “desarrollo capitalista”. Escúcheme bien, yo tengo un supermercado donde los estantes están repletos de culpa empacada, dientes negros, piel quemada por el sol, barba desgreñada y hedor a sudor de meses de no bañarme. Esos son los productos que ofrezco y son productos que silencian por un ratillo más el remordimiento que carcome su mente. Este indigente andrajoso que ve aquí, ayuda a las personas a que no se den cuenta de que lo que buscan, al cicatrizar su pesadumbre dando una puta limosna, es librarse de su propia infelicidad. Con mi humilde y sencillo trabajo, gente como Ud. señora, tienen la oportunidad de preservarse de tener que arrollarse las mangas para hacer lo que se llama caridad verdadera. Así no tendrá que invertir nada de su dichoso tiempo en ayudar a los necesitados. Basta con extender la mano y soltar unas monedillas en la fea mano de algún pobre indigente, para continuar emborrachando al mismo ego que le ha hecho tratarme como una mierda.”
Además de los ademanes que enérgicamente expresaba, para este punto, Felipe empezó a dirigirse no sólo a la vieja del BMW sino que a todos los que se habían reunido alrededor, que no eran pocas personas. Sus cuerdas vocales, maltrechas por el continuo contacto con el alcohol y las drogas, no opacaban su fuerte voz que se oía claramente a varios metros de distancia, a pesar del insoportable sonido de los pitos de carros que se apuñaban a decenas y decenas en aquel caos vial. El accidente ya no era la atracción que acercaba a los curiosos, sino que el inicio de aquel distintivo discurso abarrotó más y más el perímetro del percance de tránsito. Una breve pausa que se hizo acompañar de un ventolero efímero, le permitió a Felipe tomar aire. Él aún no había terminado de decir todo lo que quería.
“Mi trabajo es hipnotizarlos a todos y hacerles creer que por unos pedazos redondos de metal pueden ignorar a los que nunca tuvieron las oportunidades que Uds. tuvieron o a los infelices que les arrebataron injustamente su propia prosperidad. A cambio de unos cuantos pesos pueden seguir a sus casas y esconder por un día más la patética realidad. Esa realidad que les hace pensar que todo el mundo vive en la misma cerca de seguridad que han construido a su alrededor. ¡Dejen ya de vivir con esa ilusión! ¡La realidad no está fragmentada en pedazos! Antes de entender la unidad total de la que somos parte, prefieren darle larga vida a míseros fragmentos de la existencia. Pequeñas esquinas arrinconadas de la realidad donde se sienten seguritos, todo porque han sido entrenados para estar obsesionados con la idea de seguridad. Seguridad física, económica, entretenimiento, comodidad ¡Qué asco! La idea del mañana les preocupa mucho más que la responsabilidad del presente, y gracias a indigentes como yo, es más sencillo evadir tal responsabilidad que confrontarla. Algunos sueltan unas monedas por miedo, miedo a que les golpee, que dañe su carrito, que les haga recordar lo efímero de su vana existencia y cualquier posesión que los acompañe. Con una vulgar dádiva pretenden cuidar ese miserable espacio de seguridad en el que se han ocultado desde hace rato. Por una vil cuota ya pueden ser vistos por los demás como bondadosos, cuando en realidad están comprando un poco de consuelo para burlar el miedo que tienen: el propio reflejo de tener que caer algún día en desgracia y vaciar la personalidad que han forjado a partir de posesiones materiales en una vida sin significado. El miedo de irse al infierno y no cumplir con la absurda visión de caridad que les han enseñado. Como si soltar un puñado de monedas les evitase caer en el abismo del sufrimiento interminable. ¿Saben qué? Miles mueren a diario por hambre, vivimos en un pequeño caos y para reconfortarnos temporalmente tratamos de remediar la situación con pequeñas curas amontonadas. Dar una limosna por aquí, un regalo por allá, una moneditas de repente. Mi aporte en este valle de lágrimas es recolectar estos pequeños parches. Inservibles curas en una sociedad que no entiende el origen de su enfermedad. Hemos caído en este ciclo interminable en el que Uds. y yo estamos atrapados. Me dan una moneda, yo me compro un bollo de pan o una pacha de aguardiente. Yo les doy la falsa ilusión de continuar con su vida normal, a cambio de eso recibo mi plata. Yo soy quien les ayuda día a día a librarse a Uds. mismos de cualquier responsabilidad por la condición en la que está el mundo, y todo eso a un módico precio. Aunque no me den limosna, mi sola presencia es un recordatorio de la ilusoria imagen de éxito que cada uno ha abrazado. ¿Qué rico compararse conmigo verdad? Aunque me ignoren y sigan su rumbo cuando la luz se ponga en verde, una patética voz egoísta les dirá que han contribuido a que los vagos no se sacien con lo que otros ganan dignamente. Luego van a sus casas y miran la televisión y son testigos de la pobreza y la injusticia social, seguro se preguntan, ¿porqué nadie hace nada? ¿porqué los gobernantes son tan mediocres? pero nunca se preguntan cuál verdaderamente es la raíz de la pobreza. ¿Será que la raíz de la pobreza está en manos de unas pocas mentes maestras? ¿O es que realmente su raíz está en los sistemas que todos hemos creado y en los que hemos estado viviendo por siglos? Todos los días nos revolcamos en estos sistemas económicos, políticos, administrativos e industriales. De esta forma, compañeros y compañeras, dar limosna se convierte en la manera ideal de evadir tanto la pregunta de cuál es el origen de la puta pobreza como su impopular respuesta. Nos guste o no nos guste, cada uno de nosotros somos responsables activos de lo que está pasando en este condenado país.”
Como en sus mejores tiempos de activista anti-TLC y carismático profesor de sociología, para cuando Felipe dijo estas palabras ya estaba prácticamente gritando a todo galillo airadamente. Con la manga del viejo saco se limpió la saliva que corría por su barbilla a consecuencia de la gritadera. Cerró su disertación:
“Nos vamos a dar cuenta de que tenemos la culpa de esta cuestión, y de cómo cooperamos con los sistemas participando entonces de la pobreza, la violencia y la injusticia. No podemos actuar si no hay una voluntad de ver frente a frente la cruda y triste realidad. Si le dejamos todo a lo negativo y les echamos la culpa a cosas que están afuera de nosotros, nos volveremos unos cínicos que desprecian a otros y al sistema. Que me desprecian a mí. Soltar esta energía negativa no ayuda en nada. Despreciarme, darme limosna, los dos ¿cuál es la diferencia? Lo que tienen en común es que ambos son curas temporales a un mal que vive en cada uno de nosotros”
La perplejidad de todo el mundo quedó puesta aún más en evidencia cuando el discurso acabó, y unos segundos donde el típico sonido de los automotores, los pitos y las sirenas era lo único que se oía. De hecho, los presentes habían estado escuchando atentamente y sin chistar. El conductor de la moto accidentada, sentado en el suelo empezó a aplaudir lentamente, dejando un breve espacio entre una percusión y otra, como quien quiere recalcar su asombro. Sus palmadas se oían opacas porque tenía sus guantes de cuero puestos. El vendedor de celulares, Josué, secundó el aplauso y seguidamente se volvió al unísono de todos los curiosos que estaban por ahí –excepto unas contadas excepciones, claro está.-
El mendigo escupió al suelo, seguía sin mostrar su sonrisa. Su seriedad inmutable era la evidencia del orgullo que sentía por ese pequeño espacio de lucidez que acababa de mostrar y que fue retribuido por la multitud con un aplauso.
“¿Y saben qué? Esta vieja me ha hecho reconsiderar mi profesión, ya me cansé de vender lástima, de calmar consciencias. Me voy a trabajar en otra cosa. Esto no deja ni para una cerveza al día.”
Una seguidilla de risillas tímidas siguió a su comentario. Aprovechando esa ráfaga de seguridad en sí mismo, Felipe se volvió a Franco, que ya se había puesto de pie y le balbuceó:
“¿Me pagas comisión por vender tus manzanas?“
Franco sonrió, tomó una de las dos bolsas que no se había roto por la caída y se la entregó de inmediato. El mendigo se fue a sentar en el borde de una acera para descansar de aquella ajetreada tarde. La vieja aquella avergonzada se escondió en el BMW. Su novio se acercó al motociclista para ayudarlo y preguntarle cómo estaba.
En medio de la confusión Yehudy se acercó a Franco con cara de preocupación, seguramente le concernía saber si aquel incidente le habría causado a alguno de los dos alguna herida, psicológica o física. Franco calmó a su colega con una mirada de tranquilidad. Yehudy respondió con un suspiro de alivio y confort. Miró a su amigo con los ojos medio cerrados por el reflejo del sol y le dijo que vaya día habían tenido, que por el protagonismo de Felipe en este incidente esa fecha tenía que ser recordada como el día del mendigo. Ambos sonrieron. Desde ese entonces, ya todo el Clan del cruce de allí en adelante se refirió a aquel incidente como “el Día del Mendigo.” Era como una leyenda urbana, que inclusive los conductores más habituales de ese punto de la calle la sabían. También se supo que los oficiales de tránsito la popularizaron en su gremio y hasta se presume que en un diario amarillista salió publicado algo.
El estruendo de las turbinas de un avión comercial que sobrevolaba la zona distrajo a la concurrida audiencia, que pronto empezó a dispersarse al ver que todo volvía a la normalidad. Aquella máquina voladora marcó el epílogo del incidente. Cuando el sonido del avión se desvaneció entre las nubes, tanto Yehudy como Franco quitaron su vista del cielo, y sus miradas se volvieron a encontrar. El segundo volvió a sonreír armoniosamente, puso su mano derecha sobre el hombro de aquél y le dijo:
“El hombre sabe volar como un pájaro, sabe nadar en el agua como un pez, pero como vivir entre otros seres humanos… No lo sabe aún”
Entretanto, a lo lejos, las sirenas de los tráficos se escuchaban. El sol se metía por la ladera.
La tarde había llegado a su fin. Ya nadie vendía lástima en aquella intersección.
l tiempo pasó y un día Felipe ya no regresó a vender manzanas. Después de varios días de ausencia, todo mundo preguntaba por él, incluyendo un grupo de niños que se le había empezado a acercar algunas tardes para escuchar sus disertaciones sociológicas pues los chispazos de lucidez habían empezado a florecer desde el “día del mendigo”. Por ahí Franco escuchó que Felipe se había ido a una clínica de rehabilitación, también se decía que un hermano lo había recogido para ayudarle, otros comentaban que un carro lo había atropellado y como nadie había reclamado su cuerpo, lo habían donado a la Universidad de Management Oppenheimmer, de esas que se instalaron después del TLC.
En fin, Franco prefirió pensar que un viejo simpaticón que en el mes de abril pasó por el cruce en un Chevrolet viejo y que se parecía mucho a Felipe, era el resultado de varios meses de rehabilitación positiva por parte de su viejo amigo. La sonrisa y la mirada de cómplice que aquel conductor cruzó con Franco, le hicieron pensar que eran auto delatadoras. Tal vez eso ya no importaba tanto. No importaba tampoco que el tipo del BM haya vuelto una semana después del Día del Mendigo con un chinamo de madera para que Franco y Felipe se ayudaran con la venta de manzanas, no importaba que la vieja del BM no se haya vuelto a aparecer, aunque ella sintiese una culpa aterradora cada vez que veía un mendigo en la calle. Lo que Franco pensó que realmente importaba es que talvez, algunos de los que escucharon atentamente el discurso de Felipe, desde aquel día empezaron a verse a sí mismos en cada limosnero que se encontraban por allí. Para estas personas que lograron ver una enseñanza en ese día, el peor enemigo de la compasión, la lástima, empezó a ser derrotado. Los que aprendieron la lección del día del mendigo, acabaron de entender que en esta telaraña social en que vivimos, cada hilo que tejemos está conectado a otro más grande, y el amor es lo único que puede fortalecer esta red de vínculos, y evitar que caigamos todos al abismo.
“…y ser un activista social sin un entendimiento científico de los mecanismos internos de la mente, es terriblemente irracional.” - Vimala Thakar, “Awakening to Total Revolution”
Luis Alejandro Fernández Agosto de 2007 [1] Algunos fragmentos de este cuento se basaron en ensayos de Vimala Thakar y en escritos de Bertrand Russell 8月12日 La Caída del Bardo (Primera Parte)
La caída del Bardo (Primera Parte) Acceda la segunda parte aquí
espués de que San Pedro le dejó entrar, Santos cruzó la puerta principal del cielo. Se trataba de un enorme arco dorado con prominentes estatuas de ángeles en cada extremo. Respiraba también una atmósfera de paz y júbilo, cierto aroma tenue a rosas inundaba este ambiente de confort. Una música celestial se escuchaba a lo lejos. Mientras seguía las direcciones que le había dado aquel discípulo, notó que ciudadanos de la ciudad celestial se veían de vez en cuando caminando por las calles doradas. La vestimenta de aquellos ciudadanos consistía de batas blancas con un cintillo dorado que ajustaba la cintura. El camino se veía muy largo. Con sólo ver horizonte, se podía concluir que el próximo destino estaba lejos. Un rótulo al lado de la carretera dorada decía “49 días para conocer al Altísimo”. En su camino hacia su encuentro con el Dios de todas las cosas, Santos también topó con palomas que sobrevolaban el paisaje con suprema elegancia. Ejércitos de querubines marchaban por los cielos armados con brillantes arcos, cuyas flechas parecían estar forjadas de diamantes. Más allá, una playa de blancas arenas recibía un leve oleaje. La espuma que quedaba luego de que el mar y la costa se unieran, dejaba a su paso conchas aterciopeladas que reflejaban la luz de un sol resplandeciente. Santos miró esta magnífica lumbrera sin parpadear por varios segundos. Su brillantez era solemne, pero su vista no parecía sufrir daños por aquella contemplación hipnotizante del astro supremo. Este paisaje majestuoso no le quitaba a Santos de la cabeza dos extraños incidentes que ocurrieron cuando apenas llegó al pórtico principal del cielo. Cualquier cosa podría resultar extraña en un recorrido como este, pero intuitivamente notó que algo no encajaba. Resulta que San Pedro, que fue el primer santo que salió a su encuentro, tenía en su rostro algo muy familiar. “Se me parece a alguien”, pensó Santos. Sobre todo la mirada del otrora discípulo de Jesús y ahora guardián de la entrada de los cielos tenía algo muy conocido y a la vez intimidante. La otra cosa extraña que sucedió fue que en el arco superior de la compuerta, estaba escrita la palabra “Chikhai” pero había un ángel subido en una escalera quitando la última letra “i” del rótulo dorado, y como que se disponía a quitar todas las letras porque mientras Santos se alejaba escuchaba detrás suyo el sonido del resto de los caracteres de oro chocar los unos contra los otros como si estuvieran cayendo en algún lugar. Posiblemente, en la misma canasta que tenía el ángel a un lado de la escalera. Estos incidentes pasaron por la mente de Santos como una ráfaga, pues el cielo ofrecía demasiadas distracciones como para quedarse detenido en una de ellas, y sobre todo en aquellas que resultaban un poco anormales. De todos modos, estaba muy emocionado con la idea de encontrar a Dios en este pasaje de la muerte a la vida eterna, así que siguió la caminata hacia el trono celestial, mientras disfrutaba la suave y espumosa textura de las nubes chocar contra la planta de sus pies descalzos, porque evidentemente, las nubes estaban no sólo arriba, sino que también hacían las de superficie terrestre. El tiempo pasaba volando en aquel trayecto, era como una especie de sueño atemporal donde los días eran horas y las horas pasaban como minutos. Las notas musicales que antes venían de un lugar lejano ahora se escuchaban mejor conforme avanzaba. “Definitivamente son arpas”. Después de atravesar un pequeño bosque con grandes árboles que en lugar de hojas verdes, tenían láminas plateadas bañadas en escarcha. Una orquesta de ángeles desnudos terminó de rematar la perplejidad que Santos se tenía por aquella experiencia tan gloriosa. Talvez, lo que le resultaba tan reconfortante era saber que pasaría el resto de su vida, por los siglos de los siglos, tal cual lo enseñaba la biblia, en un paraíso celestial que era como él se lo había imaginado en sus sueños. Ni siquiera recordaba los amargos momentos de su larga agonía, pues todo aquel sufrimiento había llegado a su fin. Un pastor de ovejas sonreía junto a una hermosa cascada blanca. Estaba de pie, vestido humildemente, pero tenía un gran báculo de oro en su mano izquierda. Un sombrero estilo chino ensombrecía su rostro dejando sólo su sonrisa iluminada. A unos metros de él, otro rótulo de oro estaba clavado en el pasto. Decía: Delicados pastos 10 días para llegar a la morada de jehová Todas las ovejas estaban acostadas sobre su costado, aparentemente durmiendo, aunque no parecía que sus pulmones se inflaran y desinflaran como producto de la respiración. Como Santos no estaba seguro de que el número diez fuese el correcto, pues quizás su vista le hacía una mala jugada, se acercó más. Efectivamente se trataba de un 10. Al sentirse más cerca del misterioso pero sonriente pastor, que estaba a unos pasos del rótulo, decidió acabar con el largo silencio que había reinado en aquella ruta y le comentó con un poco de timidez que estaba absorto por toda la belleza de aquel lugar. El pastor giró su cabeza hacia Santos, y con mucha calma le agregó medio centímetro a su sonrisa como haciendo acuse de recibo del comentario. Con más confianza por aquel amistoso recibimiento, Santos decidió preguntarle que si las ovejas estaban durmiendo, a lo que el pastor respondió con una vos muy tranquila y suave que sí, que su rebaño siempre dormía, que las ovejas nunca despiertan cuando están en Delicados Pastos porque todo lo que necesitan saber es que su pastor está cerca de ellas. Desconcertado, Santos se propuso preguntarle que cuánto tiempo llevaban durmiendo, pero antes de proferir palabra alguna, se distrajo de inmediato con un carruaje -dorado obviamente- que era movilizado por dos corceles blanquísimos que tenían un cuerno de unicornio que también era de oro. El chofer del carruaje se parecía mucho al pastor. Al divisar esto, Santos volvió su mirada hacia aquel hombre que cuidaba las ovejas, como haciendo una interrogante corporal. Éste lo que hizo fue un ademán como invitándole a abordar aquel medio de transporte. Así quedó a medias aquel breve intercambio. Atrás quedaron las ovejas dormilonas. Lo importante era que el camino ahora se iba a ser más corto gracias a que un carruaje llegó a recogerlo. “¿Será el mismo que usó Elías?” se preguntó a sí mismo. No importaba ya, pues gozaba del viaje probando unas uvas que estaban en una bandeja de plata en el interior del coche y que por cierto, eran su fruta preferida. Luego de varios minutos de un pacífico viaje, ocurrió la siguiente novedad. La orquesta de querubines ahora se apreciaba a unos cuantos metros de la ventana de pasajero. En unos pilares que parecían de arquitectura griega, pudo notar como un ángel que resplandecía por su blancura, tocaba el arpa totalmente desnudo. El carruaje se detuvo en ese instante. La puerta del mismo se abrió como por arte de magia. Era obvio, esta era la última parada. Dubitante, pero emocionado, Santos se bajó del choche y sin pensarlo mucho, le pareció justo acercarse a aquel Ángel que tocaba apasionadamente su instrumento. Las notas de su melodía rimaban con la forma armoniosa en que agitaba sus dos alas. Una sonrisa de júbilo y sorpresa fue la expresión de Santos. Notó algo curioso. En una de las nalgas del ángel, había un lunar que estaba en un sitio similar al del lunar que él mismo tenía en su glúteo izquierdo. Santos borró la sonrisa, arrugó las cejas en señal de extrañeza, su vista se enfocó en aquel tatuaje biológico del ángel. Éste, para nada se inmutó ni dejo de tocar su melodía a pesar del perplejo oyente que tenía enfrente suyo. Por su parte, Santos se aprestaba a darle una vuelta al pilar en el que el ángel estaba trepado tocando, pero rápidamente otro avistamiento particular lo distrajo. A unos veinticinco metros de distancia, descubrió unos pies gigantescos, arrugados y de color azulado. Reposaban inamovibles detrás de una cortina que tenía las mismas proporciones que los pies. Caminó rápidamente hacia la cortina, definitivamente aquellos pies gigantes tenían que ser los de Dios. Mientras ansiosamente llegaba a este sublime destino, las notas que dejaban salir las arpas en aquella sinfonía celestial se le incrustaron en su tímpano. Como cuando a uno le gusta mucho una canción y continúa tarareándola en la cabeza con la misma claridad que si la estuviera escuchando de un equipo de sonido. La intensidad del momento había despertado sus sentidos a tal punto, que todo transcurría en cámara lenta. Su diálogo interno iba analizando todo lo que veía y escuchaba. Era tan emocionante que la vida después de la muerte terminase siendo una experiencia tan gozosa. En un santiamén olvidó todos sus llantos, alegrías, amores y desamores de su vida terrenal. Todo quedaba atrás. “No fui tan bueno en vida para merecer esto, de verdad que Dios es grande” se dijo Santos mientras aceleraba su paso ansiosamente. Las notas musicales empezaron a tener sentido conforme las iba agrupando en su cabeza. Los instrumentos que usaba la divina orquesta eran tan melodiosos y el tempo de la música era tan lento, que apenas se notaba que aquella pieza tenía notas muy similares a su canción preferida en la tierra: “Bring me To Life” del grupo Evanescence. Traducido significa algo así como “Devuélveme a la vida”. Esta extraña coincidencia, la abrumadora similitud entre las notas musicales hizo que Santos se preguntara: “¿Será porque me están dando la bienvenida con mi pieza favorita? Sería curioso, porque esa canción es demasiado mundana para que se toque en el cielo. Debe de ser que el camiseta negra que la compuso tuvo un roce con lo celestial después de aspirar dos gramos de cocaína, y entonces armó una melodía que se toca en el mismísimo cielo. ¡Sí! ¡Eso es!” Contento por su nueva explicación a aquel peculiar fenómeno, continuó la travesía hacia los pies gigantes. Advirtió que un par de ángeles que volaban a baja altura abrieron cada uno las dos partes de la gran cortina blanca que tapaba el resto del cuerpo del gigante. Cada uno tiró para su lado, parecía como si supieran que Santos venía ya a su encuentro. Conforme se iba abriendo la cortinota, una brisa cálida empezó a soplar desde todas direcciones, un perfume celestial inundó el escenario, la música adquirió una especie de surrounding estéreo, los ángeles terminaron de descubrir el trono de Dios.
hí estaba. De más de 50 metros de altura –y eso que estaba sentado- el mismísimo Padre Eterno. Reflexivo, con los ojos cerrados, parsimonioso y seguro de que aquella interrupción se debía a que uno de sus hijos había terminado su ascenso a su morada de aguas de reposo. El gran creador abrió sus ojos, miró hacia abajo, sentado en su trono con sus dos grandes manos reposadas en los brazos de su asiento real, esgrimió una sonrisa sabia, como quien ya sabe lo que se avecina. Grandes barbas blancas se confundían con su túnica del mismo color, sólo que sus ropas eran un poco más brillantes, porque reflejaba las luces de la ciudad de plata que se asomaba por el horizonte. La música se detuvo. Lentamente, pacientemente, Dios se inclinó un poco hacia Santos y lo contempló fijamente con una mirada de compasión infinita. Mientras todo esto transcurría, el nuevo habitante del reino celestial parecía totalmente hipnotizado con aquel espectáculo “Todo en el cielo es tan hermoso y puro, me siento como en casa, como si mis pensamientos hubieran estado conectados con este sitio desde siempre”. Los ojos de Dios eran penetrantes, resplandecían con el brillo de la blancura que reinaba en la morada santa, eran color azul brillante y las niñas, cual dos estrellas recién nacidas, ofrecían una ventana al cosmos, una sensación de protección infinita. “Ya no tendré temor, porque tú estás conmigo” recordó Santos sus clases de catecismo. Estar a los pies de Padre Eterno era enternecedor, como si siempre lo hubiera visto, como si siempre lo hubiera conocido. “Seguramente como el Todopoderoso estuvo siempre de mi lado, acompañándome en mi corazón, es por eso que todo acá en el cielo es tan habitual. Además, antes de nacer, seguro mi alma partió de este mismo sitio. Ciertamente estoy recordando el lugar de donde provengo. ¡Me siento tan seguro como cualquier bebé en su cuna se sentiría, quien cómodamente, sólo tiene que esperar a ser alimentado y mimado!” Esta serie de pensamientos que bailaban en su mente fueron suficientes para que Santos se sintiera más relajado. Aunque el temor del momento no pasó desapercibido para Jehová. Es más, fue tan evidente, que el Padre de los cielos dejó escapar una sonrisa también tierna y llena de amor. Cualquiera reconfortaría su alma al recibir un retozo del mismísimo Dios. Lamentablemente, en ese mismo instante, la experiencia que tuvo Santos luego de ver la sonrisa de Dios no fue de confort.
l ritmo cardiaco que él tenía cuando entró al reino de los cielos era rápido, ¡pero casi le causó un paro al corazón cuando pudo apreciar que la sonrisa de Dios era demasiado parecida a la suya propia!. Antes de tener el fatal accidente que lo dejó postrado, alguien tan vanidoso como Santos le daba un vistazo cada mañana a su sonrisa en el espejo, antes de salir al trabajo. La gota que derramó el vaso y que causó que Santos se cayera para atrás del susto, fue cuando notó que la cicatriz que él tenía en la ceja por una caída de la silla de comer cuando era bebé, ¡también estaba en la ceja de Dios! Fue como volver a morir. La respiración agitada mientras trataba de reincorporarse de aquella caída no le impidió enlazar la sonrisa suya idéntica a la de Dios, con el tal San Pedro que conoció hace unos minutos y que era igualito a él, pero con 3000 años más encima. También la enlazó con el maldito lunar en el mismo lugar de su culo de aquel ángel afeminado que tocaba el arpa. También con su canción favorita de rock pesado interpretada con instrumentos inmaculados, y por si fuera poco, algo más se le vino a la mente en ese preciso momento. No podía ser, pero sí, era cierto, la conexión mental fue inmediata, como si el susto le hubiera ayudado a catalizar los recuerdos y deshacer todas aquellas estúpidas explicaciones que se venía dando. El perfume delicioso que llenó el recinto del altísimo era el mismo que usaba su primera novia, Angela, y que quedó impregnado para siempre en sus células olfativas cual fuese uno de los pictogramas que se tatúan en nuestro inconsciente durante la infancia. Nada de esto se comparaba con el hecho de que aquel viejo gigante tenía la misma cicatriz de la infancia de Santos. Al principio no la había notado porque estaba cubierta por las largas cabelleras blancuzcas que se habían esparcido por todo el rostro de Dios debido a la brisa seráfica que corría por aquellos rumbos. También las canas de la ceja y el reflejo de la luz hacían que aquella marca fuera difícil de distinguir. No obstante, al observar bien, pudo notar que se trataba de la misma cicatriz. ¡Dios tenía la misma cicatriz de Santos! El pavor que sentía aquel pobre pecador en aquella vivencia que se empezaba a tornar en pesadilla, se iba intensificando conforme iba descubriendo en medio de aquellos segundos eternos y mientras miraba lleno de miedo con sus cejas quebradas en mil pedazos la faz de aquel ser Supremo, que más y más facciones y detalles eran los mismos que él tenía en su propia cara. Las tres arrugas de la frente, una pequeña verruga en el lado izquierdo de la nariz, un lunar debajo de la manzana de la garganta, el ojo derecho levemente más cerrado que su compañero. Lo único que no coincidía era la voz grave y masculina propia de tal ícono divino. Una lágrima corrió por la mejilla de Santos cuando un arrebato de lucidez le hizo asociar aquella voz estruendosa con la locución de su propio padre. Así era, el mismo timbre de voz, sólo que sonaba como si estuviera amplificado con un sintetizador de voz. Apoyado en sus codos, un poco inclinado hacia el frente, los asomos de duda de Santos erupcionaron en una pregunta tartamudeada: - ¿Tú eres Dios?
7月27日 La caída del bardo (Segunda Parte)La caída del Bardo (Segunda Parte) Acceda la primera parte aquí
os cientos de veces que se burló cínicamente de sus amigos y seres queridos durante su vida en la tierra pasaron por su cabeza cuando el mismo Dios expelió esa misma risa burlesca, pero esta vez en prejuicio suyo. - ¿No era lo que esperabas? El rostro de Santos pasó de reflejar duda a reflejar miedo. Esta vez su pregunta se pronunció como afirmación más no como interrogante: - ¡Tú no eres Dios! - Claro que soy Dios - “¿Dónde estoy? ¿qué es lo que está pasando?” Dijo Santos agitadamente mientras se reincorporaba. Progresivamente su voz se hacía más quebrantada, como si estuviese a punto de reventar en llanto. - Estás donde quieres estar - Yo estoy muerto y quiero estar en el paraíso. - Estás en tú paraíso, y quisieras estar muerto. - ¿Dónde está Dios? - Yo soy dios - ¡Tú no eres Dios! - Soy el dios que creaste. Le has puesto tu sabor personal a la figura divina que se han inventado tú y tu patética sociedad. Soy el tal dios que construyó tu cultura, con un poco de mayonesa “A la Santos” El mal chiste fue seguido de una pequeña carcajada burlesca. Luego el gigante prosiguió: - La noción de dios que vez representada en mí, fue hecha a la imagen y semejanza del hombre, no al revés. –mientras hablaba, su boca permanecía arqueada en señal de ironía y burla, dios había adquirido una actitud cínica- Tú siempre lo has sabido, de hecho lo que escuchas es un eco de tu propia consciencia, de tus propias iluminaciones sabias, tu mismísima intuición mezclada con un sobro de tu arrogante personalidad. Todos esos descubrimientos de tu alma, sepultados por el orgullo de tu represión en vida, por el infortunio de no querer aprovechar el despertar de consciencia, preferiste volver al nido antes que volar, porque tienes miedo, y el miedo es algo conocido y la felicidad no. Así es, los miedos arquetípicos fueron la inquisición de muchos como tú en este siglo. - No es cierto -dijo Santos con energía, escupitajos salieron de su boca por lo contrariado que estaba.- ¡Yo te adoré, te alabé, recité cánticos, fui a la Iglesia, en medio de aquellas alabanzas te sentía vivo, palpitando de gozo al ver a tus hijos venerarte! Jamás fui perfecto, pero te idolatré en la única forma que se puede servir a un dios único, ¡en la forma en que la vida me enseñó! Traté de imitar a Jesús lo mejor que pude. - ¡Ja! Imitar a Jesús es fácil, ser tu mismo es el reto que fallaste durante tu vida terrenal, para ser como Jesús has de ser tú mismo, sin copiar a nadie. En cuanto a tus jodidas alabanzas, déjame decirte que hay muchas formas de alabar a Dios, pues el altísimo hizo tantos tipos diferentes de personas que sería un desperdicio pensar en una sola forma de rendirle reverencia. La muerte misma puede ser una manera de admirar la vida, un acto de creación por sí mismo. La última muestra de adoración al Altísimo. Santos fue agachando su cabeza conforme escuchaba tales palabras. Su diafragma crecía y decrecía, un respiro violento tras otro. Con temor y odio en su mirada, se animó a retar a este espejismo de su consciencia: - Me parece repugnante tu cinismo, ¡das asco! Las palabras de Santos ya eran gruñidos. Fueron seguidos de otra carcajada de parte de dios. - ¿Te das asco a ti mismo? ¿A tu mismo cinismo? Más bien eso es lo que me resulta repugnante a mí. Ya estoy cansado de ser tu ego, me he agotado de sostener tu existencia sobre este planeta con falsas historias y dogmas que no resultan ser más que cuentos de hadas propios de una inteligencia infantil. Estoy obstinado de que te escudes en tu obsoleto instinto de la supervivencia para argumentar que los dogmas que sostienen tus falsas esperanzas son la única verdad tangible. Me siento aburrido de que de todas las áreas de desarrollo de la humanidad te hayas quedado atascado en la inteligencia mística y sigas esperando que el padre celestial tenga piedad de ti, sólo porque no quieres darte cuenta de que Dios es algo más que un viejo decrépito en pijamas eco de tu lucha contra la naturaleza y de tus imagos paternales. Ya no quiero más, estoy cansado de esto, ¡el sufrimiento es demasiado! ¡Espero que tu vulgar ego no cruce la barrera de la muerte cuando tu corazón deje de palpitar! El puño dios se cerró en señal de cólera. Su disertación también había desembocado en gritos. Se levantó de su trono, añadiendo varios metros a su estatura. Sendas lágrimas competían entre sí por llegar al mismo lunar de la garganta que hace unos minutos Santos había divisado en este personaje. Seguidamente, un fuerte estruendo desbalanceó a todos los ángeles y al mismo Santos cuando el gigante se desplomó sobre sus rodillas tan sólo unos segundos después de haberse puesto en pie. Tirado ya en el piso, sus dedos de 4 metros de largo abrazaron las largas cabelleras que caían sobre el suelo de nubes cual extensas lianas. Otra lágrima espantó al piso de nube dejando un charco redondo de medio metro de diámetro. La misma lágrima rodó por la mejilla de Santos. Tuvo compasión de dios, tuvo compasión de sí mismo. ¿Entonces qué es Dios? Se preguntó a sí mismo en su mente, pero el eco de sus palabras resonó en todo el recinto cómo si las hubiera gritado con toda la energía que sus galillos pudieran dar. No tuvo tiempo para guardar esperanzas en que encontraría al verdadero Padre Eterno luego de aquel mal sueño acabase. Un largo sollozo acabó con los gemidos que el gigante había empezado a emitir hace unos segundos. Levantó su mirada y la clavó en Santos. La misma mirada que había estado viendo por 45 años en el espejo. Grandes ojos cubiertos en la telaraña de vasos capilares rotos por las jornadas de sufrimiento. Este último descubrimiento ya no le causó miedo a Santos, mucho menos enojo. Más bien resignación. Un terremoto empezó a sacudir el lugar y dios dijo: - Esa compasión que sientes por ti… Por mí…. Es el principio de conocer a Dios. Los pilares griegos empezaron a desplomarse, los ángeles y músicos corrían desesperados por las calles de oro en busca de refugio. - ¿Qué está pasando? Le preguntó Santos a dios con un tono de voz aterrorizado. El gran ser permanecía en el suelo apoyándose con las rodillas y los codos mirando fijamente a su alter ego.
- Le ha llegado la hora a esta ilusión Santos intentó reincorporarse de su segunda caída, pero el fuerte movimiento del terremoto lo lanzó contra el piso nuevamente. Dio un giro en 90 grados para ponerse en pie, antes de hacerlo, alzó la vista y observó que al fondo una serie de criaturas de color rojo corrían también, queriendo salvarse de aquella catástrofe. Uno de ellos tenía un tridente en la mano. Aunque la distancia no permitía que lo pudieran apreciar bien, inmediatamente asoció aquellas criaturas con demonios y el que tenía tridente no podía ser nadie más que Satanás. Al ver aquella escena, Santos se quedó paralizado, casi olvidando el terremoto. El diablo mismo sintió ojos en la espalda y se detuvo. Volvió a ver a Santos fijamente, estaba lejos, pero los ojos se encontraron como si estuviesen apreciándolos en el espejo a tan sólo unos centímetros de distancia. Una sonrisa maléfica, propia del mismísimo Lucifer fue lo que hizo eco en aquella escena. ¿Qué está haciendo aquí? Se preguntaba Santos, ya la respuesta no tenía mucho sentido, pues su ilusión se desplomaba en su mente y en su corazón roto. El terremoto estaba acabando con la morada del “altísimo”. Como si hubiese leído la mente de Santos, Beelzebú contestó la pregunta después de acabar con su carcajada grotesca: -No podía dejar de apreciar cómo nuestro cielo se destruía. –La mirada más maléfica de Santos es la que mostraba Satán mientras profería aquellas palabras con su voz diabólica- No te preocupes de nuestro infierno, no queda nada ya tampoco. ¿O es que acaso tu infierno personal es la destrucción de la propia esclavitud que te ha alejado de la libertad? Habiéndose pronunciado el maligno, sólo el bullicio del terremoto fue lo único que se escuchó por 20 interminables segundos. Santos despreció a su propia figura de personificación del mal. Le lanzó exactamente la misma mirada, sólo que sin el trasluz rojizo que rodeaba los ojos de la bestia. - ¿Te sentías cómo un niñito no? Ja Ja. Cómo si la espiritualidad fuese una regresión al servicio del ego. El diablo sentenció sus palabras con otra risotada aún más intensa. Un poste de oro que se desplomó acabó con aquel concierto de risas. Satanás quedó silenciado al ser aplastado de un solo golpe. Aquel accidente fatal le causó un fuertísimo dolor de cabeza a Santos, como si le hubieran golpeado fuertemente su cabeza. Como si una porción de su cerebro hubiese sido extirpada abruptamente, como si su cabeza hubiera sido lo que aquel poste de oro aplastara. Recorrió en su mente aquella escena de exterminación de Satanás. Su propio llanto desconsolado acabó con sus intenciones de ponerse en pie. Las grietas se abrían en el piso. Rocas caían por doquier, ya el lugar estaba colapsando. En medio de sollozos y tratando de aspirar con su nariz las lágrimas, dio esta vez una vuelta en 180 grados. Se apoyó nuevamente sobre los codos, con tristeza y en son de reclamo berreó a la decepcionante figura de su propio dios que aún estaba inamovible sobre el suelo: - ¿Porqué no lo supe cuando estaba en vida? ¿Cómo pude estar engañado tantos años? Un muy breve silencio se interpuso entre la respuesta de dios y la pregunta de Santos. - Talvez, en tu caso fue una pregunta que sólo se podía responder con la muerte misma La seguridad del gigante fue avasalladora, irreprochable, indiscutible. Se miraron fijamente, ¿Ahora qué sigue? Fue la pregunta que dibujaban los gestos y expresiones de Santos. Su otro yo, como seguro de lo que continuaría señaló hacia arriba con la mirada. Era una señal. Santos miró al cielo, apareció en el firmamento un ventanal gigantesco de plástico. Estaba totalmente empañado. Un barullo horrible empezó a escucharse. Se oía como la respiración torpe de algún moribundo. Este sonido llenó el salón y le causó terror. Los ecos de unas voces graves empezaron a escucharse, no se entendía lo que decían, pero hablaban apuradamente. De repente se escuchó un grito, un garabato auditivo, unas manchas verdes turquesa se notaban detrás del ventanal empañado que tenía forma como de un trébol gigante. Las voces se hacían insoportables, Santos se jalaba el pelo como si cada cabello fuera un pensamiento suyo, un recuerdo construido, una falsa imagen edificada. Súbitamente, una especie de beep empezó a acompañar a las borrosas voces. La pausa entre un sonido y otro se hacía cada vez más seguida. Santos empezó a despegar sus pies del suelo. Estaba flotando. Instintivamente miró hacia abajo cuando el despegue tuvo lugar. Veía con cara de pánico, como la imagen del gigante que una vez llamó Jehová se hacía más y más pequeña. La mirada de aquel tenía escrita la palabra resignación. Un manto de nubes tapó esta mirada para siempre. ¿O volvería a ver aquel rostro de nuevo? Volvió a ver hacia arriba. Se acercaba cada vez más al ventanal de plástico. Una sensación de esperanza y alivio se apoderó de él. Se sentía ansioso, quería llegar ya para acabar con aquella vil pesadilla. Los sonidos de beep y las malditas voces se hacían cada vez más molestas. El eco que tenían empezó a desaparecer. Más bien se escuchaban con más claridad. No entendía con total claridad las oraciones que se vocalizaban en el entorno, pero al menos distinguía ciertas palabras: “pulso”, “ritmo”, “descarga”. Pudo tocar el ventanal, la respiración ya casi no se oía. La inmensa estructura de plástico empezó a elevarse más y más. La respiración cesó. El ventanal inició un ascenso terrorífico, pudo ver cuándo el objeto gigante de plástico salía de su ángulo de vista. Ahora sí sabía lo que era. Era una mascarilla de oxígeno. El beep acabó. Otra vez recordó que ya no había respiración. La luz se apagaba, todo oscurecía. Ya no había mascarilla. Sólo había oscuridad. Como disco rayado, en su cabeza se repetía una y otra vez: Era una mascarilla, era una mascarilla, era una mascarilla. El susto fue demasiado, quiso volver a su pesadilla, “cualquier mal sueño es mejor que la sombra de la muerte” pensó para sí. Miró hacia abajo, trataba de agarrarse del aire como apoyo para regresar. Ya el cielo no estaba, sólo podía apreciar una gran cuna como a unos 300 metros de distancia. Era gigante, más grande que el dios con el que topó. Un bebé con chupeta vestido de blanco miraba con inocencia de ángel a Santos, impasible, lleno de satisfacción como cualquier niño recién alimentado, abrigado y cuidado. ¡Quiero regresar, quiero regresar! Repetía una y otra vez lleno de angustia y pesadumbre. Aquel paraíso infantil se marchó: Nada es tan seguro como la muerte. Su propia imagen de recién nacido en la cuna se terminó de esfumar entre aquellos restos de nube, como si se hubieran confundido con la pesadilla de aquel falso Edén.
a no había respiración. Ya no había nada. Todos los sonidos cesaron. Sólo un vacío, sólo un infinito, una intensidad perfecta. Era nada pero al mismo tiempo era todo, era oscuro pero irradiaba de claridad. No se respiraba aire, se respiraba amor. Un abrazo con el todo. Un encuentro con el cosmos. Santos estiró la mano para tocar el vacío. Y de repente ya no había mano, ya no había Santos, se había fusionado con el todo. Lo superior y lo inferior, lo infinito y lo finito, el espíritu, la mente y la materia, todo emergió de la nada y hacia la nada. Ya no quedaba nada, pero al mismo tiempo quedaba todo. Toda aquella pesadilla del inconsciente se había vaciado dejando tan sólo a su consciencia tal cuál es, vacía e inseparable del gran cuerpo supremo. Pura, inmanente, radiante, eterna. Las memorias se esparcieron en el polvo cósmico. El universo dio el siguiente paso y finalmente Santos conoció a Dios. Nunca estuvo fuera, nunca estuvo dentro, pues Dios era todo. La paz, la relajación, la sensación de un sólo sabor no fueron suficientes para opacar el miedo de perderse a sí mismo. La luz clara se empezó a alejar. El corazón agitado tuvo una palpitación asustadiza. ¿Pudo más el llamado del ego? La unidad perfecta, el abrazo con el todo, ambos empezaron a desmoronarse.
Ya no pudo recordar la sensación del encuentro con el cosmos. Sólo escuchó unos llantos de bebé.
“Despegamos hacia el cosmos, listos para todo –soledad, dificultad, desfallecimiento, muerte. Estamos orgullosos de nosotros mismos. Pero cuando piensas en ello, nuestro entusiasmo resulta ser una decepción. No queremos descubrir otros mundos; queremos espejos.” –Gibarian en Solaris
6月14日 La regla olvidada del éxitoHe aprendido que todos los libros de auto ayuda que leo, todas las aspiraciones que anhelo, las metas que ostento, las ambiciones que busco, todas surgen a partir de una superación de mis necesidades más básicas.
Todos los días me levanto, me baño, desayuno, voy al trabajo, nunca me falta el alimento, el amor, el abrigo y la compañía. La buena salud también me ha seguido por doquier. Mis ambiciones han surgido porque aquellos aspectos ya se han vuelto parte integral de mi vida, tanto así, que a veces olvido tener una gratitud solemne, porque a pesar de que todos venimos de la misma luz resplandeciente, y somos parte de este continuo proceso de evolución, en el que el cosmos busca volverse consciente de sí, muchos seres humanos no tienen alimento, amor, abrigo, salud. Talvez ni siquiera tienen agua potable. Ellos no pueden pensar en "Los hábitos de la gente altamente efectiva", en "La Universidad del éxito", o "El Monje que Vendió su Ferrari" porque desde su nacimiento su vida es una contínua lucha por la supervivencia.
Mis impulsos de crecer y de ser mejor cada día no pueden ser cegados por un ego demasiado opaco como para recordar que pudimos haber nacido sin las condiciones necesarias de nuestro entorno para querer cumplir nuestro pequeño gran logro cada vez que un año nuevo nace. Mi arrogancia me puede llevar muy lejos, pero el verdadero gozo, el verdadero salto espiritual, la forma más sublime de demostrar que hemos trascendido, está en la inmensa gratitud que podemos mostrar al ayudar a nuestros semejantes a poder construir el entorno que nosotros tuvimos y que nos permitió querer algo más que satifacer nuestras carencias más escenciales.
He aprendido que querer ser mejor es bueno, pero también he aprendido que ser altamente efectivo no es más importante que ser altamente espiritual. He aprendido que no sirve de mucho vender el Ferrari si no ayudo a aquellos que ni siquiera saben lo que es un Ferrari, he aprendido que la Universidad del Exito a veces no enseña el curso de gratitud. He aprendido que la constante búsqueda de la superación personal puede tomar un camino erróneo si nos olvidamos del prójimo.
6月12日 Oda a la Creatividad y a la TransformaciónOda a la creatividad y a la Transformación ¿Qué importa escribir algo estúpido el día de hoy? ¿Qué importa burlar a la escurridiza inspiración y dejar que los dedos bailen por el teclado sin ningún sentido? La creatividad es una fuerza interna que viene de un lugar raro, tan raro que a veces parece ser tenebroso, lleno de gusanos. Al menos así lo pinta mi miedo. Creatividad es una palabra que asusta. Asusta porque es el principio de un asomo a nuestro potencial, algo que corre las bisagras de una puerta que conduce hacia la desintegración de nuestros más profundos apegos. Más de una vez he escuchado decir a la gente, “Es que yo no soy para nada creativa”, a lo que yo respondo: “No has descubierto esa parte de ti”. La creatividad es esencial para desarrollar nuestro potencial; no es un poder raro que tienen sólo los artistas. Hasta el matemático más cuadrado tiene que ser creativo si quiere innovar en su trabajo. La creatividad es el combustible que puso a andar la maquinaria que nos trajo a este mundo, nuestra propia existencia es una muestra de que esta energía trascendental corre por nuestras venas. ¡Nosotros somos la creatividad! Estamos en una era en que los residuos de la colectividad acechan nuestra consciencia y en aquellas economías donde el desarrollo permite que podamos tener todavía más holgura para tomar nuestras decisiones, lo que nos detiene es una suerte de combinación de los residuos de la consciencia de nuestros antepasados, que cuál tribu precolombina, tenían que renunciar aún más a su individualidad para que su grupo sobreviviera. Ahora tenemos más libertad, más recursos, más herramientas, ahora más pueden hacer cosas que antes sólo unos pocos podían. Ahora el abanico de posibilidades para ensanchar nuestra energía creativa es mayor. Sin embargo, estas economías desarrolladas en dónde el ego se zambulle y bebe del agua de la piscina para hacerse más grande, tienen un problema. Creemos que es individualidad, creemos que es el ego en busca de su propia vanagloria, los carros último modelo, los músculos, la silicona, las riquezas, el alto puesto en alguna jerarquía organizacional, todos los queremos para nuestro propio bien. Creemos que ese egoísmo es un fenómeno individual, pero en realidad no es más que otra cosa que la socialización tribal en un estado más evolucionado. Muchas veces renunciamos a nuestros sueños y a nuestra energía creativa por querer hacer juego con el patrón de la sociedad. Ese reflejo de que nuestro ego es capaz de hacer algo grande, de lograr alguna tontera, tener mucha plata, vivir en un buen barrio, en fin, esas cosas son importantes, eso no lo voy a negar, pero son importantes si las hacemos por una decisión propia y no por una presión social. Esto no es un sermón, si lo fuera, no aceptaría que lamentablemente, a veces sólo podemos distinguir la engañosa voz del Yo social cuando ya nos hemos embriagado demasiado de ella, cuando el sufrimiento ha obstruido cada uno de los canales del hígado, incapaz de purificar más ni una sola gota de veneno proveniente de ese impulso seductor que nos moviliza hacia una muerte del todo y un reinado tenebroso del Yo. Un falso Yo que empeña nuestros sueños a cambio de una fachada cimentada sobre las arenas movedizas de la moda actual. Algo que no quiero dejar de lado es que todos estamos expuestos a los caprichos de la cultura desde que vamos en el vientre. Imposible escapar a ellos, menos teniendo a los propios padres como garantes de esa cultura. Mentiras que uno puede quitarse las normas sociales como sacarse el anillo matrimonial del dedo. Eso no sucede. Lo bonito, sin embargo, está en poder llegar a un momento de la vida donde podemos ver flotar los condicionamientos sociales alrededor de nosotros mismos. Cuando yo era muy pequeño, y estaba en la cuna, mi mamá tenía un carrusel de figurillas colgando del techo, algo que recuerdo, me resultaba muy entretenido, sobre todo cuando aquel sitio era el lugar de largas horas de reposo. Hoy día me pregunto, ¿cómo aquel poco de figurillas de fieltro me pudo haber entretenido tanto? ¡Ahora me resulta dramáticamente aburrido y carente de diversión! Lo mismo ocurre con estas normas sociales que nos atan al piso y nos impiden darnos cuenta que tenemos alas. Si bien es cierto que una vez nos sirvieron para entretenernos en la telaraña social, sumergirnos en ella y buscar el eco de la aceptación materna y paterna en el grupo al que pertenecemos, llega un momento donde resultan enfermizas, y se convierten en una camino lleno de espinos que impide desarrollar nuestra capacidad de adaptarnos a la realidad. Se vuelven un recuerdo congelado al que recurrimos en un intento ilusorio por ocultarnos en una niñez que nunca volverá. Una tentativa de regresar a aquella inocencia, que tras los barrotes de la cuna, nos protegía de la espinosa superficie de la realidad. En las sociedades más urbanizadas de hoy en día, buscamos una especie de escisión social. Pensamos que queremos crecer nosotros solitos, que lo podemos hacer todo por nuestra cuenta, pero en realidad lo hacemos todo por una presión social que está tan incrustada en nuestra inconsciencia, que nos hace pensar que somos nosotros mismos. Es una fusión con lo social, es un apego tremendo a esos arquetipos, a esos mandatos, queremos separarnos de la sociedad, pero en realidad nos estamos pegando con ventosas aún más a ella. El verdadero cambio, la verdadera transformación viene cuando cesamos nuestro intento de separarnos de los demás para ser mejores, sino que más bien nos vamos dando cuenta que la ilusión de nuestra individualidad nos impulsa a crecer pero con un objetivo diferente, no la vanagloria, no las riquezas, no la fama, sino el bien de cada ser humano, de cada ser vivo que proviene de este mismo polvo cósmico que nos trajo a este mundo. El resto de los bienes materiales pueden venir como resultado, pero nunca lo tuvimos como un fin. Así es cómo realmente los podemos disfrutar más sanamente. Esa transformación también se puede apalancar sobre nuestros fervientes deseos de éxito y riquezas personales si logramos trascenderlas a tiempo. Muchas veces llegamos a nuestro propio extremo, destruimos nuestras familias, acabamos con nuestro cuerpo pensando que puede absorber todas las drogas y alcohol que les metamos, un golpe a nuestro orgullo nos tumba, el éxito ya no sabe tan dulce, el hambre es insaciable, la fórmula no sirvió. Muchas personas pueden pasar inmersas toda la vida en la fórmula del éxito que cegó la posibilidad de tan siquiera soñar en niveles más exquisitos de felicidad y amor. Otros, sienten una sensación de vacío que es como una pequeña chispa en la oscuridad, pero jamás lo suficientemente iluminada como para trascender el manto que la envuelve. El vacío se va a la tumba con ellos. Pocos son los que pueden subir el siguiente peldaño, los que pueden reconciliarse con su propia esencia y decirle adiós a sus más impregnados hábitos que fueron forjados con la materia prima del espejo social. Los que lo logran, lo hacen gracias a que la vida misma los pellizque a través de una tragedia que sólo es medida en función de sus miedos más profundos, o bien porque la misma iluminación que buscábamos en nuestra imparable búsqueda de placer personal nos la topamos, pero en una forma tan desilusionante y tan catártica a la vez que nos hipnotiza y nos atrae hacia su túnel de luz. Así es, esta era de egoísmo, de individualidad, de soberbia e indiferencia puede ser un peldaño necesario. Esa resaca dolorosa que necesita la humanidad para poder despertar de un pequeño letargo causado por las comodidades de la vida moderna que engordan al propio yo. Necesitamos despertar al día siguiente de la glotonería, con el remordimiento de décadas y décadas de auto-destrucción, con la deshidratación de años y más años de no darle de beber al alma, para poder descubrir que la única forma de seguir sobreviviendo es a través de una evolución consciente que necesita renovarse a sí misma una y otra vez, y desempolvar las energías creativas que habían quedado en el olvido. Dejemos de pensar en la humanidad. Pensemos en nosotros mismos. ¿Necesitas tú una fuerte resaca o una zarandeada a tu propio orgullo para transformarte? ¿o qué tal una pérdida dramáticamente dolorosa para poder tener el valor de escalar el siguiente peldaño? ¿O morirás glotón dormitado en tu propia ignorancia? ¿asfixiado con la grasa egoica acumulada por toda una vida de volverle la cara al amor creativo? Estoy nadando en un hermoso lago de tibias aguas. Al salir del agua tibia sentiré un intenso frío porque mi cuerpo ya se ha aclimatado a la comodidad de esta calidez. Pero si quiero pisar el áspero césped de la realidad, y respirar el fresco aire de las montañas que adornan el horizonte, ciertamente tendré que salir de este lago, antes de que me duerma en él, y despierte sumergido en el fondo de sus aguas donde ya la cima de aquella hermosa montaña se ha escondido de mi vista. Allá voy… 6月9日 Las ReglasLas Reglas
Te has perdido en la cueva La oscuridad se parece a mi mente Le huyo y le huyo El placer me llama Pero ¿será placer? La inspiración se escabulle ¿O yo me le escondo? !Perdí! El potencial me encandiló Quedé ciego Y ahora sigo las reglas Cuál cómplices Me protegen de ver mi propia luz 5月6日 La Muerte La muerte
¿Qué es la muerte? La muerte es el fin de la vida en este planeta. La Muerte es el corazón de todos nuestros miedos. Es la agonía de nuestra existencia, el inicio de algo que comenzó desde que fuimos concebidos. La muerte es la transformación de nosotros en algo más, la muerte es el fin de la oportunidad de descubrir de qué se trata ella misma.
La muerte es dejar de utilizar el aire como fuente de energía, sustituyéndolo por el polvo estelar del cosmos. La muerte es lo que más nos reciente de la vida, es el misterio más resuelto y a la vez más desconocido del que nos hayan contado. Le huimos porque nos enseñaron a huirle. El gen social nos transmite repulsión hacia ella. La muerte es algo que nos recuerda de dónde venimos, es la llamada de atención porque estamos perdiendo el tiempo en esta vida. La muerte nos persigue a todos, no es racista, siempre gana la carrera, nos da un nuevo aliento y nos convertirá en algo que no sabemos qué es. La muerte es una pregunta que sólo se contesta con ella misma. Es una luz resplandeciente oscurecida con el miedo enseguecedor de los sentidos. Todos sabemos qué es la muerte y en qué nos convierte. Todos lo podemos intuir, pero le tememos tanto que llegamos a olvidar y a bloquear nuestros sentidos y ese olvido es aquello mismo que no s arrebata ese derecho de disfrutar la existencia. Temiéndole al fin de las cosas es que nos aferramos a ellas, y entonces la ignorancia que más bien es un olvido auto infringido, nos produce sufrimiento. La muerte es un abrir de ojos, es una realidad que hacemos irreal, es una leyenda que se materializa. Hilamos fantasías para negarla, fantasías que se nos vuelven en contra. La muerte es una herida para el ego, es una lanza que se clava en la vana idea de que nuestra individualidad es eterna, que nuestros recuerdos quedarán pegados a nuestras neuronas por siempre. La muerte es un latigazo que nos dice que nuestra idea de eternidad en el paraíso es una invención del ego para apaciguar el miedo hacia la próxima cruzada. La muerte es un reloj de arena que escondemos en algún lugar y olvidamos dónde lo pusimos hasta que su propia arena envuelve nuestro féretro. La muerte nos despega las lágrimas de nuestra existencia.
Es una herramienta celestial que nos recuerda quiénes somos. Es el boleto hacia otra forma de vida. El desconocimiento de su propia naturaleza es lo que nos da energías para aprovechar el tiempo que se nos da en esta vida. La muerte es la mejor motivación que tenemos para combatir nuestra ignorancia, es el certificado sublime de que somos algo más. La muerte es un consuelo, una afirmación de que nuestra existencia trasciende el polvo del que vinimos, es una despedida afectuosa de aquel vehículo que nos transportó por el pasaje por esta vida. La muerte no es fría, la muerte es caliente. Es una llama que nos consume pero para nutrirse ella misma y que se apaga cuando se ha fusionado por completo en el viento que se une con el todo. 5月3日 De Ciudadano a Ciudadano De Ciudadano a Ciudadano
Una perspectiva sobre el libre comercio y las implicaciones del TLC para Costa Rica ¿Qué tiene que decir alguien que no es político, ni empresario, ni sindicalista sobre el TLC? Si pensamos en un político asumimos que su opinión estará distorsionada por los intereses de su partido. Un empresario, presumiblemente estará a favor dependiendo de lo beneficiada que se vea su industria del acuerdo, y un sindicalista se supone que defenderá los intereses de su gremio. ¿En la opinión de quién basamos nosotros, los asalariados de la clase media, para armar nuestro criterio e ir a votar en el referendo? Yo creo que en la de los tres, pero también propongo que añadamos a la ecuación las opiniones de ciudadanos que no entran en ninguno de esos grupos. Soy un profesional miembro de la clase media. Los ingresos que percibo son suficientes para vivir por encima del estatus económico que me brindaron mis padres. Al igual que a muchos de nosotros, el estilo de vida que ostento se explica, entre otras razones, en el crecimiento de la economía nacional y global de la década de los noventa, que a su vez, permitió el fortalecimiento de la clase media. Este estrato social medio también surge gracias a la posibilidad que tuvo de tener acceso a una plataforma educativa en la que nuestros gobernantes liberales invirtieron durante el siglo pasado, y que para aquellos tiempos, era de avanzada. Esta plataforma, nos sirvió a muchos de catapulta para poder convertirnos en profesionales calificados, lo que ahora nos permite tener acceso a bienes materiales a los que la mayoría no podía acceder en la Costa Rica de los 50s. La mayoría de los “clase medianos” trabajamos con un objetivo primordial: Mantener cierto estilo de vida para vivir cómodamente y permitir también que nuestros hijos puedan heredarlo.
La clase media costarricense, en todos sus colores y sabores, representa una mayoría en las urnas. Las decisiones que nosotros tomemos incidirán en gran manera sobre el futuro del país; el referendo sobre el TLC no es una excepción. Sin embargo, para tener una visión un poco más objetiva del asunto, es prudente que elaboremos un criterio que se despegue un poco de las visiones un tanto opacas que usualmente vemos en los medios. En mi opinión, la mayoría de la información a la que los costarricenses hemos sido expuestos en relación al tema del “bendito TLC” ha sido sesgada de alguna forma por algunos políticos, empresarios y sindicalistas -grupos que por cierto, no son mutuamente excluyentes- ¿Por qué sesgada? Primeramente porque presentan al TLC como un componente aislado, como un fin, como un único pilar y no como un instrumento político y económico que es parte de una estrategia integral para mejorar la economía del país. En segundo lugar, la mayoría de las publicaciones, anuncios y artículos están cargados de valoraciones absolutistas, que nos hacen creer que la suscripción del acuerdo es o buena, o mala, blanca o negra, un milagro o una condenación, cuando en realidad es una mezcla de ventajas y desventajas, un conjunto de políticas perjudiciales y beneficiosas, un reflejo de quién es el fuerte y quién es el chico en este tratado “bilateral”. Partiendo de esto, quiero sugerir una serie de puntos de vista que no son tan populares en los medios de comunicación y que pueden despertar preguntas interesantes sobre este debate, y de repente, educar un poco más con miras al referendo.
De estos cuatro puntos saco algunas conclusiones. En primer lugar, si firmamos el TLC, algunos costarriceses gozarán su lado bueno, sin embargo el panorama socioeconómico está cuesta arriba si no se cristaliza una visión de país que visualice los impactos negativos de corto y –sobretodo- largo plazo y que los compense con una agenda complementaria. Ignorar este punto ha sido el gran error de los otros países que han firmado acuerdos similares y cuya economía más bien ha tenido más tropiezos que avances. Segundo, si no firmamos el TLC, la cuesta se hace todavía más empinada, pues el país estaría enviando un mensaje negativo a muchas empresas extranjeras, que como dije, son las que resultan más beneficiadas del acuerdo, y que son las emplean a muchas personas pertenecientes a la clase media de Costa Rica. El hecho de que la cuesta sea más empinada en este escenario, no significa que sea imposible. He notado que la mayor parte de los miembros de la clase media-media, media-alta están a favor del TLC, pues la mayoría intuyen que la atracción de inversión extranjera puede darle continuidad a la estabilidad económica que les ha permitido insertarse o mantener un estilo de vida cómodo para su familia. También sienten que la apertura comercial puede nutrir las fuentes de empleo, haciendo más grande el abanico de opciones de crecimiento y alternativas para seguir percibiendo un salario digno y acorde con sus competencias. Sin embargo, tomar en cuenta este único criterio de interés personal nos llevaría a caer en el mismo error de algunos políticos, sindicalistas y empresarios. En el fondo, podríamos estar patrocinando intereses egoístas de corto plazo que inclusive podrían afectar a nuestros hijos en el futuro. Por si fuera poco, no estaríamos tomando en cuenta la suerte que correrían las clases más necesitadas del país. Respecto a estas últimas, podrían ser los grandes perdedores del partido, no importa cuál camino tomemos; pues una inserción más fuerte en la economía global requiere de mano de obra más calificada que compita a nivel internacional. Precisamente, si la apertura económica no se complementa con inversión social para que los pobres puedan acceder a educación tecnificada que les prepare para absorber nuevas fuentes de empleo, se quedarán rezagados, y su obsolescencia académica los dejará estancados en un nuevo capítulo de la economía que aumentaría la brecha entre ellos y el resto de las clases. Este fenómeno es muy común en países como Brasil y México, donde el contraste entre los ricos, la clase media y los pobres, tiene proporciones alarmantes. ¿Qué será lo más preciso entonces? Ante la incompetencia de las últimas administraciones de lograr un consenso y afrontar la ingobernabilidad en la que vive este país, a mi entender, lo mejor que podemos hacer los miembros de la clase media es comprender que cada vez más el destino de nuestro bienestar socioeconómico debe de recaer en nuestras propias manos y depender menos de aquel estado benefactor y paternalista que fundaron los grandes líderes políticos de antaño. Muchos de los detractores del TLC le tienen un pavor terrible a esto, pues se han abusado de los beneficios que otorga el estado. Por otro lado, debemos entender que la mejor forma de atraer y mantener las fuentes de empleo que sostienen nuestro estilo de vida es a través de la apertura económica, y que eso tiene un precio que todos tenemos que pagar; lamentablemente estamos ante un panorama global donde nuestro poder de negociación se ve reducido por la incapacidad de integrar un solo bloque negociador en el istmo, que realmente pueda reducir la desventaja intrínseca de negociar con las grandes economías del orbe. Otra cosa que debemos de tomar en cuenta es que, ante el desequilibrio de ventajas y desventajas de la apertura económica y particularmente, del tratado comercial en cuestión, es imperante que adoptemos la educación y el aprendizaje como un hábito continuo en nuestras vidas, de manera que nuestras capacidades profesionales estén renovándose y actualizándose una y a otra vez. Este énfasis en el fortalecimiento de nuestras habilidades nos puede ayudar erradicar los vicios culturales que como trabajadores, tenemos los costarricenses y de esta forma construir una fuerza laboral más competente en comparación con las naciones contra las que rivalizamos en la arena laboral del globo. Al fin y al cabo señores y señoras, lo mejor que tiene Costa Rica es su gente, así que valoremos ese patrimonio. Adicionalmente, no nos quedemos con los brazos cruzados ante los altos riesgos del incremento en la brecha social que representa la apertura económica en condiciones desequilibradas como las que afrontamos como nación. Cada familia de la clase media debería hacer el propio por adoptar un niño pobre y financiarle los estudios para que no se quede atrás en la parte académica. Hay varias fundaciones dedicadas a este fin. Apoyando su causa, nosotros podemos hacer la diferencia. Para Finalizar, vayamos a votar al referendo, indistintamente de cuál sea la posición. La clase media en Costa Rica aún es muy numerosa, y tiene un poder importante sobre las urnas. Sepamos valorar que toman en cuenta nuestra opinión, y la de todos los costarricenses, para tomar esta decisión tan importante para el futuro de nuestra patria. Estoy seguro que este ensayo deja por fuera muchos aspectos y detalles relacionados al TLC y todas sus vicisitudes, lo cual es un reflejo de mi falta de conocimiento en el tema. Tal vez lo más rescatable que presento es promover una visión más globalizada del contexto en que estamos y no simple y sencillamente pensar sólo en nuestro propio bienestar. Muchos de los que leen este artículo cuentan con la bendición de tener estabilidad económica, y es indiscutible que es honorable querer llevar ese bienestar a otros hogares más allá del nuestro. Luis Alejandro Fernández Mayo de 2007
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