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    May 10

    La Era del Conocimiento y el Aprendizaje Integral (Parte II)

    La Era del Conocimiento y el Aprendizaje Integral

    Parte II de II

     

    Accede la primera parte

     

    Cada vez tenemos que saber y aprender más y mejor

     

    E

    n su ensayo “Los fenómenos de segregación y exclusión social en la sociedad del conocimiento y de la información” Juan Carlos Tedesco plantea que el desafío educativo de esta era implica desarrollar la capacidad de construir una identidad compleja que contenga la pertenencia a múltiples ámbitos: local, nacional e internacional, político, religioso, artístico, económico, familiar, etc. Según Tedesco “Lo propio de la ciudadanía moderna es, precisamente, la pluralidad  de ámbitos de desempeño y la construcción de la identidad a partir precisamente de esta pluralidad y no de un solo eje dominante y excluyente.” La conclusión de Tedesco, en mi opinión, está profundamente ligada a una serie de fenómenos globales, siendo de mi particular interés aquel que tiene que ver con el grado de propagación que está teniendo el movimiento de la filosofía integral de Ken Wilber.

     

    En breves cuentas, esta filosofía propone una integración de distintas formas de conocimiento y/o inteligencias: espiritual, física, mental y emocional. Su principal expositor propone un marco de trabajo que se puede utilizar como referencia para aplicar conceptos integrales a la forma de pensar, actuar y aprender. Al tomar en cuenta todas las dimensiones del conocimiento, una persona puede tener un grado de aplicación mucho más enriquecido que si sólo tomase en cuenta una o dos dimensiones. Este marco de trabajo también incluye un modelo que incorpora los estadios de desarrollo del ser humano y de su consciencia, de manera que involucren aspectos que tienen que ver con el área individual-interior de la consciencia humana, los aspectos externos de la consciencia humana, la interioridad de la colectividad y la exterioridad de la misma. Según Wilber, la cultura occidental tiende a enfatizar demasiado en los cuadrantes de la derecha (ciencia y sociología) y niega los cuadrantes de la izquierda (introspección, cultura humana). El modelo integral de la consciencia endereza este desbalance al señalar la importancia de los cuadrantes de la izquierda (Ver Gráfico de los cuadrantes adjunto).

     

    Stuart McNichols, comenta en su artículo “Hacia una Educación AQAL” que los nuevos retos de carácter global –como el cambio climático- que afronta la humanidad requieren un abordaje más multidisciplinario y parafraseando a Crittenden señala sobre estos retos: “Si queremos entender[los] y [entender] como nos pueden afectar, […] bien podríamos empezar con la climatología pero también necesitaremos tener en cuenta, como mínimo, la geografía, geología, biología, química, física, política, los estudios económicos, la antropología, historia, sociología, medicina, y naturalmente los híbridos recientes – la biofísica, bioética, bioquímica, la ecología en una acepción amplia del término.”

     

    En síntesis, nuestra evolución como seres humanos y las circunstancias de nuestro entorno, no sólo nos empujan hacia la incorporación de nuevos conocimientos a nuestros mecanismos de toma de decisión, sino también al desarrollo de una nueva consciencia que nos ayude a acomodar las técnicas aprendidas del nuevo conocimiento adquirido, ayudándonos a percatarnos de nuestro potencial como individuos.

     

    La tecnología juega un papel esencial en este proceso de transformación de cómo aprendemos, pues actúa como un amplificador de nuestras capacidades cognitivas

     

    Cuando me refiero a tecnologías de aprendizaje no solamente quiero decir E-Learning, sino cualquier herramienta que pueda amplificar nuestras posibilidades innatas de asimilar conocimiento e interiorizarlo. Veamos el caso de la meditación por ejemplo, esta práctica puede extender nuestras capacidades de concentración, remover prejuicios sobre un tema particular y ayudarnos a observar nuestras propias injerencias. Estudios recientes han encontrado una relación directa entre los estados de consciencia alterados a los que puede conducir la práctica de meditación y las ondas cerebrales. Según comenta la periodista y columnista de la revista electrónica Fronteras Psíquicas, María del Carmen Siccardi “…cuando estamos concentrados en algo, las ondas cerebrales registran un nivel beta. Si se miden las ondas cerebrales de un monje en profunda meditación descubrimos que está emitiendo ondas cerebrales al nivel de gama.” De acuerdo a Siccardi, el uso de ciertas tecnologías, como las técnicas llamadas “Hemi-Sync” pueden lograr en cuestión de horas lo que a los monjes tibetanos les toma años en sus prácticas de meditación. Existe entonces una correlación directa entre el uso de tales herramientas y la alteración de las ondas cerebrales de un individuo.

     

    Ciertamente, la meditación puede constituir una punta de lanza para lograr una de las premisas de la filosofía integral: integrar todos los aspectos que componen la naturaleza humana; mente, cuerpo, consciencia espiritual y corazón. Sin embargo, a pesar de la utilidad de la meditación y las recientes tecnologías que pueden optimizar sus efectos, no deja de ser un reto el hecho de tener que incorporar diversas fuentes de conocimiento para evitar sesgar nuestra perspectiva sobre la vida y sobre cualquier tema en particular. En mi vida cotidiana, por ejemplo, si quiero tomar una decisión de negocios, mi consciencia me impulsa a integrar otras formas de conocimiento que tienen que ver con el entorno de mercado, psicología del ser humano, economía, sociología, antropología, historia, tecnología, etc. Esta complejidad me lleva a pensar en dos cuestiones:

     

    1.            La toma de consciencia de la necesidad de tener un pensamiento integral nos lleva a comprender la relevancia que adquiere interdependencia y la conexión existente entre todos los aspectos de la vida que nos rodean.

    2.          El uso de tecnologías que nos permitan interiorizar, aprender y analizar las interminables fuentes de aprendizaje existentes, constituye una herramienta fundamental para nuestra evolución espiritual como individuos y para atender a las nuevas necesidades socioeconómicas de la nueva era de la información y el conocimiento.

     

    Respecto a este último punto, existen múltiples aplicaciones de la tecnología a la facilitación del proceso de aprendizaje, que pueden ser utilizadas en diversos ámbitos y disparar el proceso de evolución y adaptación al nuevo contexto global:

     

    Meditación a través de Hemi-Sync:

    http://www.nueva-mente.com/

    http://www.hemi-sync.com/store/home.php

    http://www.remoteviewing.org.uk/links/hemi-sync.html

     

    Aprendizaje en línea con enfoque en la filosofía integral:

    http://www.concienciaintegral.com.ar/campus/

    http://www.integraluniversity.org/

    http://www.centrotranspersonal.com.ar/index.htm

     

    Libros Audibles:

    http://www.audible.com/

    http://www.soundstrue.com/

     

    Weblogs:

    http://nachusgalaicus.bitacoras.com/

    http://integral-es.blogspot.com/

    http://jacqueline.blogia.com/2005/julio.php

     

    Estas herramientas en realidad son vehículos complementarios, lo realmente importante es el cambio interior que como seres humanos podemos experimentar, teniendo contacto con esa llama interior que todos tenemos y que David Deida ha llamado “Verdad azul

     

    Para terminar, un pensamiento:

     

    "La mayor revolución de nuestra generación ha sido el descubrimiento de que los seres humanos, al cambiar la actitud interior de su mente, pueden cambiar el aspecto exterior de su vida.”                              William James

    La Era del Conocimiento y el Aprendizaje Integral

     

    La Era del Conocimiento y el Aprendizaje Integral

    Parte I de II

     

     

    El impacto de la tecnología en el aprendizaje

     

    C

    uando pensamos en aprendizaje usualmente nos imaginamos las formas tradicionales de aprender, como escuchar a un profesor disertar en un aula de la universidad, leer un libro o un manual de instrucciones, pedirle a alguien que nos explique algo, o simplemente aprender a través de la experiencia empírica de la prueba y el error. Lo que quiero proponer es que la realidad ha cambiado y estas formas de aprendizaje ya no son suficientes. Pensemos en aquellas que se han extendido al uso de la tecnología, como por ejemplo, las enciclopedias interactivas, el famoso E-learning o las universidades en línea, inclusive los video juegos educativos o bien los canales televisivos para aprender.

     

    En la era digital en que vivimos, el uso cotidiano o formal de estas herramientas y la aplicación de tecnologías para enriquecer la experiencia del aprendizaje ha sido una de las razones por las que los niños y jóvenes de las últimas generaciones han adquirido un grado de conocimiento y perspicacia mucho mayor al que teníamos los adultos a su misma edad; y es que la tecnología les provee de una capacidad superior de asimilar conocimiento más aceleradamente. Algunas corporaciones y multinacionales, inclusive, no se han quedado a atrás en el campo del aprendizaje digital, y han invertido en sistemas interactivos de aprendizaje, para optimizar los programas de capacitación hacia sus empleados y reducir los costos de entrenamiento.

     

    Yo pienso que existe un vínculo entre el uso de la tecnología como agente catalizador del  aprendizaje y transmisión de conocimiento, y las transformaciones socioeconómicas que está viviendo el mundo en este momento. En los últimos años, diversos autores han venido señalando que estamos en un proceso de transición que marca el comienzo del fin de la revolución industrial y las puertas a la era de la información y del trabajador del conocimiento (Ver presentación interactiva de Stephen Covey sobre el tema). Mientras que la revolución industrial, en sus últimas etapas, promueve el conocimiento mecanicista, técnico y especializado y delega en unos pocos la toma de decisiones relevantes para el negocio; la era de la información exige un trabajador con un bagaje intelectual más amplio, con un poder de decisión extendido y con una capacidad de integrar sus habilidades técnicas con una serie de destrezas y aptitudes emocionales que le permitirán, a su vez, producir más conocimiento para su propio beneficio y/o el de su empleador. La especialización entonces, se convierte en una limitante, y las personas tienen que buscar mecanismos formales o informales para diversificar su conocimiento y sus habilidades para aplicarlo. Esto constituye un reto importante para la fuerza laboral de la era de la información, pues contrario al paradigma de antaño, la educación formal tendrá un carácter de obsolescencia más marcado, los ciudadanos tendrán que mantener un proceso activo de adquisición de conocimiento si desean mantenerse insertos en la sociedad y esto, inclusive, puede llevar a nuevas formas de exclusión social, de manera que aquellos trabajadores que no puedan acceder a los elementos educativos del nuevo paradigma de aprendizaje, quedarán con menos posibilidades de adquirir un empleo, pues las tecnologías disruptivas cada vez más reemplazan la mano de obra mecanizada  y demandan otro tipo de trabajadores.

    Ahora, ¿a qué me refiero con este vínculo que mencioné entre las nuevas demandas de la globalización y la tecnología? De la misma manera en que la tecnología puede desplazar seres humanos con habilidades mecanicistas, también puede otorgar las herramientas necesarias para que el individuo pueda desarrollar sus capacidades de aprendizaje, más aún cuando las nuevas corrientes filosóficas de pensamiento proponen una integración de conocimientos y un nuevo paradigma de aprendizaje centrado en las múltiples dimensiones del ser humano.

     

    Profundizaré más sobre este tema en la segunda parte de este artículo.

     

    ¿Ha tenido algún impacto positivo o negativo la tecnología sobre la forma en que aprende?