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October 15 El Príncipe y la RosaNexos y Sexos
El Príncipe y la Rosa
Consúmete en las emociones intensas. Bebe de ellas y saborea cada bocado. Luego déjalas ir, porque si la felicidad de tu relación depende de ellas, siempre te toparás con la decepción de su partida. Cada experiencia, amarga o dulce, es parte de la telaraña del romance. Recíbelas todas con la apertura de un corazón que ama verdaderamente. Aprende de ellas y luego déjalas ir. No evadas el sufrimiento en tus amores. Porque en el laberinto del romance cada callejón te ofrecerá espinas y rosas. Encontrarás la salida cuando aprendas a lidiar con ambas. No confundas la belleza corporal con la perfección pura. En cada pétalo que acaricies de tu bella rosa, siempre encontrarás una espina que te haga despertar del idilio. En cada salida que tengas con tu príncipe azul siempre te expondrás a la indiferencia de sus ansias de libertad intrínseca. Las rosas, el príncipe azul, seguirán haciendo honor a la belleza por siempre, sólo si los aceptas en su totalidad. Date cuenta de que tu ser amado no puede ser el único alimento de tu orgullo. Déjalo ir como único plato de tu dieta, antes de que te atragantes y te empaches de su sabor. Recibe sus sonrisas, sin olvidar que detrás vendrán sus cóleras, enojos y regaños. Deja ir la imagen perfecta que te quiso transmitir para seducirte. Simplemente ama. Deja ir la culpa. Los sufrimientos que le achacas fueron tejidos con la aguja de tus interpretaciones y falsas expectativas. Tú pareja sólo puso el hilo para fabricarlas. Desempaña las botellas de tus resentimientos. El verdadero perdón surge cuando te das cuenta que nunca hubo nada que perdonar. Deja ir a la exclusividad. Tú tienes demasiados regalos como para verterlos todos en un solo canasto. Igual tu pareja. Tus deseos de darlo todo a tu media naranja descubrirán el miedo que tendrás de perderla. Recuerda que si llenas demasiado el guacal de amor, tus sentimientos se derramarán. Llamarás a la culpa y una nube negra cubrirá tu relación. El guacal del amor no se rebasa y tampoco se deja al abandono para que lo que queda de su contenido se evapore. Deja espacio para que otras personas también lo llenen. Sólo asegúrate que conoces la medida perfecta de lo que debes de dar. Deja ir la competencia en tus amores. Aprende de sus virtudes y confiésale que a veces te tienta la envidia. Reconoce que la mentira y sus satélites los has utilizado para extender la vida de tu relación. Luego déjalos ir sin repudiarlos cuando los descubras, ya sea en ti, o en tu pareja. Abraza la dependencia y no la confundas con grilletes. Sus raíces están en nuestra sociedad, en nuestra psique, en nuestra biología. Si eres independiente sólo sírvele de soporte y luego déjala ir. Tu reacción rebelde al apego y a las ataduras de la dependencia sólo las ayudarán a crecer. Usa la rebeldía a tu favor y convierte sus energías. Libérate de la culpa, sólo aprende a decir que No cuando es necesario, sin convertirlo en un cliché de tus afanes de libertad. No condenes los tiempos cuando idealizabas el amor. Más bien míralos como fuentes sublimes de tu amor interno. La proyección de tales ideales y su inminente decepción son los que te hacen olvidar que el ideal está en tu propio corazón.
Luis Alejandro Octubre de 2007 October 05 Deja ir al amor
Nexos y Sexos Deja ir al amor Deja ir al amor, porque nunca tuviste que ir a él. Déjalo ir, porque las decepciones que te dio te ayudarán a encontrar su verdadera esencia. Réstale importancia a la empalagosa dicha de la pasión efímera, por más sabrosa que sea, no encierra lo más profundo del enamoramiento. Deja que las margaritas se deshojen solas, porque la verdadera semilla que germinó aquella flor, la produce tu corazón y es esparcida por el viento de tu voluntad. Deja ir a los celos, vívelos intensamente, pero déjalos ir, porque con ellos te alejas de tu propia capacidad de trascender la forma en que aprendiste a amar. Que la infidelidad se vaya por el túnel de lo pasajero, pues sus motivaciones se fundamentan en el espinoso patio de lo que te vendieron como amor. Deja ir al viejo amor, porque se quedó congelado en el tiempo, pensando que el encierro de la seguridad valía más que el descubrimiento de una razón más cada día para amar al ser querido. Deja ir al amor, porque una vez sólo fue un reflejo de ti, pero ahora puede ser una creación tuya. Ábrele la puerta y se marchará sólo, porque cuando tu alma cobra vida, el ego que lo alimentó pasará a un segundo plano. Revuélcate en cada sollozo que expira tu corazón partido. Pues es una señal de alivio, porque aquella carga que llamabas amor ahora te ha liberado para que tú proyectes tus propios destellos de afecto. Deja ir aquellos viejos poemas empolvados. Porque valen mil veces más las palabras cálidas del momento, que sentimientos fosilizados en nuestra alma insegura. Despega de los viejos recuerdos las ventosas de tu apego y lánzate al vacío del amor inesperado. Olvídate de pedir retribución a cambio de tu amor, pues con sólo darlo se pagan todas las deudas. Que las viejas sonrisas alcen vuelo, y sean sustituidas por las lágrimas del sufrimiento. Que si son bien recibidas, cicatrizantes serán para las heridas que el amor egoísta ha dejado. Ábrete a las ansias de ser amado. Pero déjalas ir, porque si las encierras en tu corazón, creerás que su muerte acabará con la fuente de tu alegría. Renuncia a las ganas de que te premien por tus dones. Deja que la indiferencia de otros alimente tus habilidades de quererte. Date cuenta que tu obsesión por la seguridad niega el principio universal de que el amor verdadero crea algo nuevo cada día. La incertidumbre es parte de amar. Deja ir la idea de que el amor es sólo satisfacción. Cualquier gran amor implica grandes riesgos y grandes sufrimientos. Despídete de la noción de que el enamoramiento es sólo fuente de placer, porque la vida nos dio la inteligencia para aprender las lecciones del displacer. Deja ir al amor de tu vida, porque aunque muera a tu lado, dejarlo ir a cada momento fortalecerá el valor que tú le das. Deja ir las expectativas que tienes de tu pareja, porque cada una se quebrará en pedazos con el pasar de los años. Y si no se quiebran, tu corazón vivirá afligido por el miedo a que algún día suceda. No anheles interminablemente la admiración de tu pareja. Pues construyes una pared entre tú y ella para impedir que se desnude tu natural vulnerabilidad. Deja la puerta de par en par para que la decepción se asome a tu vínculo afectivo. Pues cada desencanto será un recuerdo de que pretendiste el amor como una posesión y no como algo desinteresado. Abraza tu soledad aún cuando tu pareja esté cerca. Porque ese espacio de silencio da cuenta de que tenemos la oportunidad de venir a crear nuestro propio mundo de vivencias ininteligibles. Deja ir a la insaciable búsqueda de novedades viciosas en tu relación, pues en la rutina descubrirás las bellezas y verdades más placenteras e incómodas que te harán sentir más vivo que la embriaguez de cualquier diversión pasajera. Deja ir al amor, pero abrázalo intensamente, porque sólo en el eterno interjuego del amor y el desamor, descubrirás que ambos vienen de una sola fuente indivisible. April 18 La Gran Mentira del Affair (ReEditada)
Esta es una conversación real que dos personas tuvieron a través de Messenger sobre el tema de las relaciones de pareja y que ilustra algunos de los conceptos que hemos conversado previamente en este blog. Las identidades de los interlocutores han sido protegidas para salvaguardar su confidencialidad. En futuras publicaciones estaremos analizando con más detalle esta conversación para revelar más específicamente las asociaciones con la psicología evolutiva.
¡Qué disfruten!
La Insane Sex Machine dice: Estoy esperando tu explicación maestro El Vengador Instintivo dice: Tienes que cortar tu interacción emocional con ese individuo… Esa sería una señal de tu evolución espiritual La Insane Sex Machine dice: Definitivamente La Insane Sex Machine dice: O sea, lo que pasa es q siguiendo la línea de "persona adulta que habla", no puedo nada más llegar y decirle “ándate para la mierda” Acuérdate que él es un alto ejecutivo de esta cadena de restaurantes El Vengador Instintivo dice: Pensar que esa forma de decírselo tan extremista es la única opción, sería una excusa para no elegir la alternativa balanceada La Insane Sex Machine dice: Vengador, realmente lo que quiero es: decirle eso que siento y que él sepa que yo tengo mis sentimientos y después cortar toda relación afectiva-emocional y limitarme a una relación puramente profesional. El Vengador Instintivo dice: Los hechos dicen más que las palabras El Vengador Instintivo dice: Puedes seguir siendo su amiga, y negarle cualquier “sexual approach” La Insane Sex Machine dice: No podría ser su amiga La Insane Sex Machine dice: Eso sí lo se VI, si seguimos amigos eventualmente terminamos en la cama otra vez. La Insane Sex Machine dice: Vengadorcito, la atracción es muy fuerte de parte de los 2, además es amor-pasión-odio, es narcótico. La Insane Sex Machine dice: Demasiado tentador El Vengador Instintivo dice: Yeah, I know what that feels La Insane Sex Machine dice: Y yo sé que él me va a tratar de seducir si seguimos como amigos, y yo caería redonda amigo.... La Insane Sex Machine dice: Vengador, de verdad gracias por decirme las cosas tan honestamente, ¿oíste? La Insane Sex Machine dice: ¿sabes que me ha pasado? La Insane Sex Machine dice: Que yo a este hombre le di una imagen de diosa ninfómana que no tiene sentimientos, creo que como una forma de protegerme para no enamorarme. La Insane Sex Machine dice: Pero me salió el tiro por la culata La Insane Sex Machine dice: De hecho creo que aunque yo me he mostrado más emocional o más sentimental, él no está seguro de quien soy realmente. El Vengador Instintivo dice: La gran mentira del "affair" La Insane Sex Machine dice: Y bueno, él se ha mostrado como el "no estoy celoso" y es un gran ridículo. La Insane Sex Machine dice: De hecho mi sintonía al principio era coger y vestirme para largarme, y así lo hacia y las últimas veces que estuvimos juntos él se quedaba ahí abrazándome en la “babosada post coito”. El Vengador Instintivo dice: Es un método de conquista. El Vengador Instintivo dice: La muestra de compromiso sentimental es lo que atrapa a la mujer. El Vengador Instintivo dice: Porque resuena en su necesidad de apoyo para criar a sus hijos. La Insane Sex Machine dice: Vengy, pero ¿para qué va a querer conquistarme? La Insane Sex Machine dice: Será que me veía muy inconquistable La Insane Sex Machine dice: O por ego El Vengador Instintivo dice: Es una necesidad afectiva del hombre promedio. Necesitamos crear dependencias para sentirnos seguros. La Insane Sex Machine dice: ¿afectiva mae? La Insane Sex Machine dice: Mmm La Insane Sex Machine dice: Ya veo El Vengador Instintivo dice: Es algo que también resuena en nuestro afán competitivo por traspasar nuestros genes El Vengador Instintivo dice: Es un residuo de nuestros antepasados en la consciencia. La Insane Sex Machine dice: Vengador, que divertido. La Insane Sex Machine dice: Todo es por culpa de carencias El Vengador Instintivo dice: Todos tenemos esas carencias, el asunto es observarlas desde afuera para que tengamos la capacidad de toma de decisiones. La Insane Sex Machine dice: Yo lo veo más como una cuestión de ego eso de la conquista La Insane Sex Machine dice: O sea, él tiene su esposa, su relación; pero se está empezando a sentir viejo. La Insane Sex Machine dice: Y de hecho se está empezando a sentir viejo y eso lo frustra un poco....de hecho a veces puede solo cogerme una vez y no logra una segunda erección. La Insane Sex Machine dice: Y eso lo hace sentirse mal, porque yo soy una “Sex machine” El Vengador Instintivo dice: Bueno Sex Machine, yo creo que tienes un punto con el Ego, si te pones a analizarlo bien el ego también tiene que ver con nuestras cualidades instintivas. Es una búsqueda por la supervivencia, que en nuestra época ha evolucionado hacia una búsqueda de la virilidad a través de la sexualidad. Ya sabes, el hombre más potente tiene más probabilidades de seducir que uno que no… La Insane Sex Machine dice: Interesante El Vengador Instintivo dice: En fin, podemos seguir hablando eternamente de esto La Insane Sex Machine dice: Cierto. Ya tendremos oportunidad de continuar con la plática. Gracias por tu tiempo Vengador El Vengador Instintivo dice: Gracias a ti Insane, nos hablamos pronto.
April 01 El compromiso con la ignorancia
El compromiso con la ignorancia Series sobre “La Gran excusa de la infidelidad”
Artículos anteriores:
1. La gran excusa de la infidelidad http://spaces.msn.com/darthluis/blog/cns!B71C608ABB1C0496!144.entry
2. La gran mentira del matrimonio http://spaces.msn.com/darthluis/blog/cns!B71C608ABB1C0496!159.entry?_c=BlogPart
l matrimonio implica un compromiso tácito o expreso de fidelidad. En otras palabras, la gente se casa con alguien para obtener los beneficios emocionales, sociales y económicos del matrimonio y a cambio reprime –en el peor de los casos- o atraviesa su naturaleza carnal para evitar la infidelidad y honrar así su compromiso. Evidentemente lo que más se da es la represión, y en muchas ocasiones lo que sucede es una tentativa de salvaguardar el contrato matrimonial, pero el objetivo no se alcanza.
En mi opinión, ser fiel tiene que ver más con la capacidad del ser humano de tomar una decisión consciente de mantener un compromiso, en lugar de obedecer reactivamente a los estímulos del entorno. El individuo puede optar por seguir los principios naturales y universales de honestidad e integridad, evadir el engaño y la mentira.
Si Ud. ya ha alcanzado la capacidad consciente de cumplir con los compromisos de la monogamia –y con cualquier compromiso-, sea dentro del contexto del matrimonio o no, y se siente sinceramente feliz por dentro, lo felicito; ha logrado un paso importante en su vida y puede que esta lectura no sea de su interés.
El punto es que para bien o para mal, la mayoría no lo logra. La gente se casa asumiendo compromisos para los cuales no está preparado y respecto a los cuales no tiene ni la más remota idea de en qué consisten y cómo estos contradicen parte de su constitución como ser humano. En el otro extremo, algunos logran cumplirlo por la vía de la represión, por temor a perder lo que tienen, por seguir dogmas interiorizados desde la infancia, por agradar a la sociedad, o cualquier otra excusa cuya fuente sea externa, pero que no surge de una motivación interior inspirada por un contacto con nuestra alma. Aquí es donde el matrimonio, o las relaciones de pareja, se convierten en una condena segura hacia el sufrimiento. Este sufrimiento no tiene que manifestarse directamente como infidelidad o como fidelidad obligada, sino que la frustración de reprimir los impulsos sexuales instintivos genera un acumulado de emociones que se pueden exteriorizar de otras formas, como violencia verbal o física, drogas, alcohol, impotencia, insatisfacción sexual, etc.
Entonces volvemos a la pregunta, si no ha procesado conscientemente sus ambiciones carnales ¿porqué asume compromisos que dan por sentado que Ud. ya ha atravesado esa etapa? Hacer eso sería comprometerse con la ignorancia y no con su cónyuge, menos con Ud. mismo. Sin embargo, tomar una decisión que desde esta óptica parece descabellada puede tener su utilidad. Una reflexión de Paul Brunton dice “Cuando cada situación que la vida ofrece puede convertirse en una ganancia para el crecimiento espiritual, ninguna situación realmente puede ser mala”
Muchas personas no pueden llegar a discernir su propia naturaleza y a dilucidar los aspectos ocultos de su consciencia antes de casarse, sino que tienen sufrir traspiés emocionales y de otra índole de manera consistente, hasta que finalmente llegan a entender cómo funciona la cosa. Lamentablemente, habrá quienes con una alta cuota de amargura y desconsuelo tampoco logren comprender las implicaciones subyacentes del amor y las relaciones sexuales.
Vean lo que le pasó a Mario, nuestro personaje creado en el primer artículo de esta serie (http://spaces.msn.com/darthluis/blog/cns!B71C608ABB1C0496!144.entry): Peggy se dio cuenta de su affair con Sara, porque escuchó toda la danza erótica que ambos tenían en el auto mientras el teléfono de Mario accidentalmente marcó el número de su esposa. Esto sin duda llevó a la relación a un largo y doloroso divorcio, cuya demanda duró dos años y dejó a Mario en las ruinas. Tiempo después, él se arrepintió de sus zanganadas y le pidió a Peggy que volvieran. Se reconciliaron y decidieron volver a vivir juntos. Tan sólo unos meses después Peggy fue al médico y se percató de que presuntamente Mario la había contagiado de una enfermedad venérea. Y es que era de esperarse, los encuentros que él había tenido con la mesera del restaurante eran tan inesperados que muchas veces no usó protección. Pleitos fueron y vinieron, la infección se curó, pero en el invierno, ella tuvo un atraso inesperado en su período; Peggy estaba embarazada…Hubo entonces mucha incertidumbre, al menos los problemas previos fueron olvidados momentáneamente, pero la gota que derramó el vaso fue cuando la nueva mamá, al cuarto mes de gestación, no soportó las dudas y le hizo al feto una prueba de ADN. Finalmente decidió confesarle a Mario que el padre del bebé era Mark y no él (¿se acuerdan de Mark?).
¿Vaya telenovela no? La triste experiencia de Mario con sus parejas lo hizo reflexionar un poco sobre la naturaleza del ser humano, e introspeccionó acerca de cómo se había dejado ir en muchas ocasiones por sus instintos sexuales sin necesariamente establecer un espacio consciente entre estímulo y respuesta.
La dicotomía en la que se encuentra la humanidad es cruel. Resulta complicado escuchar a nuestra intuición para saber bien cuál es la elección que más nos conviene en un momento determinado. Tomar consciencia de esta dualidad carne-espíritu, sexo-amor, cuerpo-alma, yo-universo, Satanás-Dios, Ignorancia-Iluminación o como queramos llamarle es una verdad difícil de absorver. Ahora, si tomamos consciencia de esta dualidad, ¿qué hacemos con eso?
En el caso de Mario, su historia de vida lo hacía un poco susceptible de caer en la tentación de los encuentros sexuales casuales, entonces utilizó su habilidad cognitiva para pensar en distintos escenarios de cómo podía manejar su existencia de ahora en adelante y evitar el sufrimiento que había atravesado. Él ya había adquirido el poder mental de tomar conscientemente una de las siguientes decisiones:
· Enfocarse tenazmente en actividades que impliquen una contribución a la humanidad, de manera que su energía sexual sea canalizada de otras formas. Por ejemplo, hacerse presidente ejecutivo de Greenpeace. · Convertirse en monje tibetano, y rendirse ante la meditación y la castidad con una bata anaranjada por el resto de su vida. · Entender que necesita los beneficios de ambos mundos: Una mujer virtuosa, comprometida y fiel que le provea con una familia estable, al tiempo que las aventuras sexuales resultan un escape que le proporcionan relajación, satisfacen sus instintos y fortalecen su virilidad. En síntesis, vivir una doble vida. · Entregarse al amor de pareja y a sus hijos, contribuir a la comunidad, ser un buen esposo, y ante todo, alejarse de la tentación, pues ya conoce su naturaleza humana y sus vulnerabilidades instintivas. Ser fiel siempre, por convicción propia y por motivación interna. · Ejercer su libertad sexual y espiritual más relajadamente. Libre de los prejuicios de la sociedad, disfrutar de la pasión y la conexión espiritual de la interacción erótica, rodeándose de personas que piensen de forma similar y dejando atrás la exclusividad interiorizada del enamoramiento. Utilizar la pasión sexual como una herramienta de vinculación celestial con aquellas féminas con quienes sienta una conexión mística. · Hácerse actor o actriz de películas pornográficas.
¿Cuál escoge Ud? Muchos lo encontrarán sencillo, otros se darán cuenta que estas opciones no son excluyentes, sino que se mezclan entre sí, y usualmente resulta difícil dejar los beneficios de una para entrar en la otra. El atajo para evadir la responsabilidad de tomar este tipo de desiciones, consiste en simplemente dejarse llevar por el software cultural y la atracción del momento, algo que sin duda, resulta un juego en extremo peligroso.
Sea cuál sea, recuerde otro principio que se dice que es universal. El de causa y efecto. No importa qué, lo que Ud. haga tendrá consecuencias en el futuro. Ya lo dice Pablo en su carta a los Gálatas - mi intención no es predicar ni dogmatizar-: "...pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará..." Gálatas 6:7-8
March 31 La gran mentira del matrimonioLa gran mentira del matrimonio Series sobre “La Gran excusa de la infidelidad”
Por un lado, nuestro comportamiento está influenciado por nuestra historia no sólo como individuos sino que también como miembros de la raza humana. Es decir, yace en nuestra consciencia un patrimonio de arquetipos o “archivos psicológicos” albergados por nuestra convivencia con las personas, como partes de un todo, como componentes de un sistema de personas y cosas que están interconectadas entre sí. Esto significa que aquello que la sociedad vive como un conjunto –inclusive en el pasado donde no existíamos como seres humanos- , resuena en nosotros como individuos.
Por otro lado tenemos nuestra capacidad psíquica de tomar decisiones basándonos en el aquí y en el ahora, teniendo la facultad de presentir esa base de datos de arquetipos, y entender como somos influenciados por el entorno. Podríamos decir lo mismo con un vocabulario más místico: Hay un “observador” dentro de todos nosotros, algo que podríamos llamar el alma, que es como una especie de fuerza energética que nos permite tomar conciencia de nuestra unidad con el todo.
En el plano de las relaciones sentimentales, David Buss, plantea en su libro “La evolución del Deseo” que el matrimonio es una de las tantas estrategias de reproducción sexual que han venido evolucionando en el tiempo con el fin de preservar la supervivencia. Entre los beneficios de adquirir un compromiso de pareja está la complementariedad de habilidades, división de trabajo, compartir recursos económicos, un ambiente hogareño estable para criar a los hijos, una línea de protección contra potenciales enemigos, etc. ¿Suena un poco frío verdad? ¿Dónde diablos está el amor a todo esto?
Negar las raíces instintivas y primitivas de las formas en que adquirimos compromiso de pareja nos puede privar de entender la perspectiva completa y multidimensional de las relaciones sentimentales. Aceptar los orígenes evolutivos del matrimonio nos puede proveer una visión más clara de cómo desarrollar una inteligencia universal que permita evolucionar nuestra capacidad de amar verdaderamente. Interiorizar esta visión filogenética no implica negar lo sublime del amor.
Acceder a la inteligencia universal para tomar decisiones no determinados por nuestro pasado como seres y como especie, sino que comprendiendo los aspectos históricos que pueden influir sobre nuestra conducta para integrar esto con un entendimiento de las interconexiones que fluyen en el aquí y el ahora, es una jornada de aprendizaje que nunca termina, y para la que la sociedad tradicional no nos prepara (al menos no en la que yo vivo).
Aquí viene la pregunta del siglo. ¿Cómo hacemos para distinguir si las decisiones que tomamos están vedadas por los prejuicios sociales y por los condicionamientos evolutivos si ambos yacen enterrados en los confines de nuestro cerebro? Alguien puede venir y alardear de su capacidad para dilucidar cómo el entorno y el pasado me afectan, pero esa visión puede ser no más que un producto inconsciente del entorno y de nuestro pasado. En otras palabras, ¿cómo voy a saber que veo el mundo azul si ni siquiera me he dado cuenta de que tengo gafas azules?
Ahora sí, ¿cómo puedo saber que mi decisión de contraer matrimonio no es un producto de mecanismos evolutivos? y que realmente no estoy utilizando mis capacidades espirituales de trascender mi propia carnalidad para experimentar un amor más puro? Este es un proceso de continuo aprendizaje sin duda, pero a la vez consiste en la gran mentira del matrimonio. Mentira porque el alto índice de divorcios y parejas infelices en todo el mundo es una prueba de que nos casamos con una ilusión, pero la realidad que vivimos es otra. Fallamos al entender cuáles son los mecanismos que subyacen nuestros anhelos, pensamos que vivimos en el cuento de hadas que nos metieron en la cabeza, pero en realidad somos presa de antiguos vestigios de nuestra existencia social. Hacemos promesas ritualísticas y ceremonias de compromiso sin haber asimilado por completo la naturaleza humana. ¿Ser infiel es natural? ¿Es el matrimonio natural? Miren lo que pienso: ser fiel o infiel, ambas son capacidades del ser humano, porque estamos en un recorrido evolutivo que nos da características tanto de animal como de un ser con un grado más particular de evolución. Esta contradicción puede atormentar a muchos en sus cabezas sin ni siquiera entender porqué, pero al fin y al cabo se trata de entender que operan en nosotros mecanismos instintivos que nos impulsan en ambos lados: Hacia la lascivia y hacia el compromiso; y también mecanismos más misteriosos que nos hablan de una jornada más espiritual y que nos pueden hacer perder interés en el cortoplacismo de la lujuria y el apego.
Toda esta palabrería que me acabo de inventar no es más que para decirles que sufrimos porque hemos forjado una institución –el matrimonio- que incorpora aspectos contradictorios de la naturaleza humana (aunque viéndolo bien todas las instituciones humanas tienen este rollo). Que la sociedad no nos prepara para entender bien estas contradicciones, y que forjamos nuestras relaciones engañados, pensando que vemos el mundo rojo cuando ni siquiera nos hemos dado cuenta que llevamos unos lentes azules puestos. Pedimos fidelidad cuando no comprendemos su origen, y condenamos la infidelidad porque habla cosas de nosotros que no queremos recordar y ojo que con esto no quiero justificar ni el uno ni el otro. Simplemente quitémonos los lentes y veamos como luce este desorden. Talvez después de verlo con ojos más inocentes ya ni siquiera hagamos las mismas preguntas, o ya ni pensemos en los términos análogos de infiel o fiel.
Es obvio que estos fenómenos no son generales, pero me parece que nuestra sociedad tiene más personas carentes de una comprensión más integral de los vínculos afectivos que aquellas que sí lo tienen. Es más, en otro artículo veremos cómo se puede ser “feliz” sin llegar a tener ese nivel de comprensión.
¿Qué nivel de comprensión tiene Ud.? Reflexione por un momento, talvez el mapa de entendimiento evolutivo que adjunto en esta nota le puede ayudar a visualizarse y entender qué tan influenciadas están sus decisiones por cada una de las 4 dimensiones de nuestro desarrollo evolutivo.
March 25 La gran excusa de la infidelidad
He notado que es común escuchar entre los hombres que el ser humano es infiel por naturaleza. ¿Qué opinan Ustedes? ¿Será cierto? Ciertamente es un tema polémico. La tesis es que nuestra constitución biológica nos predetermina para que exista una marcada tendencia a tener múltiples y/o simultáneas interacciones sexuales a lo largo de nuestra vida, o visto de otro modo, la tentación de la carne nos hace propensos a ponerle “los cachos” a nuestra pareja. Esta idea se ha puesto de moda y es lo que yo llamo La gran excusa de la infidelidad. Sin embargo al llamarlo excusa, ni lo apruebo ni lo desapruebo, y es que este razonamiento es -a mi juicio- solo una parte de la realidad acerca de la naturaleza del ser humano y su comportamiento.
Estoy leyendo un libro que se llama "La Evolución del Deseo" del autor David Buss, quien es un prominente defensor de la psicología evolutiva; aquella que atribuye los rasgos de la conducta humana a una herencia psico-biológica que se sobrepone sobre los factores sociales para determinar la forma en que nos comportamos. Si quisiera resumir la teoría del libro en una oración sencilla, lo pondría de esta forma: Las relaciones humanas y su comportamiento sexual con todas sus ramificaciones están regidas por el instinto de la supervivencia.
¿Qué significa esto del instinto de la supervivencia? Pues básicamente que hay una tendencia innata en nosotros a comportarnos en formas que evocan la necesidad de perpetuar la especie y de pasar nuestros genes a la siguiente generación. Esta cuestión suena difícil de creer en primera instancia, pero es más sencillo mirarlo de esta forma: El repertorio de conductas del ser humano ha evolucionado, de manera que las formas en que nos relacionamos han pasado a formar parte del patrimonio cultural y por lo tanto es difícil distinguir su raíz instintiva, que se remonta a los métodos de supervivencia y reproducción de nuestros más primitivos ancestros.
Al traer esto a colación no pretendo proponer nada novedoso, mi aporte va más hacia una reflexión sobre el tema de la infidelidad que vaya más allá de la psicología evolutiva. Pero antes de entrar en ese tema quiero ejemplificar lo que exponía en el párrafo anterior. Supongamos que Mario es contratado en una agencia de publicidad ubicada en una ciudad costera, conocida por su afluencia turística y su cultura de "bronceado". Las compañeras de Mario son mayoritariamente atractivas, y el grupo de amigos visita la playa regularmente. Sus colegas masculinos, por su parte, son tipos musculosos y corpulentos. La moda en la agencia se inclina hacia una tenue competencia de cuerpos, siendo la playa el escenario por excelencia para exhibirlos y galantear.
Nuestro amigo Mario es muy delgado, pues es oriundo de otra ciudad. Cuando salió por primera vez a la playa con el grupo se sintió como el hermano enfermo de la familia: Pálido y desnutrido. Evidentemente esto afectó su estima; su timidez para acercarse a otras mujeres incrementó, reduciendo ampliamente sus posibilidades de cortejo. Esto no se podía quedar así, si realmente quería conquistar a su compañera de oficina, Peggy, tenía que mejorar su condición y lo primero que hizo con el salario de su segunda quincena fue invertirlo matriculándose en un gimnasio y contratando a un entrenador personal. “Ese imbécil de Mark dejará de mirarme con esa con esa sonrisita burlesca” pensaba Mario, recordando sus experiencias de la última vez que exhibió sus costillas al viento en la arena.
La historia de Mario nos puede parecer muy normal a todos. Simple y sencillamente un tipo influenciado por el entorno que quiere ser más atractivo, decide entrar en la competencia de los sexos para atraer la atención de las nenas. Su condición física lo deja en desventaja con respecto a sus competidores, los cuáles utilizan técnicas de manipulación, como la burla y el desprecio, para ganar escaños en su rating de virilidad. Sin embargo, David Buss añade una arista a la interpretación de este juego de relaciones. La norma social de equiparar la noción de hombre atractivo con hombre musculoso, no es más que una reminiscencia de un comportamiento ancestral y no una hipnosis inducida por los medios de comunicación, como muchos proponen. Aquellos machos más corpulentos en el clan de hombres primitivos eran los que tenían una mayor predisposición a procrear hijos sanos, y por lo tanto asegurar la prole y la supervivencia de la especie, siendo este cometido una especia de mandato biológico inscrito en nuestras células y neuronas y del cual aún permanecemos aferrados. Desde esta perspectiva, el atractivo físico de Mario no se convierte en un fin, sino en un medio para lograr una mejor competitividad con fines reproductivos, premisa que usualmente subyace en el inconsciente del individuo. Quizás Mario no quiere tener hijos con Peggy, -ni con ninguna de sus otras parejas sexuales, como veremos- pero sus intenciones sexuales tienen una raíz marcada por los genes de la especie, que buscan perpetuarse de alguna forma y que han encontrado métodos evolucionados de sobrevivir en el entorno cultural y socioeconómico de nuestros días.
En la ciudad de Mario los orígenes hereditarios de la cultura de bronceado se diluyen en la complejidad actual. Sufren un desvanecimiento ante la propensión que tenemos a evitar cualquier significado oculto de aquellos preceptos sociales a los que nos fusionamos y que se adhieren a nuestra identidad. Llega un momento en el que no distinguimos entre las influencias externas y nuestro propio yo. Evidentemente las circunstancias del entorno juegan un papel en cómo se manifiestan nuestras intenciones ancestrales: Una ciudad costera es más proclive a enfocarse en los atributos físicos pues la gente usualmente lleva menos ropa. Así, las calles se convierten en una vitrina para mostrar lo mejor de nuestro cuerpo, o como diría Buss, nuestras cualidades reproductivas.
¿Qué demonios tiene que ver esto con la infidelidad? Aquí el asunto es que los mecanismos que hacen que Mario entre al gimnasio para parecerle atractivo a Peggy, coquetearle, besarla, revolcarse con ella e involucrarse en una relación sentimental con cierto grado de compromiso, son los mismos que lo moverán a tomar las acciones necesarias para terminar en la cama con la Jefa de contabilidad de la agencia (Sarah) y permitir que Amanda, -la mesera del restaurante que queda enfrente de su casa- le practique la fellatio en el sanitario de hombres. (Acepto que este ejemplo está un poco machista, pero para las damas que leen este texto simplemente denle vuelta a su gusto, si quieren una versión femenina de la historia escríbanme un correo)
Como veremos en los siguientes artículos, pareciera que las ansiedades reproductivas yacen al centro de toda la dinámica de nuestra sexualidad y desde luego en las vicisitudes de la lealtad de pareja. Veremos cuáles son las capacidades humanas de ser infiel y cuáles sus virtudes para no serlo, cómo se mezcla esto con la noción de matrimonio, cuáles son las implicaciones de trascender nuestra historia y evolucionar hacia estadios más espirituales y/o transpersonales del ser para afrontar los retos que nos imponen las relaciones sentimentales y cómo, inclusive, la fidelidad puede ser una forma de reacción sujeta a nuestro pasado y no una convicción impulsada por principios.
¿Qué hay de Usted? ¿Es fiel o infiel y porqué motivos? |
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