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June 29 Hoy es el día para ser grandiosoHoy es el día para ser grandioso
No es mañana. No es cuando te sientas mejor, no es cuando tengas dinero, no es cuando tus problemas se acaben, no es cuando te sientas libre. El día para ser grandioso es hoy. Porque este momento, junto con nuestra consciencia, es todo lo que realmente tenemos. El resto es pasajero, impermanente, se deteriora, muere, se disuelve en el futuro. De manera que no hay más que esperar. Hoy es el día.
¿Qué es ser grandioso? Grandioso es preguntarse para qué estoy siendo tan efectivo, grandioso es tener los cojones de alejarnos de lo que es común tradicional y aceptado, para aventurarnos en terreno desconocido sin dañar nuestra integridad y la de los demás. Ser grandioso es tener el coraje para alejarnos de lo que creemos que es ser nuestra propia personalidad y empezar a darle una nueva forma desmmembrando los hábitos que la constituyen y creando nuevas formas de adaptarnos a los retos que nos asedian.
Se grandioso es enfrentar nuestra propia sombra, a eso que le tienes miedo, !hazlo ya!, esa frase amorosa que piensas pero que no va contigo, !dila!, ese piropo elegante que rebota en tus pensamientos, !sácalo! Esa carcajada vulgar, !expúlsala! esa canción que tarareas en tu cabeza, !qué otros la oigan!, esas disculpas que nunca pediste, es hora de darlas.
Ser grandioso es romper esquemas, cambiar hábitos, pero en este preciso momento. Mañana es tarde, mañana te lamentarás de no haberlo hecho. Dormitar en la suave cama de hábitos aprendidos no es de grandiosos, es de normales. Ser grandioso no es normal, es solitario, es contradictorio, es sufrido, pero te dá propósito.
Tarda menos en la ducha e invierte ese tiempo en tus niños, gasta menos en tu almuerzo de hoy y el resto úsalo para una obra de caridad. A esa persona que siempre le dices que sí aunque no lo quieras, hoy es momento de decirle que no. Acuéstate más tarde, levántate más temprano, haz una promesa, quiebra otra, rompe tus leyes. Ser grandioso es para hoy, no es para mañana.
Lo más grandioso de los grandiosos, es que no dejan ser grandioso para otro día.
!Sé grandioso!
May 22 ¿La Tarea o mi ego? ¿Quién lidera?
¿La Tarea o mi ego? ¿Quién lidera?
La teoría vincular aporta al tema de liderazgo el establecimiento de la tarea como líder. Es decir no centrar el liderazgo en una persona, sino más bien que la tarea sea la que movilice la interacción grupal, de manera que el grupo pueda concentrarse en transitar hacia el logro de sus objetivos. Para lograr esto, se vale de otro aporte, que es lograr que el grupo desarrolle un sentimiento de pertenencia hacia la tarea, de manera que los argumentos se discutan en el grupo y que no sean transmitidos desde un saber superior. Es decir el aprendizaje se vuelve una construcción en conjunto y no una transmisión. Parafraseando a Pichón Riviere, “aprender es aprender con el otro, no del otro” Este último aspecto descrito, utiliza como vehículo el liderazgo democrático, que básicamente promueve la participación de los individuos y la distribución de la responsabilidad por obtener la tarea en todos los miembros. De estos aportes se pueden inferir las críticas que ha establecido la teoría vincular hacia los paradigmas tradicionales del liderazgo: · El liderazgo no debe de contribuir a colocar al líder como el ideal. Pues entre otras cosas, se desarrolla una alta dependencia de este “líder” para lograr la tarea. · El aprendizaje no debe de ser impuesto desde un saber superior, ubicado en la envestidura de un líder autócrata, sino que más bien debe de ser una construcción integradora de conocimientos donde todos los miembros aportan lo suyo para crear aun aprendizaje en conjunto.
May 03 La Gente exitosa brinda un tremendo valorLos líderes proporcionan un valor incalculable
Según Robin Sharma, aclamado conferencista y consultor en liderazgo autor del libro "El Monge que vendió su Ferrari" la ley fundamental del éxito es la siguiente: Los líderes proporcionan un valor incalculable En resumen, la gente tiene éxito cuando ayuda a otras personas a tener éxito y las únicas dos formas de ayudar a otras personas son: 1. Ser lo mejor que uno puede ser 2. Compartir los secretos para tener éxito March 28 Del autoritarismo al voluntariado
Del autoritarismo al voluntariado Los obstáculos que surgen ante un nuevo paradigma de liderazgo
El pensador oriental Lao Tse una vez dijo “Dale a un hombre un pescado y lo alimentarás por un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para siempre” Esta es una máxima muy sabia que nos da una luz para repasar una perspectiva diferente para ejercer el liderazgo, pero que a la vez nos hace pensar en un conflicto que se suscita y que dificulta su puesta en práctica: ¿Cómo se le enseña a pescar a un hombre al que le han dado pescados por toda una vida?
Esta inquietud es naturalmente, una analogía. En nuestro complejo sistema socioeconómico el pensamiento de Lao Tse va más allá de alimentar a alguien con un pescado. Más bien se puede aplicar a la hora de tratar de desarrollar un liderazgo interdependiente que haga a los individuos más comprometidos y orientados hacia principios que propicien el bien común. De ahí que el dilema podría plantearse de la siguiente manera: ¿Cómo se le enseña a alguien a ser líder si a éste se le ha limitado el descubrimiento de sus propias facultades durante toda su vida?
Una combinación de los malos resultados que ha dado la tradicional noción de liderazgo con el aumento de la complejidad de nuestros sistemas sociales hace necesario un cambio de rumbo en el papel que los líderes juegan en la sociedad. (En algunos países desarrollados, este cambio ya está bastante avanzado, debido a que el crecimiento económico así lo demanda)
De acuerdo al Diccionario Enciclopédico Éxito, de la editorial Océano, Líder se define como un impulsor o iniciador de una conducta social. Dirigente, jefe con la aceptación voluntaria de sus seguidores. En tanto que el significado de un Guía aparece como una persona que conduce y enseña a otra el camino. Persona que enseña y dirige a otra. Ahora, ¿qué tan aplicables son estas dos nociones a nuestra realidad social? ¿Será que un líder no debe cumplir el rol de un guía también? Y siendo así… ¿No habría que revisar la aplicación del concepto de seguidor a la forma en que operan nuestros líderes hoy en día?
Para responder a estas interrogantes analicemos un poco el contexto sociocultural que ha dado origen al estilo que ejercen en la actualidad los líderes de la vieja escuela. Empecemos por el modelo familiar, donde ya sea en las familias uniparentales o biparentales, los padres de familia imponen una serie de lineamientos autoritarios que, en vista de que son normas morales, deben de ser seguidos incondicionalmente por los hijos, y donde cualquier cuestionamiento o crítica a estos lineamientos puede ser interpretado como una falta de respeto al “líder” o al mismo precepto como tal, lo cual, desde luego, resultaría inmoral. De esta manera, ya desde muy niño, sea en mayor o en menor medida, al individuo se le está inculcando una noción de liderazgo autoritaria y totalitaria que luego va a integrar en su forma de comportamiento, tanto en aquellos roles en los que se desempeñe como “líder” como para aquellos en los que sea un “seguidor” (Estos diferentes roles pueden variar de un sistema social a otro, ya sea familia, empresa, amigos, etc.). De esta manera, esta noción es transmitida a las generaciones y diseminada socialmente con gran rapidez.
Así mismo, muchas religiones también influencian recíprocamente esta noción. Pues las distintas denominaciones religiosas inculcan una imagen “paternal” de Dios, similar a la presente en el núcleo familiar. Los seguidores de estos grupos religiosos generalmente abandonan sus cuestionamientos –a pesar de que tengan fundamento- hacia los mandatos y preceptos establecidos en la doctrina para abstenerse de confrontar la sabiduría divina y así evitar un eventual castigo por parte del Creador.
El sistema educativo tradicional no se queda atrás en la transmisión de un estilo de liderazgo centralizado, pues la metodología de enseñanza carece de estrategias efectivas que fomenten la iniciativa, el pensamiento creativo, la resolución efectiva de problemas y el manejo de relaciones, todas estas, cualidades esenciales para un ser buen líder. Por consiguiente, la familia, la religión y la educación se complementan entre sí para fortalecer el paradigma del liderazgo más popular en nuestra sociedad (Ver Figura 1). De la misma forma, este paradigma es trasladado al resto de las organizaciones que componen el contexto social, desde la empresa, hasta los grupos sociales más pequeños.
Así vemos como muchos de los líderes actuales ejercen su posición a la luz de estas influencias socioculturales. Este estilo de liderazgo no solo genera dependencia emocional e intelectual de los “seguidores” hacia sus “líderes”, sino que también causa en aquellos pereza mental, evasión de responsabilidades, conciencia individualista y una marcada tendencia a un comportamiento reactivo y no proactivo. Consecuentemente, las organizaciones a las que estos seguidores y líderes pertenecen carecen de solidez en la misión, visión y sistema de valores que han formulado explícita o implícitamente, pues este no ha sido evaluado desde una perspectiva racional y voluntaria, sino que ha sido impuesto autoritariamente. Peor aún, si llega un nuevo líder con un paradigma de “enseñar a ser líder” se va a topar con una resistencia tenaz de los miembros del grupo, resultado de un condicionamiento longevo que ha acostumbrado sus mentes a ser seguidores empedernidos y a no querer salirse de ese modelo.
Cuando el líder adopta la nueva noción y busca la creación de nuevos líderes, se está convirtiendo en un líder guía, al conjugar su respetable posición con su intención de enseñar y mostrar el camino, según la definición que se mencionó al inicio. Al mismo tiempo, este líder ha desarrollado un sentido latente de humildad, que le permite eliminar las barreras de comunicación y socialización que normalmente se establecen entre los líderes y sus grupos. En aquellas organizaciones sociales, donde proliferan los líderes, aumenta el compromiso hacia la visión y misión conjuntas, existe independencia emocional e intelectual y por lo tanto mayor proactividad para resolver los conflictos que el entorno presenta. La delegación de labores se facilita, pues el propósito para ejecutarlas es compartido por todos y no es una imposición cuyo incumplimiento acarrea acciones coercitivas.
Todo esto suena de maravilla, pero la inquietud permanece, ¿cómo despertar esa capacidad innata de ser líderes en personas que llevan años poniendo en práctica el viejo esquema? Este es un proceso difícil, sobre todo cuando hablamos de escalas organizacionales masivas. Sin embargo, es probable que la mejor ruta para emprender el camino hacia la creación de líderes esté centrada en los principios de facultar y motivar a la gente. El liderazgo tiene que ver mucho con estima y seguridad; una forma muy apropiada de impulsar estas facultades es propiciando el autodescubrimiento de las capacidades en los individuos allegados que estén menos aferrados al sistema de seguidor pasivo, generando actividades que aumenten su confianza, facultándoles asignaciones que les permita conocer por ellos mismos de lo que son capaces y motivándoles para que continúen el desarrollo de su liderazgo interno a través de la imposición de metas continuas y de la definición de un rumbo dinámico en sus vidas. Mientras más efectivo sea este proceso más será la tendencia de estos nuevos líderes y guías de transmitir este modelo de pensamiento a través de los distintos niveles sociales.
Es preciso aclarar que, en la actualidad, la ejecución de un sistema organizacional que propicie el liderazgo, encontrará resistencia tanto en aquellos líderes que mantengan su posición de concentrar el poder de manera autoritaria, como en aquellos seguidores demasiado habituados a sus bajos niveles de responsabilidad y aferrados al Statu Quo que genera la dependencia emocional e intelectual. De ahí que el siguiente paso a nivel individual será preguntarse a Usted mismo dentro de qué grupo se encuentra: ¿será dentro de los líderes totalitaristas que desean concentrar el poder?, o los líderes pasivos, que esperan que sus organizaciones hagan florecer liderazgo sin ejecutar las medidas apropiadas, o bien los Líderes Guías, que están comprometidos a favorecer la creación de nuevos líderes que llenen el gran vacío que ha generado su escasez gracias al modelo antiguo. Por otro lado, Usted también puede estar dentro de los seguidores durmientes, aquellos que aún no han descubierto sus capacidades de liderazgo, los pasivos, que sí las conocen pero prefieren permanecer en su zona de confort de pocos compromisos y bajas responsabilidades, o finalmente, los seguidores conscientes que tienen que luchar contra los Líderes totalitaristas y pasivos que se interponen en su camino hacia el autodescubrimiento de sus dotes.
La masificación de los Líderes guía, será quizás un proceso gradual que se tarde mucho tiempo. No obstante, es imperante que aquellos que estemos conscientes de esta realidad, tomemos cartas en el asunto y colaboremos firmemente para favorecer este proceso, tendremos mucha resistencia, pero será un favor para la evolución de nuestro complejo sistema social.
Luis Alejandro Fernández 9 de Agosto de 2003
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