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August 31 Una ventana al Kosmos2
Hoy tuve un momento de iluminación. De repente me siento tentado a explicarme sobre el término "iluminación. ¿Será un remanente de mi mentalidad racional o una simple forma de agradar a quienes me leen? Siglos y siglos han pasado y la mentalidad racional nos ha dado tantos regalos, es cierto. Esta mente científica es parte de los escaños de la evolución.
Evolucionamos porque cada pedazo de nuestra identidad es sólo una ventana de algo más grande que nosotros. Todos sabemos lo que es, todos tenemos contacto con esta fuerza omnisciente que coloniza nuestra existencia. Pero nos olvidamos de ella. ¿Porqué? Simplemente porque el olvido es necesario para que esta fuerza puede calar lo más profundo posible en nuestras venas. Estar inconscientes de algo es sólo parte del recorrido, luego ese olvido empieza a dejar cicatrices en medio de nuestras ansias por dejar lo estático. Seran meses, días, horas, siglos o eones, pero la naturaleza de esa fuerza inmanente que circula en nuestras venas metafísicas nos impide estar contentos en la estabilidad por cierto tiempo.
Simplemente porque el tiempo, que no es más que la medida del movimiento indetenible de la evolución, tiene que continuar su camino. La estabilidad, la inercia, el congelamiento son partes inseparables de la dinámica hiperactiva del universo, hay que deternerse para luego continuar, hay que continuar para luego cansarse y detenerse.
Así que si lo que consideramos nuestra existencia es una pequeña réplica de lo que ha grandes escalas sucede en el universo, nuestra infelicidad surge en esa necesidad de despertar a un sueño. Algo que es más grande que nuestra egoísta vida agita la cama donde dormitamos el sueño de la estabilidad sabrosa y nos dice: Hey! Es tiempo de evolucionar! Y esto no significa que estar "quieto" es no evolucionar. Esa obstinación majadera de no querer tomar el siguiente paso en el desarrolllo personal es sólo otra de las herramientas del impulso universal de crecimiento. La enfermedad terca de aferrarse a lo conocido traerá consecuencias que evidenciarán a otros espacios conscientes, la necesidad de continuar en movimiento.
En medio de esta individualidad todo lo que tenemos es este espacio consciente, esta ventana. En esta época, el dedo punzante de los nuevos niveles emergentes de consciencia tocan la sábana de nuestro lecho y nos dicen: Necesitas algo más que el ego para seguir adelante. Y entonces ciertos pioneros trascenderán el ego y aquellos que le pongamos freno a este impulso sufriremos y ese sufrimiento será utilizado por otros como una motivación para evitar el dolor estático que nos deja impontentes y optar más bien por infringirnos dolor nosotros mismos.
La mayor capacidad de desarrollo que un ser humano puede tener para ejercer su derecho de descubrir que su llamada "vida" es sólo una ventana al kosmos, es simplementente tomar la decisión, en medio de sus propias paredes de la individualidad, de infringirse dolor a sí mismo en lugar de que sean fuerzas ajenas a su volición las que hagan sangrar a su alma.
Evolución es dolor y placer, y en este capítulo de la historia del ser humano, la democratización de tener la posibilidad de hacerle jarakiri a nuestras creencias foslilizadas de antaño será el pilar de la revolución de la consciencia.
Namaste,
May 03 La nueva depresión de este milenioEste milenio trae consigo un nuevo tipo de espiritualidad. Una nueva forma de mirar a la vida surge entre el armatoste de escaños en la consciencia humana. La fabricación de un nuevo arquetipo ha surgido y ya lo siento correr por mis venas. Una nueva capa se suma a nuestro ego y con ella el vistazo al vacío inmanente que las nuevas generaciones han accedido gracias a la democratización de los estados de consciencia.
El arquetipo del gurú se incrusta en nuestra psique, las horas de meditación, las páginas de lectura, las buenas obras sin que haya el premio de una corona en el cielo. Todos estas cuestiones empiezan a tomar vida por sí mismas y nuestros hijos serán los nuevos propagadores de esta nueva consciencia.
El sufrimiento, la impermanencia, el apego, todos son partes de la existencia que no se pueden evadir. Los idealistas pensarán que este despertar de la consciencia acabará con la infelicidad en el mundo, más desconocen la misma naturaleza evolutiva de nuestro devenir: Nuevas perspectivas traerán consigo nuevas patologías, la transición será dolorosa, la selección natural se hizo compleja y ahora es selección espiritual, muchos quedarán por fuera, la indulgencia nos invadirá, el luto por el viejo ego muchas lágrimas derramará y guerras surgirán de mano de aquellos que no quieren despojarse de sus identificaciones filosóficas.
La nueva era de espiritualidad no acabará con el sufrimiento, sólo nos permitirá verlo con otros ojos; sobrepasar los obstáculos que antes teníamos y sustituirlos por unos nuevos. Sólo unos pocos se beneficiarán en el corto plazo de este despertar y pasarán décadas antes de que haya permeado a la humanidad. ¿serán acaso siglos?
Nuevas depresiones se mirarán en el horizonte. Un puñado de seres humanos con los ojos llorosos porque lo que creían su mundo es una ilusión. Almas errantes que no saben como elegir entre la nueva capa de la realidad, fría, sóla, insípida, o la cómoda y caliente prisión que los albergó por años. La nueva depresión existencial de la humanidad será porque hemos descubierto un nuevo horizonte y esta tierra inexplorada nos causará ansiedades, frustraciones y una fricción áspera con la imagen de nuestro Yo que se ha tatuado en nuestras neuronas.
El hambre por las ambiciones materiales transicionará por el hambre hacia la trascendencia, pero esta hambre tendrá sus figuras enfermizas y las nuevas reglas de exclusión y diferenciación estarán definidas por quiénes han podido tan siquiera poner un pie en el vacío. Al igual que las palabras de Cristo fueron malentendidas por miles de años, así la nueva revolución de la consciencia será tergiversada en términos simplones que serán la semilla de las nuevas patologías espirituales del milenio. Una nueva religión ha surgido para los que no tienen iglesia. Un nuevo ídolo será erigido. La espiritualidad será la nueva moda que define quién es superior y las hojas de vida de la gente indicarán horas de meditación además de títulos académicos.
La nueva depresión de este milenio será poblada por cientos de almas que divagarán entre los pasillos de su ego y las escaleras del nuevo despertar. Muchos se conformarán con tocar con un dedo la vaguedad del vacío y no sabrán que su pesar sobreviene porque su alma en otro idioma les pide más energía sublime, pero el ego se ha crecido mucho con sólo saber que es más que un individuo.
La inyección de experiencias astrales inflará nuestro ego, hará la vida más hermosa y le dará más fuerza a nuestro apego a esta existencia ilusoria. Ya no somos creados, sino que co-creamos. Nuestra voluntad es parte del todo. Somos semi-dioses conscientes. Somos el universo dándose cuenta de su propia evolución diría Huxley. Retaremos a la muerte para seguir intoxicándonos con el placer de saber que somos parte del todo y que el cordón umbilical con el universo nunca será cortado. Nos costará distinguir entre la unidad con el todo y la arrogancia perenne de nuestro Ego espiritual revitalizado por la nueva religión de este siglo. Esta confusión magnánima será pues la raíz de la nueva depresión del milenio.
Namaste February 22 El Narcótico del miedoEl Narcótico del miedo
Dermiógenes lloraba tímidamente. Su postura hablaba. Decía que no tenía esperanza.
- "El Dharma es no pensar" Dijo Hadushmurti
- "Es Actuar"
El llanto se convirtió en discurso desconsolado. Dermiógenes continuó:
- Esta seguridad marchita mi potencial. Este círculo social, reduce mi tensión existencial. Lo que piensas, de quien te rodeas, a quien atraes, todo habla de tí, de tu deseo, de tus aspiraciones. ¿Dónde está ese poder? Mis dedos no escriben, mi alma no habla. Ha sido enmudecida por los conforts de la cotidianeidad.
Esta misma seguridad que arrance de raíz mi luz, es la que siembra la semilla que germina mis deseos de irrumpir en el mundo de mis sueños. Todo lo que me rodea es una excusa. Cualquier estupidez es un obstáculo gigantesco. Venda en mis ojos es este engaño que he creado. El culpable está viéndome al espejo.
¿Dónde está el arte? Estas ansias de reconocimiento han despertado el fantasma del miedo en el túnel de mi espiritu. Niego mi deseo de ser querido, amado, aplaudido; pero también lo anhelo con creces.
Miro el reloj, los minutos pasan, ya lo que he dicho es mi arte, es una pequeña victoria. La catarsis de la creación es una amenaza para los mediocres. De repente un medium me habla. ¿Soy yo o es la energía divina, la sabiduría universal que habla tras de mí? Un canto religioso se oye en el fondo. Me fascina el arte, pero lo uso como obstáculo para crear el mío propio. El arte del otro es un túnel hacia el enamoramiento de lo que me falta, mi admiración por la creación de este artista ajeno habla de mi propia envidia al no poder aceptar mi propia naturaleza.
Hadushmurti aprovechó un breve sollozo para intervenir la triste disertación
- ¿De qué hablas? Si todos somos artistas
- ¿Cómo así?
- Como lo oyes, todos tenemos arte adentro, pero nos hemos apegado a la concepción social de arte como un ardid para escapar a nuestros propios dones
- ¿Porqué lo dices?
- Arte es amar, es dormir, es correr, es dibujar, es sentir dolor, es crear. Cada acto en la vida es un acto de creación, cada vez que vamos más allá de nuestro pasado y evitamos negarlo es una forma de crear. Cuando no queremos ser totalmente determinados por nuestro pasado pero tampoco negar que somos producto de él y entonces utilizar nuestras facultades para así darle a este mundo lo que vinimos a hacer
- ¿Vinimos a crear?
- Ese es nuestro único propósito. Crear. Crearnos, Co-crearnos.
- ¿Porqué le huyo a mis deseo de crear?
- Las razones sobran, la sóla pregunta es un medio para perder tiempo antes de ir a crear algo.
- "Has despertado en mí la sed de crear" dijo Dermiógenes enjugándose las lágrimas con su manga.
- Te equivocas, yo sólo hablo con ella, pero tú eres quien la despierta.
- ¿Qué puedo crear hoy?
- Eso lo dice tu corazón. Deja de hacer preguntas y empieza a crear algo.
- Tengo miedo
- Entonces crea algo cuyas bases sean el miedo que sientes
- Sí, el miedo es energía.
- Así es, úsala
- Voy a escribir una historia, le voy a poner el Narcótico del Miedo
- ¿Miedo a qué?
- Deja de hacer preguntas, tengo que ir a drogarme con mi creatividad y crear esta historia. Este es sólo el comienzo.
Mientras Dermiógenes caminaba apurado a su recámara, Hadushmurti sonrió y pensó:
- "Gracias por ser el vehículo para mi creación más divina de hoy."
Se refería a Dermiógenes. September 06 El Eco de la inmortalidad
El eco de la inmortalidad
La vida es corta como para no amar cada día.
La vida es corta como para amar una imagen del pasado y despojar de divinidad a la esencia de nuestro ser amado.
La muerte llegará pronto y nuestros alientos se acabarán. Poco sentido tiene repetirnos día tras día, por miedo a crear y renovarnos un poco más cada amanecer.
Hay muchas personas a quien amar, como para irse al féretro con unas cuantas decenas en nuestra colección.
Los años pasan pronto, como para desperdiciarlos agradando al otro, dejando que la corriente se lleve nuestra verdadera sustancia…
La vida es corta como para renunciar a la belleza de lo más simple, por buscar eternamente la cima de lo inexistente.
Nuestro cuerpo marchitará. Veredicto irrebatible de que nuestra propia existencia está fuera de nuestro control. Argumento aplastante para no gastar ni un minuto más en controlar lo incontrolable.
Pronto, los párpados cerrarán sus puertas con el candado del deceso. ¿Para qué gastar nuestros días buscando la llave en las fantasías de la inmortalidad de nuestro ego?
Porqué agobiarse por las arrugas, siendo estas recuerdos indelebles de que nuestras células perecerán. Cual inigualables reproches, cada surco en nuestra piel nos despertará con el llamado a vivir plenamente sirviendo al prójimo…
En unos años, nuestra memoria se mezclará con el infinito. ¿Qué pues le llevaremos al cosmos? ¿Acaso un compendio de malos recuerdos?
La vida es demasiado corta como para invertirla acumulando bienes sin prestarle atención a los tesoros divinos de nuestra alma
La vida es corta como para envejecer de angustia de no querer dejarla cuando su fin se nos sea anunciado con anticipación. Es demasiado caprichosa como para retarla con arrogantes planes obsesivos.
Besa una mejilla sin razón aparente, date una carcajada en público. Vuelve a ser niño, persigue burbujas de jabón, regala una caricia, una lágrima, un abrazo. Conoce a alguien nuevo, has una travesura, deja un vicio, enfrenta tus miedos. Baila tu propia danza, haz el ridículo, habla en público, arrodíllate ante alguien. Busca un amigo perdido.
Olvida quien eres y reinvéntate cada día. Ama, ama y ama. Porque algún día tu corazón dejará de latir, pero tu alma seguirá llevando esperanza al infinito y el eco de tu vida, será pues, inmortal.
Luis Alejandro Fernández Setiembre de 2007 June 12 Oda a la Creatividad y a la TransformaciónOda a la creatividad y a la Transformación ¿Qué importa escribir algo estúpido el día de hoy? ¿Qué importa burlar a la escurridiza inspiración y dejar que los dedos bailen por el teclado sin ningún sentido? La creatividad es una fuerza interna que viene de un lugar raro, tan raro que a veces parece ser tenebroso, lleno de gusanos. Al menos así lo pinta mi miedo. Creatividad es una palabra que asusta. Asusta porque es el principio de un asomo a nuestro potencial, algo que corre las bisagras de una puerta que conduce hacia la desintegración de nuestros más profundos apegos. Más de una vez he escuchado decir a la gente, “Es que yo no soy para nada creativa”, a lo que yo respondo: “No has descubierto esa parte de ti”. La creatividad es esencial para desarrollar nuestro potencial; no es un poder raro que tienen sólo los artistas. Hasta el matemático más cuadrado tiene que ser creativo si quiere innovar en su trabajo. La creatividad es el combustible que puso a andar la maquinaria que nos trajo a este mundo, nuestra propia existencia es una muestra de que esta energía trascendental corre por nuestras venas. ¡Nosotros somos la creatividad! Estamos en una era en que los residuos de la colectividad acechan nuestra consciencia y en aquellas economías donde el desarrollo permite que podamos tener todavía más holgura para tomar nuestras decisiones, lo que nos detiene es una suerte de combinación de los residuos de la consciencia de nuestros antepasados, que cuál tribu precolombina, tenían que renunciar aún más a su individualidad para que su grupo sobreviviera. Ahora tenemos más libertad, más recursos, más herramientas, ahora más pueden hacer cosas que antes sólo unos pocos podían. Ahora el abanico de posibilidades para ensanchar nuestra energía creativa es mayor. Sin embargo, estas economías desarrolladas en dónde el ego se zambulle y bebe del agua de la piscina para hacerse más grande, tienen un problema. Creemos que es individualidad, creemos que es el ego en busca de su propia vanagloria, los carros último modelo, los músculos, la silicona, las riquezas, el alto puesto en alguna jerarquía organizacional, todos los queremos para nuestro propio bien. Creemos que ese egoísmo es un fenómeno individual, pero en realidad no es más que otra cosa que la socialización tribal en un estado más evolucionado. Muchas veces renunciamos a nuestros sueños y a nuestra energía creativa por querer hacer juego con el patrón de la sociedad. Ese reflejo de que nuestro ego es capaz de hacer algo grande, de lograr alguna tontera, tener mucha plata, vivir en un buen barrio, en fin, esas cosas son importantes, eso no lo voy a negar, pero son importantes si las hacemos por una decisión propia y no por una presión social. Esto no es un sermón, si lo fuera, no aceptaría que lamentablemente, a veces sólo podemos distinguir la engañosa voz del Yo social cuando ya nos hemos embriagado demasiado de ella, cuando el sufrimiento ha obstruido cada uno de los canales del hígado, incapaz de purificar más ni una sola gota de veneno proveniente de ese impulso seductor que nos moviliza hacia una muerte del todo y un reinado tenebroso del Yo. Un falso Yo que empeña nuestros sueños a cambio de una fachada cimentada sobre las arenas movedizas de la moda actual. Algo que no quiero dejar de lado es que todos estamos expuestos a los caprichos de la cultura desde que vamos en el vientre. Imposible escapar a ellos, menos teniendo a los propios padres como garantes de esa cultura. Mentiras que uno puede quitarse las normas sociales como sacarse el anillo matrimonial del dedo. Eso no sucede. Lo bonito, sin embargo, está en poder llegar a un momento de la vida donde podemos ver flotar los condicionamientos sociales alrededor de nosotros mismos. Cuando yo era muy pequeño, y estaba en la cuna, mi mamá tenía un carrusel de figurillas colgando del techo, algo que recuerdo, me resultaba muy entretenido, sobre todo cuando aquel sitio era el lugar de largas horas de reposo. Hoy día me pregunto, ¿cómo aquel poco de figurillas de fieltro me pudo haber entretenido tanto? ¡Ahora me resulta dramáticamente aburrido y carente de diversión! Lo mismo ocurre con estas normas sociales que nos atan al piso y nos impiden darnos cuenta que tenemos alas. Si bien es cierto que una vez nos sirvieron para entretenernos en la telaraña social, sumergirnos en ella y buscar el eco de la aceptación materna y paterna en el grupo al que pertenecemos, llega un momento donde resultan enfermizas, y se convierten en una camino lleno de espinos que impide desarrollar nuestra capacidad de adaptarnos a la realidad. Se vuelven un recuerdo congelado al que recurrimos en un intento ilusorio por ocultarnos en una niñez que nunca volverá. Una tentativa de regresar a aquella inocencia, que tras los barrotes de la cuna, nos protegía de la espinosa superficie de la realidad. En las sociedades más urbanizadas de hoy en día, buscamos una especie de escisión social. Pensamos que queremos crecer nosotros solitos, que lo podemos hacer todo por nuestra cuenta, pero en realidad lo hacemos todo por una presión social que está tan incrustada en nuestra inconsciencia, que nos hace pensar que somos nosotros mismos. Es una fusión con lo social, es un apego tremendo a esos arquetipos, a esos mandatos, queremos separarnos de la sociedad, pero en realidad nos estamos pegando con ventosas aún más a ella. El verdadero cambio, la verdadera transformación viene cuando cesamos nuestro intento de separarnos de los demás para ser mejores, sino que más bien nos vamos dando cuenta que la ilusión de nuestra individualidad nos impulsa a crecer pero con un objetivo diferente, no la vanagloria, no las riquezas, no la fama, sino el bien de cada ser humano, de cada ser vivo que proviene de este mismo polvo cósmico que nos trajo a este mundo. El resto de los bienes materiales pueden venir como resultado, pero nunca lo tuvimos como un fin. Así es cómo realmente los podemos disfrutar más sanamente. Esa transformación también se puede apalancar sobre nuestros fervientes deseos de éxito y riquezas personales si logramos trascenderlas a tiempo. Muchas veces llegamos a nuestro propio extremo, destruimos nuestras familias, acabamos con nuestro cuerpo pensando que puede absorber todas las drogas y alcohol que les metamos, un golpe a nuestro orgullo nos tumba, el éxito ya no sabe tan dulce, el hambre es insaciable, la fórmula no sirvió. Muchas personas pueden pasar inmersas toda la vida en la fórmula del éxito que cegó la posibilidad de tan siquiera soñar en niveles más exquisitos de felicidad y amor. Otros, sienten una sensación de vacío que es como una pequeña chispa en la oscuridad, pero jamás lo suficientemente iluminada como para trascender el manto que la envuelve. El vacío se va a la tumba con ellos. Pocos son los que pueden subir el siguiente peldaño, los que pueden reconciliarse con su propia esencia y decirle adiós a sus más impregnados hábitos que fueron forjados con la materia prima del espejo social. Los que lo logran, lo hacen gracias a que la vida misma los pellizque a través de una tragedia que sólo es medida en función de sus miedos más profundos, o bien porque la misma iluminación que buscábamos en nuestra imparable búsqueda de placer personal nos la topamos, pero en una forma tan desilusionante y tan catártica a la vez que nos hipnotiza y nos atrae hacia su túnel de luz. Así es, esta era de egoísmo, de individualidad, de soberbia e indiferencia puede ser un peldaño necesario. Esa resaca dolorosa que necesita la humanidad para poder despertar de un pequeño letargo causado por las comodidades de la vida moderna que engordan al propio yo. Necesitamos despertar al día siguiente de la glotonería, con el remordimiento de décadas y décadas de auto-destrucción, con la deshidratación de años y más años de no darle de beber al alma, para poder descubrir que la única forma de seguir sobreviviendo es a través de una evolución consciente que necesita renovarse a sí misma una y otra vez, y desempolvar las energías creativas que habían quedado en el olvido. Dejemos de pensar en la humanidad. Pensemos en nosotros mismos. ¿Necesitas tú una fuerte resaca o una zarandeada a tu propio orgullo para transformarte? ¿o qué tal una pérdida dramáticamente dolorosa para poder tener el valor de escalar el siguiente peldaño? ¿O morirás glotón dormitado en tu propia ignorancia? ¿asfixiado con la grasa egoica acumulada por toda una vida de volverle la cara al amor creativo? Estoy nadando en un hermoso lago de tibias aguas. Al salir del agua tibia sentiré un intenso frío porque mi cuerpo ya se ha aclimatado a la comodidad de esta calidez. Pero si quiero pisar el áspero césped de la realidad, y respirar el fresco aire de las montañas que adornan el horizonte, ciertamente tendré que salir de este lago, antes de que me duerma en él, y despierte sumergido en el fondo de sus aguas donde ya la cima de aquella hermosa montaña se ha escondido de mi vista. Allá voy… May 06 La Muerte La muerte
¿Qué es la muerte? La muerte es el fin de la vida en este planeta. La Muerte es el corazón de todos nuestros miedos. Es la agonía de nuestra existencia, el inicio de algo que comenzó desde que fuimos concebidos. La muerte es la transformación de nosotros en algo más, la muerte es el fin de la oportunidad de descubrir de qué se trata ella misma.
La muerte es dejar de utilizar el aire como fuente de energía, sustituyéndolo por el polvo estelar del cosmos. La muerte es lo que más nos reciente de la vida, es el misterio más resuelto y a la vez más desconocido del que nos hayan contado. Le huimos porque nos enseñaron a huirle. El gen social nos transmite repulsión hacia ella. La muerte es algo que nos recuerda de dónde venimos, es la llamada de atención porque estamos perdiendo el tiempo en esta vida. La muerte nos persigue a todos, no es racista, siempre gana la carrera, nos da un nuevo aliento y nos convertirá en algo que no sabemos qué es. La muerte es una pregunta que sólo se contesta con ella misma. Es una luz resplandeciente oscurecida con el miedo enseguecedor de los sentidos. Todos sabemos qué es la muerte y en qué nos convierte. Todos lo podemos intuir, pero le tememos tanto que llegamos a olvidar y a bloquear nuestros sentidos y ese olvido es aquello mismo que no s arrebata ese derecho de disfrutar la existencia. Temiéndole al fin de las cosas es que nos aferramos a ellas, y entonces la ignorancia que más bien es un olvido auto infringido, nos produce sufrimiento. La muerte es un abrir de ojos, es una realidad que hacemos irreal, es una leyenda que se materializa. Hilamos fantasías para negarla, fantasías que se nos vuelven en contra. La muerte es una herida para el ego, es una lanza que se clava en la vana idea de que nuestra individualidad es eterna, que nuestros recuerdos quedarán pegados a nuestras neuronas por siempre. La muerte es un latigazo que nos dice que nuestra idea de eternidad en el paraíso es una invención del ego para apaciguar el miedo hacia la próxima cruzada. La muerte es un reloj de arena que escondemos en algún lugar y olvidamos dónde lo pusimos hasta que su propia arena envuelve nuestro féretro. La muerte nos despega las lágrimas de nuestra existencia.
Es una herramienta celestial que nos recuerda quiénes somos. Es el boleto hacia otra forma de vida. El desconocimiento de su propia naturaleza es lo que nos da energías para aprovechar el tiempo que se nos da en esta vida. La muerte es la mejor motivación que tenemos para combatir nuestra ignorancia, es el certificado sublime de que somos algo más. La muerte es un consuelo, una afirmación de que nuestra existencia trasciende el polvo del que vinimos, es una despedida afectuosa de aquel vehículo que nos transportó por el pasaje por esta vida. La muerte no es fría, la muerte es caliente. Es una llama que nos consume pero para nutrirse ella misma y que se apaga cuando se ha fusionado por completo en el viento que se une con el todo. April 08 La Isla de la AceptaciónIluminación y Consciencia La Isla de la Aceptación
Visita más a menudo la Isla de la Aceptación si quieres cambiar el mundo. Eso te dará más energías. La psiquiatra estadounidense Elizabeth Kubler-Ross escribió acerca de las 5 etapas por las que, según ella, atraviesa todo ser humano cuando le dan la noticia de que va a morir irremediablemente. Estas etapas son: 1. Negación. La persona puede negarse a creer la noticia de que va a morir. Algunas personas permanecen en esta etapa más que otros, pero generalmente es una etapa temporal; sin embargo, la negación puede resurgir en cualquier momento. 2. Enojo. La persona puede cuestionar lo que ha pasado. Al no encontrar una explicación lógica, puede explotar en enojo por la aparente injusticia de todo ello. El individuo también puede sentirse culpable por estar enojado. 3. Regateo. Este usualmente es un intento por posponer la muerte. El moribundo frecuentemente no le dice a nadie que está atravesando por esta etapa. El regateo se hace generalmente en secreto, frecuentemente con Dios. 4. Depresión. Cuando el moribundo se enfrenta con el hecho de que la muerte es una realidad, frecuentemente entra la depresión. Puede venir cuando ya no pueden ignorarse los síntomas de una enfermedad mortal. La persona puede expresarle a sus seres queridos o consejeros sobre sus sentimientos de pesar acerca las cosas que ya se perdieron y por las pérdidas que se van a dar. 5. Aceptación. Cuando la persona moribunda supera los sentimientos y conflictos que han surgido, puede ahora estar listo para aceptar el hecho de que la muerte vendrá pronto. El consejero lo reconocerá como un tiempo de quietud emocional. El aconsejado habrá alcanzado un estado de paz.
Lo interesante de estas etapas es que fueron creadas por la autora para aquellas personas que por una cuestión fisiológica se les anuncia que van a morir, un enfermo de cáncer por ejemplo. Sin embargo, mi parecer todos los seres humanos atravesamos por estos estadios a lo largo de nuestra vida sin que necesariamente alguien nos avise que vamos a morir. En este caso el portador de la mala noticia no es un doctor o un familiar, sino más bien la sabiduría perenne que viene de nuestro inconsciente y que nos dice que nuestro tiempo en este cuerpo es limitado y que algún día dejaremos de respirar, no sabemos cuándo ni cómo, pero la muerte llegará un día y nos arrebatará la vida en esta forma como la conocemos. El hecho de que ignoremos este llamamiento que viene de los rincones de nuestra consciencia hace que muchas veces actuemos como si nuestra vida fuera para siempre, posponemos continuamente aquellas cosas que nos pueden redimir, botamos al basurero nuestro potencial, despreciamos el amor de nuestros seres queridos, dejamos para después la necesidad de ayudar al prójimo, ignoramos el sufrimiento de este mundo y nos avocamos a escondernos con la seguridad que nos da esta vida para no saber que la muerte anda por ahí y que viene acompañada de sufrimiento. Yo creo que la humanidad pasa mucho tiempo en la tapa de negación de Kubler-Ross. No queremos aceptar que vamos a morir, o lo sabemos pero pensamos que ocurrirá en mucho tiempo y minimizamos los sentimientos que vendrán a nosotros cuando el momento se acerque. ¿Porqué no mejor saltar a la etapa de enojo de una sola vez? O nos tenemos que enojar cuando nos acordamos de lo corto de este recorrido y alguien cercano a nosotros, que amamos, se muere y entonces la vida nos pega un pellizco y nos dice ¡hey! ¡Tú también te vas a morir!. Prefiero cuestionarme la muerte ya en este momento, dejar que la parte carnal de mí empiece a explotar en furia por la injusticia de venir a esta vida, disfrutar de lo bueno de ella y saber que nuestros cuerpos se marchitarán y partiremos hacia no sé dónde. Quisiera también empezar a regatear con Dios en este momento. Negociar la inmortalidad con él, decirle que no quiero morir, que me dé un poco de tiempo más, que me deje vagar sobre las pasiones del ego e ignorar lo que realmente es importante. Luego quiero deprimirme ya, al saber que las células de mi cuerpo cada año se regenerarán con menos eficacia que el año anterior hasta el momento en donde ya sea oportuno dejar de regenerarse. Los síntomas de la muerte ineludible no tienen que ser físicos, sino que más bien espirituales, el síntoma más fuerte de morir es nuestro apego a lo material, incluyendo a nuestro cuerpo y la depresión que evitamos toda una vida es para no darnos cuenta que esta existencia lleva en el paquete la pérdida como algo indeleble y la pérdida que más tememos es la de nuestro cuerpo. Quiero sentir ahora en este momento las cosas que lamentaría si supiera que me voy a morir mañana, ¿a quién no le dije “te quiero”? ¿Cuáles sueños no intenté cumplir? Quiero saberlo ya, para ir de inmediato a hacerlo, sin tener que esperar a que esté en mi lecho de muerte y sea demasiado tarde. ¿No es mejor acelerar este proceso y entrar en aceptación de una vez? Esa aceptación que nos da la paz de aceptar que todas las personas y mascotas que nos rodean dejarán su cuerpo algún día. La muerte vendrá, y prefiero sentir la quietud emocional que ella representa ahora mismo, para darme cuenta que no debo perder el tiempo en ciertas banalidades y darme cuenta que sólo soy una gota de agua que viene al océano y que regresaré hacia él. Por un momento me sentí en aceptación y la euforia del momento me inundó. Pero a ratos vuelvo a negación “puede resurgir en cualquier momento” dijo Kubler-Ross, y el ciclo empieza nuevamente. Espero algún día visitar la isla de la aceptación y quedarme allí todo el tiempo, hasta que llegue la hora de soltar este cuerpo y aventurarme hacia la unión con el todo.
Luis Alejandro Fernández Abril, 2008
La explicación de las etapas fueron adaptadas de: <http://ig.gospelcom.net/Classes-E/ComunidadSanadoraWEB/Sesion4/cinco_etapas_morirSyB.htm> Fotografía de Eduardo Abel Giménez, tomada de: www.magicaweb.com/.../10/15/starway-to-heaven/ March 20 Una Visión Perecedera de la Felicidad
Iluminación y Consciencia Una visión perecedera de la felicidad Lo que nos hace felices es algo que se transforma conforme nosotros mismos nos transformamos Sería más sencillo pensar en la felicidad como un estado anímico estático con un destino claramente definido, adonde llegamos luego de cumplir con cierto recorrido. Nuestra tarea sería encontrar el mapa y navegar las aguas de la vida en busca del punto donde está la “X” de la felicidad. Esta noción me parece totalmente fantasiosa, pero sin embargo es asombroso ver cómo el dolor y el sufrimiento vienen a nuestras vidas por ese auto-engaño que nos infringimos al creer que la felicidad es un punto fijo cartografiado por alguien más. Otra forma de verlo es la que se basa en esta frase que he escuchado muchas veces: “Lo importante es disfrutar el camino, no llegar a la cima.” Desde cierta perspectiva puede ser cierto, pero este “disfrute” del camino que muchos profesan se convierte en un fin, y se termina igual o peor que aquellos que creían en la “X” del mapa. Es básicamente lo mismo, sólo que no interesa llegar a la “X” del mapa, sino disfrutar el recorrido por el océano. Todos los días hay una nueva “X” y esa X es el disfrute. La ansiedad por superar hoy el umbral del disfrute que tuvimos ayer se convierte en la condena de esta visión de la felicidad. Estuve leyendo un artículo sobre la felicidad en una revista local que se llama “El Ojo” (Edición correspondiente al 24 de Enero de 2007, San José, Costa Rica). La periodista Susana F. Caro relata cómo los académicos y políticos entran en un debate por entender dónde realmente se encuentra la felicidad. Caro concluye que hay consenso en que existen dos clases de felicidad: la felicidad placentera que es temporal y la felicidad intelectual, que es la dirección que toma la vida de cada persona y que consiste en los logros a largo plazo. El artículo concluye que debe de existir un equilibrio entre ambas clases de felicidad y que el problema es que la mayoría de la gente percibe sólo una de las dos. Yo tiendo a pensar en una noción un tanto más compleja que la que describe El Ojo en su artículo. Diría más bien que la felicidad es un conjunto de expectativas sobre la vida cuya fuente proviene de una mezcla de influencias biológicas, psicológicas, sociales y espirituales. El nivel de desarrollo consciente que tengamos en cada una de éstas áreas nos permitiría trascender la concepción de felicidad asociada a ellas y buscar niveles más óptimos de bienestar. Talvez de alguna manera esta descripción incluye lo que concluyó Susana Caro; conforme vayamos observando conscientemente este balance entre la felicidad placentera y la felicidad intelectual, el disfrute que tengamos va a exigir nuevas formas de placer. Continuando con la idea, si como personas desarrollamos algún tipo de práctica que nos permita evolucionar y crecer en estas cuatro grandes áreas, lo más posible es que ese mapa que nos habían dado con una “X” de felicidad quede totalmente obsoleto, lo mismo con esa búsqueda continua de una nueva X cada día. Esto sucede por cuanto empezamos a adquirir la capacidad de hacernos las preguntas adecuadas y cuestionar los orígenes de aquellos paradigmas que moldearon nuestros anhelos. La transformación que implica un cambio de este tipo, conlleva una renuncia y un sufrimiento, pues representa una desilusión total de los ideales; el norte que habíamos trazado en nuestro mapa resulta no tan creíble. ¿Cuáles son las consecuencias de esto? Pensemos en una brújula, artefacto que marca la dirección a la que vamos gracias al magnetismo que genera el centro gravitacional de la tierra. Cuando utilizamos nuestras capacidades conscientes para cuestionar la credibilidad de nuestra “brújula interna de la felicidad”, el centro gravitacional social empieza a tratar de enderezarnos por la senda que nos ha estado llevando, y esto significa una gran presión por parte de los círculos sociales en los que nos desenvolvemos, van a empeñarse en jalarnos de vuelta para que regresemos a “la normalidad”. Dicho de otro modo, la desilusión que trae ese despertar hacia nuevos horizontes de felicidad nos va a generar sufrimiento. ¿Paradójico verdad? ¿Pero quién dijo que la felicidad no implica sufrimiento? El movimiento ascendente en una escala de desarrollo, si lo quisiéramos ver de ese modo, va a abrir nuevas posibilidades de ser feliz que van a dejar atrás los conflictos provocados por la etapa anterior, pero que van a crear nuevos retos propios de ésta nueva fase. El querer negar por completo los aspectos y vicisitudes de nuestras concepciones previas de felicidad o bien, idealizar los estadios de desarrollo en los que estamos iniciándonos o hacia los que vamos, es precisamente ponerle una “X” al mapa y retardar la realización personal debido una obsesiva compulsión por la felicidad placentera cortoplacista. Veamos un ejemplo ilustrativo: Manuel es un ejecutivo del mundo de los negocios, después de desangrarse trabajando durante 10 años para una compañía, es despedido injustamente. Esto le causa una enorme frustración que lo sumerge en un estado depresivo por varios meses. Todo por lo que él había luchado para tener un lugar digno en la sociedad, y un estilo de vida ostentoso, se había ido por la ventana. Deambulando en su tristeza, encuentra un libro sobre la meditación que capta su atención. Empieza a leer más y más sobre el tema, se inscribe en clases de prácticas espirituales de oriente, cada vez se va asombrando más de los aprendizajes que recibe, y en un arrebato de entusiasmo, decide desarraigarse de todo su pasado materialista, vende todas sus pertenencias y toma un avión a la India para continuar su cruzada espiritual. Al cabo de tres meses se le acaba el dinero, debe regresar a su país de origen, donde tiene que conseguir un trabajo muy sencillo para poder mantenerse. La sombra de la depresión se asoma a su vida nuevamente, una sensación de decepción lo acecha. Tendrá que trabajar duro para poder financiar su búsqueda espiritual al nivel que lo estaba haciendo antes. Manuel había olvidado la utilidad del dinero y cómo éste puede ser usado para fines más justos que los que había tenido cuando construyó su carrera en el mundo corporativo. Aunque analizar el caso de Manuel puede llevarnos a varias vertientes mucho más complejas, sólo voy a abordar la siguiente: Él se desilusionó totalmente de su concepción de felicidad basada en la riqueza material y el status. Luego la negó totalmente ante el deslumbramiento causado por las enseñanzas espirituales. Esa negación le costó caro, pues desestimó aspectos de esa fase de su desarrollo personal (la que busca superarse mediante bienes materiales y estatus en la jerarquía social) que eran necesarios para continuar sobreviviendo en el sistema en su proceso de evolución espiritual. Después de todo, el dinero sí es importante, qué tanta importancia o esperanza pongamos en él es lo que puede causar problemas. Para concluir, desde esta perspectiva evolucionista e integral que utilizo para abordar el tema, en la medida en que vayamos creciendo como individuos y como sociedad, nuestras visiones de felicidad siempre serán perecederas, pero las raíces viejas de aquellas nociones que teníamos de lo que realmente significa ser feliz, serán las bases para que ese árbol de la consciencia y la trascendencia siga creciendo eternamente. Nuestro desarrollo evolutivo como individuos transforma nuestra noción de felicidad en una forma en que cada vez queremos ir incluyendo más a los otros seres vivientes. No solamente seres humanos, sino toda la naturaleza, todo el universo. Esto significa que, en la medida en que avancemos espiritualmente, nuestra felicidad va siendo menos egoísta, y un marcado interés en el bien de los demás nos empuja a trascender viejos preceptos y a recordar que estamos unidos con el todo, y que pensar que estamos separados los unos de los otros es uno de los principales obstáculos en el camino a la felicidad imperecedera.
Luis Alejandro Fernández 20 de marzo de 2007 January 07 ¿Porqué Meditamos? Quinta Parte
Iluminación y Consciencia ¿Por qué meditamos? Quinta Parte Para Ken Wilber, las mentiras y la mala fe impiden el logro de la autenticidad. Según comenta en su libro Breve Historia de todas las cosas “…mentimos sobre nuestra mortalidad y finitud creando símbolos de inmortalidad, vanos intentos de vencer al tiempo y existir eternamente en algún cielo mítico, en algún proyecto racional, en alguna gran obra de arte a través de los cuales expresamos nuestra incapacidad de afrontar la muerte. Mentimos sobre la responsabilidad de nuestras propias decisiones, prefiriendo considerarnos víctimas pasivas de alguna fuerza externa; mentimos sobre la riqueza del presente, proyectándonos hacia el pasado en la culpa y hacia el futuro en la ansiedad; mentimos sobre nuestra responsabilidad ocultándonos en la mentalidad del rebaño, perdiéndonos en el Otro, en el falso yo, elaborando engañosos proyectos para ocultarnos de la conmocionante verdad de la existencia.” Meditamos en una tentativa para dejar de engañarnos. Conscientes de nuestras mentiras, buscamos en la meditación un contacto más profundo con la realidad. Nuestro impulso evolutivo nos mueve hacia una forma de trascender los refugios marcados de falacia en donde vivimos. Al final, meditamos para sufrir, pero es ese sufrimiento que nos abre las puertas hacia la trascendencia, hacia la post-convencionalidad[i] lejos de aquel sufrimiento que sólo causa más dolor. “Hay dos clases de sufrimiento: Aquel sufrimiento que lleva a más sufrimiento y el sufrimiento que lleva al fin del sufrimiento. Si tú no estás dispuesto a encarar el Segundo tipo de sufrimiento, continuarás entonces experimentando el primero.” -Ajahn Chah, "Still Forest Pool" Luis Alejandro Fernández [i] Post-Convencionalidad: “…para Wilber, el reconocimiento del Espíritu es la culminación de un proceso de desarrollo multilineal que pasa por unas serie de fases, que irían de lo preconvencional, prerracional o egocéntrico, a lo convencional, racional o etnocéntrico, pasando por lo post-convencional, holístico o mundicéntrico, para culminar en lo post-postconvencional, místicio o bodhisatvico y el reconocimiento del Espiritu o Fundamento no-dual de la existencia como el alfa y el omega de la existencia.” Tomado de Integral Word. August 19 ¿Porqué meditamos? Cuarta Parte
Iluminación y Consciencia
¿Por qué meditamos? Cuarta Parte
Apegarse a la verdad nos causa sufrimiento. Según Krishnamurti “la verdad no es para conocerse. Lo conocido es una cosa del pasado, ya está muerto. La verdad es algo viviente, no estático; por lo tanto, ustedes no pueden conocer la verdad. Ésta es un movimiento constante, no tiene morada fija; y una mente atada a una creencia, al conocimiento, a un condicionamiento particular, es incapaz de comprender qué es la verdad.“ (Tomado de "Sobre las relaciones", Editorial EDAF) Si ese condicionamiento al que se refiere Krishnamurti es parte del pensamiento superficial que produce la mente y si pensamos en la meditación como un estado de intensa relajación o concentración donde el cuerpo esta en reposo y la mente aleja pensamientos superficiales, entonces meditamos para descubrir la verdad eternamente…
Luis Alejandro Fernández August 04 ¿Porqué meditamos? Tercera ParteIluminación y Consciencia ¿Por qué meditamos? Tercera Parte El agudo sonido del triángulo musical me sacó del trance en el que yacía al final de mi clase de meditación. Berenice, nuestra maestra de budismo, nos preguntó que cómo estábamos y si teníamos alguna duda. Su interrogante despertó una inquietud en mi consciencia de forma inmediata y casi sin pensarlo repliqué: - ¿Porqué meditamos Berenice? Todos mis compañeros me volvieron a ver. Por un momento me sentí avergonzado por efecto que causó mi pregunta ¿habría sido impertinente? Ecuánime, Berenice sonrió, me miró a los ojos con una mirada maternal y dijo a todos que era una pregunta interesante e importante y que la dejaba de tarea a todo el grupo para discutirlo en la sesión de la próxima semana. Casi al mismo tiempo en el que ella empezó a contestarme mi atención se desvió levemente por una mancha negra que percibí con el rabo del ojo a través del gran espejo que estaba a las espaldas de Berenice. Al enfocar la mirada noté que era un ser misterioso, vestido todo de negro, muy elegante. Llevaba un traje fino, una capa, un sombrero como de vaquero y estaba con las piernas cruzadas relajadamente, sus manos descansaban en su regazo tomadas una de la otra. La clase estaba oscura, así que su rostro también lucía negro. Fue extraño porque a pesar de la poca luz sentí que me estaba mirando. Una compañera me distrajo de aquel enigmático cruce de “miradas” para hacerme una broma y pedirme un cuaderno. Luego de que ella se fue, ansiosamente volví mi vista hacia el mismo punto donde había visto a aquel personaje, pero ya había desaparecido, igual como hacía Batman en los comics. La noche estaba fría, yo andaba bien preparado con mi bufanda y mi sobretodo y con las manos en las bolsas y mi mochila partí caminando hacia mi casa. Rápidamente olvidé el incidente aquel y mientras caminaba nuevamente mis pensamientos fueron interrumpidos por una dulce melodía que salía de uno de los oscuros pasillos que conducían hacia mi morada. Se trataba de un viejo mendigo que estaba sentado en medio del pasillo. Estaba inspirado tocando un oboe y su música me hizo detener mi trayecto para escuchar brevemente su tranquilizante partitura. Me pareció un bonito regalo del destino. Estaba escogiendo unas monedas de la palma de mi mano para “pagar” aquel regalo cuando escuché una voz grave detrás de mí, como a 10 metros de distancia, al principio de la entrada del pasillo. - Yo tengo una respuesta a tu pregunta Giré mi cabeza hacia la derecha pero sin volver a ver. Pensé por un momento y me dije a mí mismo que tenía que ser el tipo de negro. La melodía continuó, y él también: - Si estás dispuesto a escucharla, por supuesto. Su tono de voz era profundo, misterioso, hacía perfecto juego con el pasillo oscuro, con el mendigo del oboe, el frío de la noche y mi estado reflexivo. Las siluetas de nosotros tres se repintaban gracias a la luz blanca y distante de un poste de alumbrado eléctrico que estaba a lo lejos. Ahora vuelto totalmente hacia él, retorné mis dos manos a los bolsillos, abandonando la tarea de las monedas. Lo miré fijamente, estaba totalmente de negro, aún no podía distinguir bien su rostro, pues el trasluz no me ayudaba. “Es una sombra que habla” pensé. A pesar de que no dije nada, mi gesto de expectativa le respondió. Sonó un ventolero y el sonido del oboe cesó. La sombra empezó a dar pasos muy lentos hacia mí. Dio como tres pasos y se detuvo. Noté que tenía las manos entre las bolsas igual que yo. Luego vi su aliento salir por el frío y dijo:
- “Algunos meditamos porque está de moda, porque es un signo de status económico. Símbolo pues de la clase media emergente de las economías globales. Es el vehículo de los nuevos profesionales para socializar, el nuevo tema de conversación, lo que es “cool”. La búsqueda de la mejora continua. Se medita para ser “mejor que el otro”, para leer sus pensamientos, para manipularlo, para juzgarlo, para decirle que está actuando con base en sus experiencias anteriores. Para tener lástima de él, para sentirse quasi-iluminado y ver por debajo del hombro a los que están en la oscuridad. Lo peor de todo es que ni la propia meditación le asiste en descubrir sus bizarras e inconscientes intenciones ocultas” Mientras hablaba empezó a gesticular enérgicamente sacando sus manos enguantadas de los bolsillos y su voz en tono de protesta mostraba signos de euforia. - “!Meditamos porque es exótico!, porque queremos despertar el súper héroe gurú que tenemos adentro. Queremos ser como el tibetano en túnica anaranjada que es respetado por todos: Sentimos envidia de él. La superación personal nos carcome. Para ser un mejor manager tenemos que poner atención, estar atentos, ser conscientes, ayudar a los demás. Aún queremos un Ferrari, pero también queremos ser monjes, queremos libertad pero tomamos el puente equivocado porque la vereda tiene dos caminos y ambos tienen el rótulo de “libertad” a sus puertas, sólo que uno de los dos puentes es en forma de “U”. Está fabricado con la misma madera del bosque del materialismo, del crecimiento infinito, intoxicado con “boomeritis” y con la bacteria del egocentrismo.” A este punto, la sombra ya había empezado a caminar de un lado a otro con pasos apresurados iba y venía, mirando hacia abajo mientras disertaba. Seguía gesticulando, era como si estuviera hablando consigo mismo, pero estaba inspirado. - “Para trascender tenemos que renunciar, llevamos puestos los anteojos color naranja de la superficialidad y seguimos meditando con ellos sin saber que el próximo escaño de la evolución implica colocar los lentes amarillos de la integración, la humildad y la compasión encima de los naranja. Queremos seducir con nuestro excentricismo oriental, apalancarnos sobre el dominio masculino para colocarnos desde una posición de saber. Entendemos el significado literal de samadhi, brahma, bodhisatva, karma, pero no comprendemos sus implicaciones. Meditamos porque queremos imponer una nueva jerarquía en la sociedad, los iluminados y los no iluminados. Es una medalla más para el ego más no para trascenderlo” En esa última palabra como que arrojó su último aliento, me miró, tenía su puño derecho cerrado como en señal de cólera. Yo estaba muy concentrado en sus palabras, pero nuevamente salí del trance al escuchar unos sonidos atrás mío, donde había dejado al mendigo. Me volví para mirar. El viejo músico estaba recogiendo sus cosas para irse. Pareciera como que no hubiera presenciado nada de lo ocurrido, su música era lo único que lo sacaba del anonimato. Corrí a darle unas monedas. Las deposité en un tarrillo que aún no había recogido del suelo. Me enderecé y lo miré a los ojos. Su mirada se cruzó rápidamente con la mía, pero siguió indiferente en sus labores, se puso un abrigo, juntó su salario del día y se marchó sin chistar. Cuando me di la vuelta hacia el otro lado, obviamente la sombra ya se había ido. Reanudé mi caminata hacia mi morada, estaba ansioso por reflexionar sobre lo ocurrido. Pensé que algo había de cierto en las palabras de aquel extraño individuo. El boom en occidente por las doctrinas y prácticas espirituales de oriente había tomado un matiz comercial. Manuales de meditación, cursos audibles, películas, retiros espirituales, millones de websites. Deepak Chopra, Robin Sharma, Ronald Hubbard, eran sólo unos ejemplos de los nuevos gurús que venían a satisfacer la demanda del nuevo producto estrella de las naciones consumistas. De seguro que con la mejor de las intenciones supongo. No obstante, la verdad es que toda esta explosión comercial de mercancías espirituales es lo que había permitido que yo conociera un poco de estas tradiciones. El boom desentrañaba un hambre espiritual ante el vacío de la economía y los dólares. La producción en masa de la nueva era, la multiplicación de viejillos pelones sabiondos que hacían sonidos extraños llamados mantras, los retiros espirituales donde se fuma marihuana a lo loco y todas esas marañas orientales que se han mezclado con el creciente flujo de la globalización se han montado sobre nuestra infraestructura de pensamiento materialista. Algunos se quedarán estancados allí, otros tomarán consciencia de que tienen Boomeritis, pero con un poco de voluntad pueden descubrir los dolorosos hallazgos del camino hacia la susodicha iluminación: El sufrimiento es parte de nuestra vida y sólo a través de él podemos aprender a trascenderlo. Recordé el pensamiento del Maharamayana: “El auto-conocimiento no se puede obtener hasta que se haya renunciado a todo. Cuando todos los puntos de vista son abandonados, lo que queda es el Yo.” Meditamos porque hay una parte de nosotros que quiere renunciar a lo que nos esclaviza. En fin, aún quiero mi Ferrari rojo porque fui criado en una cultura meramente capitalista. Sin embargo, en mi camino hacia el crecimiento espiritual no puedo negar mis afanes materialistas y mis deseos individualistas de superación. Más bien, creo que puedo utilizar su energía sanamente para buscar el siguiente salto evolutivo. ¿Quién quita? ¡Talvez y hasta logre ser un monje con Ferrari! Llegué a la puerta de mi apartamento, me fumé un cigarro para calmar el frío -aunque a esas alturas de la noche ya más bien sentía frescura-. Talvez el discurso del hombre misterioso estaba intoxicado de negación hacia el lado materialista, no lo sé, pero sus palabras por lo menos me ayudaron a redactar esta mi tarea para Berenice, mi maestra de meditación. Me pregunto si me volveré a encontrar a la sombra la próxima vez que se me ocurra alguna interrogante provocativa… Espero que sí. July 19 ¿Por qué meditamos? Segunda ParteIluminación y Consciencia
¿Por qué meditamos? Segunda Parte
“La mente es lo conocido, siendo lo conocido aquello que hemos experimentado. En alguna medida tratamos de conocer lo desconocido. Es obvio que lo conocido jamás puede conocer lo desconocido, sólo puede conocer lo que ya ha experimentado, lo que le han enseñado, lo que ha acumulado. ¿Puede la mente ver la verdad acerca de su propia incapacidad para conocer lo desconocido?”
Krishnamurti en “Conociendo a Dios”
Reflexionando sobre las palabras de Krishnamurti, pienso que meditamos para conocer lo desconocido silenciando lo conocido.
¿Porqué meditas tú?
July 15 ¿Porqué meditamos? Iluminación y Consciencia
¿Por qué meditamos?
Esta misma pregunta se la hizo Pema Chodron, maestra de budismo tibetano que ha practicado la meditación por más de 20 años.
En una de sus conferencias sobre la práctica de la meditación, Pema hace reflexiones interesantes sobre porqué meditamos. Ella plantea que es una de las preguntas más frecuentes del meditador mientras medita. Me pareció muy enriquecedora su plática, por lo que decidí transcribir un segmento de su discurso. La porción completa la pueden encontrar aquí.
“Quisiera hablar sobre porqué meditamos. Primero que todo, no meditamos para estar confortables. No meditamos para sentirnos bien. Si el propósito de la meditación es sentirse bien, es probable que lo estemos haciendo mal durante la mayor parte del tiempo. El objetivo de la meditación tampoco es sentirse mal, más bien, es tener una compasión abierta y atenta a cualquier cosa que esté pasando.
Es dejar un gran espacio a cualquier cosa que suceda, buena, confortable, bonita, difícil, dolorosa, indeseable, etc. De este modo, la esencia de la meditación es entrenarse en algo que es muy radical y definitivamente algo que no concuerda con los patrones de comportamiento de nuestra especie, esto es, mantenernos con nosotros mismos sin importar lo que suceda, sin ponerle etiquetas de bueno o malo o puro e impuro.
Entonces, la meditación no sólo se trata de sentirse bien -creo que todos nosotros pensamos secretamente que de eso se trata- y por lo tanto, una experiencia muy típica del meditador en un retiro es el aburrimiento, las rodillas duelen, la espalda duele, la mente duele, sientes que estás haciéndolo mal por el hecho de que es una experiencia difícil. Pero no es así.
No se trata de sentirse bien, en realidad es una apertura compasiva, es una especie de habilidad de estar con uno mismo en una situación “x” a través de cualquier tipo de experiencia. Cualquier cosa que se presente, tú estás abierto a eso. Y esto es muy radical.
Esto es común a todas las meditaciones budistas, es tocar la tierra, volver a la realidad, es una apertura del corazón y la mente a las dificultades y gozos tal cual son. En este momento.
Cuando preguntas porqué estamos meditando, pienso yo que la respuesta es que estamos cultivando nuestra capacidad de estar con nosotros mismos. Es como una especie de fidelidad con uno mismo. “
Pema Chordron Tomado de su audiolibro “Pure Meditation”
¿Porqué meditamos?
Leyendo a Pema reflexiono, y considero que meditamos porque no queremos sufrir. De alguna forma meditamos para evitar el sufrimiento. Sin embargo, si lo hacemos bien, con el tiempo nuestra consciencia nos dirá que meditamos para aceptar el sufrimiento y así relacionarnos mejor con él.
May 05 La Verdad Azul
En el artículo anterior sobre liderazgo mencionaba que Robin Sharma plantea que una de las dos mejores formas de ayudar a otras personas es “ser lo mejor que uno puede ser”.
Quiero compartir con Ustedes algo adicional sobre esto último, a propósito de una comparación que hace el autor David Deida de nuestro potencial, con la parte azul que podemos observar en el centro de una llama. Estas son las palabras de Deida que me impresionaron:
“¿Alguna vez has mirado de cerca una llama? Es muy fácil dejar de percibir el azul por completo si tan solo miras los colores de la superficie. Sin embargo el azul siempre está allí, tan profundo que tu visión se detiene antes de verlo…”
“Tú eres más profundo de lo que la vida te muestra, y lo sabes bien. Puedes amar más de lo que tus relaciones te lo permiten, eres más brillante de lo que tu carrera deja ver. En los más profundo de tu ser secreto, eres infinito, creativo, sin límites; y no sabes dejar fluir toda tu gloria hacia el mundo. O así pareciera ser…”
Yo siento que la parte azul de mi llama está en las cosas más cotidianas de la vida, en lo más simple, en la cercanía de mis seres más queridos y allegados. En la simpleza de lo que me rodea, en cada aliento que respiro, en la maravilla de descubrir el amor a cada momento.
Si soy incapaz de mirar estos pequeños grandes detalles, toda mi vida será amarilla y roja…
¿Cuál es tu verdad azul? March 31 Personificando el punto de confortPersonificando el punto de confort“La excelencia es un arte que se gana con habituación y disciplina” Aristóteles
Al ser humano le da miedo desarrollar sus potencialidades. Le cuesta hacerlo. ¿Por qué?
El punto de confort llega a nuestras vidas sin que nos demos cuenta, y cuando sabemos que ha llegado, nos engaña con excusas y mentiras:
“No estas siendo conformista, disfruta de lo que tienes” “Estás donde nunca habías imaginado estar, no busques más”“No arriesgues lo que ya tienes” “Tienes familia, hijos, novia, gente que depende de ti, no comprometerás tus seres queridos por tu egoísmo” “Has logrado éxito, si te arriesgas a alcanzar otras metas y fracasas, perderás la buena imagen de aquellos que te tienen por ganador…” “Otros tomarán las decisiones difíciles, tú limítate a seguir lo que otros creen, no te compliques”
El punto de confort llega cuándo has logrado cosas que elevan tu autoestima, pero que peligrosamente te llevan al conformismo, atrofiando el progreso de tus potencialidades.
Te enamora con sus placeres rutinarios y efímeros, te tiende la trampa de la aceptación de aquellos que aún no se han percatado del oscuro fin de su camino.
Te roba tus verdaderas metas, y te convence de esconder tus sueños.
Te hace sentir aceptado, y te presenta a otros que ya han caído en su abismo, para que te sientas “normal”.
Susurra en tu oído que no vale la pena ser más allá de lo normal. Coloca una cortina que tapa la luz de la esperanza.
Él te dice que tienes todo el tiempo del mundo para cumplir tus sueños, y en tu vejez te deja con tu frustración.
“No te compliques” gruñe, “Deja atrás tus luchas, vive tranquilo” Te ahoga en pasividad y te encierra en el oscuro closet de la rutina.
Sus peores enemigos son el sentido, la disciplina y los buenos hábitos, a ellos los combate fácilmente, dejándote empezar...pero nunca terminar.
Mientras lees este escrito, le habla a tu conciencia, y le dice que tú no eres así, que no has caído allí, que en este momento luchas por tus sueños... ¿Luchas por tus sueños?
La mayoría dice que sí, lo cierto es que al echar un vistazo en sus vidas la lucha por sus sueños parece sin pasión, sin ahínco, sin disciplina y sobre todo: Sin Rumbo. Creen que luchar por sus sueños es dejar que el tiempo los domine, y no dominar al tiempo. Una casa, familia, universidad, trabajo, pagar la hipoteca...Ya tienes todo para lo cual la sociedad te programó, quédate allí…
El Punto de Confort no es fácilmente detectable, se escabulle dentro de nuestras vidas sigilosamente, adormeciendo nuestros deseos de superación. Aquellos más débiles caen rápidamente cuándo se han superado poco o nada, los que van teniendo más éxitos caen cuándo creen que eso es todo lo que pueden dar o porque simplemente se sienten felices así. Confunden la constante lucha por superarse con una vida llena de estrés y de privaciones, pero no saben que han sido engañados, puesto que las nociones de esas palabras han sido totalmente tergiversadas. Si reconoces el punto de confort ya ha llegado a tu vida, la mejor forma de empezar a combatirlo es aceptar que será una larga lucha que hay que librar todos los días, quizás durante años. No lo confundas con la tranquilidad porque realmente es la mediocridad.
Muchos se rinden fácilmente ante él, y tienden a olvidarse de su superación, y prefieren llevar cada día las cadenas (que el punto de confort les hace creer que son cargas obligatorias) de la desesperanza y el miedo.
Una vez que hemos aceptado que estamos en la Zona de Confort debemos dar un siguiente paso: Buscar el rumbo en nuestras vidas mediante un proceso de autodescubrimiento. Porque el logro de metas que no concuerdan con nuestra propia esencia (sino con la de alguien más) también nos causará mucha frustración. Hemos superado el punto de confort, pero sigue una batalla donde debemos luchar contra el materialismo y las nociones preconcebidas del éxito. La mejor forma de ganar esa batalla es a través del autoconocimiento interior.
Según Víctor Frankl reconocido psiquiatra austro-judío, debemos de buscar el sentido antes que el éxito. El último será una consecuencia del primero.
El éxito normalmente es una percepción de nuestro entorno, y no una autoevaluación personal. El sentido es cuando internamente nos sentimos llenos, y a pesar de tropiezos que podrían ser catalogados como fracasos por el medio social, continúa el ferviente deseo de levantarse y tener éxito, esto impulsado por el sentido, que a la postre viene a ser algo que se antepone al éxito, y guía nuestra vida. Es también el compás, el rumbo que marca nuestro destino, y el cuál también está en constante cambio conforme vamos evolucionando como producto de eso proceso de conocimiento y superación personal.
La batalla contra el Punto de Confort y la búsqueda de rumbo en nuestras vidas son retos sumamente difíciles de aceptar. Pero no me cabe duda que empezar la batalla, solo empezarla, y aún más, librarla todos los días, es un paso gigantesco en la vida.
Haciendo referencia nuevamente al pensamiento de Aristóteles, he desarrollado el hábito de luchar contra una de las cortinas que velan a la humanidad y la hacen ciega, y que muchas veces nos deja el papel de segundos, de terceros, cuartos....pero nunca el primero. No sé si podré ganar, pero estoy seguro que la mera seguridad de saber que estoy batallando me motiva a seguir luchando. Empieza con cosas pequeñas, así al ver tus pequeñas cosechas, tendrás más seguridad para buscar mayores logros.
Gabriel García Márquez dijo que la gente piensa que la felicidad está en la cima, pero en realidad la clave está en cómo disfrutas el camino hacia a ella, y si no llegas, lo importante es ¡que hayas vivido escalándola!
¿Cuál es el sentido de tu vida? ¿Tiene rumbo? ¿Estás conforme?
Busca Primero el sentido, este se encuentra dentro de ti, en ningún otro lugar, el éxito vendrá consecuentemente...
Mayo del 2002 Luis Alejandro Fernández Revisado en mayo del 2003 |
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