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    May 03

    La nueva depresión de este milenio

     
    Este milenio trae consigo un nuevo tipo de espiritualidad. Una nueva forma de mirar a la vida surge entre el armatoste de escaños en la consciencia humana. La fabricación de un nuevo arquetipo ha surgido y ya lo siento correr por mis venas. Una nueva capa se suma a nuestro ego y con ella el vistazo al vacío inmanente que las nuevas generaciones han accedido gracias a la democratización de los estados de consciencia.
     
    El arquetipo del gurú se incrusta en nuestra psique, las horas de meditación, las páginas de lectura, las buenas obras sin que haya el premio de una corona en el cielo. Todos estas cuestiones empiezan a tomar vida por sí mismas y nuestros hijos serán los nuevos propagadores de esta nueva consciencia.
     
    El sufrimiento, la impermanencia, el apego, todos son partes de la existencia que no se pueden evadir. Los idealistas pensarán que este despertar de la consciencia acabará con la infelicidad en el mundo, más desconocen la misma naturaleza evolutiva de nuestro devenir: Nuevas perspectivas traerán consigo nuevas patologías, la transición será dolorosa, la selección natural se hizo compleja y ahora es selección espiritual, muchos quedarán por fuera, la indulgencia nos invadirá, el luto por el viejo ego muchas lágrimas derramará y guerras surgirán de mano de aquellos que no quieren despojarse de sus identificaciones filosóficas.
     
    La nueva era de espiritualidad no acabará con el sufrimiento, sólo nos permitirá verlo con otros ojos; sobrepasar los obstáculos que antes teníamos y sustituirlos por unos nuevos. Sólo unos pocos se beneficiarán en el corto plazo de este despertar y pasarán décadas antes de que haya permeado a la humanidad. ¿serán acaso siglos?
     
    Nuevas depresiones se mirarán en el horizonte. Un puñado de seres humanos con los ojos llorosos porque lo que creían su mundo es una ilusión. Almas errantes que no saben como elegir entre la nueva capa de la realidad, fría, sóla, insípida, o la cómoda y caliente prisión que los albergó por años. La nueva depresión existencial de la humanidad será porque hemos descubierto un nuevo horizonte y esta tierra inexplorada nos causará ansiedades, frustraciones  y una fricción áspera con la imagen de nuestro Yo que se ha tatuado en nuestras neuronas.
     
    El hambre por las ambiciones materiales transicionará por el hambre hacia la trascendencia, pero esta hambre tendrá sus figuras enfermizas y las nuevas reglas de exclusión y diferenciación estarán definidas por quiénes han podido tan siquiera poner un pie en el vacío. Al igual que las palabras de Cristo fueron malentendidas por miles de años, así la nueva revolución de la consciencia será tergiversada en términos simplones que serán la semilla de las nuevas patologías espirituales del milenio. Una nueva religión ha surgido para los que no tienen iglesia. Un nuevo ídolo será erigido. La espiritualidad será la nueva moda que define quién es superior y las hojas de vida de la gente indicarán horas de meditación además de títulos académicos.
     
    La nueva depresión de este milenio será poblada por cientos de almas que divagarán entre los pasillos de su ego y las escaleras del nuevo despertar. Muchos se conformarán con tocar con un dedo la vaguedad del vacío y no sabrán que su pesar sobreviene porque su alma en otro idioma les pide más energía sublime, pero el ego se ha crecido mucho con sólo saber que es más que un individuo.
     
    La inyección de experiencias astrales inflará nuestro ego, hará la vida más hermosa y le dará más fuerza a nuestro apego a esta existencia ilusoria. Ya no somos creados, sino que co-creamos. Nuestra voluntad es parte del todo. Somos semi-dioses conscientes. Somos el universo dándose cuenta de su propia evolución diría Huxley. Retaremos a la muerte para seguir intoxicándonos con el placer de saber que somos parte del todo y que el cordón umbilical con el universo nunca será cortado. Nos costará distinguir entre la unidad con el todo y la arrogancia perenne de nuestro Ego espiritual revitalizado por la nueva religión de este siglo.  Esta confusión magnánima será pues la raíz de la nueva depresión del milenio.
     
    Namaste